Las Comunidades Cristianas ven «escandaloso» que el obispo pida a funcionarios que no casen a gays

Invitan a la institución a que «mire para adentro» y revise .si los derechos humanos se «respetan dentro de su seno»

Las uniones de parejas del mismo sexo siguen suscitando controversias. En esta ocasión, en el entorno que rodea a la Iglesia. Las Comunidades Cristianas Populares de Granada tildan de «escandaloso» que desde la jerarquía de la Iglesia se hagan propuestas «tan graves» como las de llamar a la «desobediencia civil» a los funcionarios. En un comunicado celebran las leyes que «defienden los derechos de cada individuo» que son -continúa- «las que está necesitando la sociedad». «Nunca nos hemos sentido tan orgullosos de ser españoles; España está siendo en Europa un punto de referencia en la lucha por la igualdad», concluye la carta.
   Las Comunidades Cristianas Populares reaccionan de esta forma a las declaraciones del obispo de Granada, Francisco Javier Martínez, y a las de la Conferencia Episcopal, que han llamado a los funcionarios públicos a la desobediencia para que no casen a personas del mismo sexo.
   «La opinión de los obispos ante éste y otros temas no es la opinión de la Iglesia», matizan en el comunicado, firmado por Carlos Javier Moreno. En el texto, destacan que «está demostrado que la homosexualidad y el lesbianismo son formas totalmente normales de vivir la sexualidad. ( ) Queremos olvidar aquellos tiempos en los que en la Iglesia se discutía sobre si tenían alma las mujeres, las personas negras o las indias».
   El comunicado remitido por Moreno emplaza a superar esta fase del debate: «No tenemos que discutir esto, como tampoco tenemos que discutir sobre si la Tierra da vueltas alrededor del sol o al contrario. Tampoco entramos en la discusión sobre si a las personas de piel negra le corresponde los mismos derechos civiles que a los hombres blancos».
Reflexión
   Un comunicado muy duro con el que las Comunidades Cristianas Populares se desmarcan de las tesis que venían defendiendo hasta el momento los representantes eclesiásticos. «Es hora de que la Iglesia mire para adentro y revise si realmente los derechos humanos y la democracia se respetan dentro de su seno», denuncian las Comunidades Cristianas Populares.
   Sobre la desobediencia civil, añaden que hay que practicarla contra «todo lo que excluya a las personas por razón de sexo, color, religión o nivel económico». «Nuestra objeción debe de ir contra un modelo de sociedad y de economía que obliga a las grandes mayorías del mundo a vivir en la explotación y la pobreza», sentencia la nota.

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