Las clases de Religión pierden 5.000 alumnos hasta el primer ciclo de ESO en el último lustro

Sólo cinco de cada diez estudiantes de los dos primeros cursos de Secundaria optaron en este curso por la asignatura, algo que «es preocupante a medio y largo plazo», según Jesús Abad

Las clases de Religión cursadas hasta el primer ciclo de la ESO en los colegios e institutos públicos de la provincia han perdido casi 5.000 alumnos a lo largo del último lustro, mientras que las opciones alternativas sumaron 700 nuevos estudiantes, según indican los últimos datos publicados por la Delegación de Enseñanza de la Diócesis ciudadrealeña. En este sentido, la estadística indica que en Educación Infantil, Primaria y el primer ciclo de la Educación Secundaria Obligatoria (primero y segundo de ESO) los centros de enseñanza han visto mermado en 4.978 niños el número de estudiantes que se matriculan en la asignatura, en un periodo en el que también se registró una caída en el número de alumnos en los centros públicos de la provincia de 4.287 estudiantes.
Por edades, en el caso de los estudios de Infantil y Primaria, los colegio ciudadrealeños sumaban 34.970 alumnos en el curso 2006-2007, mientras que en el presente ejercicio dicha cifra se redujo hasta los 31.317. No obstante, el delegado diocesano de Enseñanza, Jesús Abad, asegura que las estadísticas deben «tomarse con pinzas», ya que, a pesar del descenso en el porcentaje de matriculación de manera continuada en los últimos cinco cursos del 96,10 al 90,86% en Infantil y del 94,30 al 90,74% en Secundaria, nueve de cada diez niños estudian Religión. «Permanece prácticamente invariable», asegura. Sin embargo, sí asiste «con preocupación» a la bajada en la ESO «a medio y largo plazo» y, sobre todo, en Bachillerato, «a corto».
El primer ciclo de la ESO (primer y segundo curso) suma en la actualidad 5.000 estudiantes de religión, mientras que hace cinco años, el número de matriculados se situó en 6.325, una variación que supone un descenso del 20,9%. Además, la estadística de este tipo de estudios evidencia que la caída ha sido progresiva y continuada puesto que desde el citado curso 2006-2007 nunca se ha experimentado una subida y la media de pérdida de alumnado por año se ha situado en algo más de 250 personas.
La Religión pierde alumnos cuanto más se acercan a la adolescencia. De esta forma, solo el 26,79% de los 6.573 matriculados en Bachillerato cursa dicha materia, mientras que más del 73%, unos 4.800, apuestan por las alternativas.
En el caso de la ESO, desde primero a cuarto, la situación es similar a Bachillerato y, aunque en menor medida, se produce un aumento entre los que optan por alguna alternativa a la tradición eclesiástica, ya que la tasa de matriculados asciende al 50,79% sobre un total de 17.322 jóvenes.
Abad señala dos aspectos como los más influyentes en esta disminución. «La introducción como obligatoria de Educación para la Ciudadanía (EpC) quitó una hora a Religión en cuarto de la ESO e, inicialmente, en Bachillerato había dos horas en primero, que ahora se han repartido entre los dos cursos».
El informe de la Delegación de Enseñanza de la Diócesis ciudadrealeña muestra que, de los estudiantes de los centros públicos de la provincia, el 71,71% de los jóvenes, es decir un total de 41.875, cursa Religión y 16.517, un 28,29%, se decanta por la opción alternativa.
La presencia de alumnos en la asignatura ‘Atención Educativa’ aumenta. Así, en lo que respecta a los grados de Infantil y Primaria se ha pasado de los 2.028 asistentes del 2006-2007 a los 3.180 del presente ejercicio, es decir, un 56% más frente al caso de los cursos iniciales de la ESO donde este número también ha bajado pero mantiene unos valores similares puesto que en cinco años se ha pasado de 4.589 a 4.128 matriculados.
Pese a tener un carácter voluntario y a las distintas modificaciones de educativas de los últimos tiempos, que han contribuido a reducir el peso de la Religión en los centros de enseñanza, la asignatura no amenaza con extinguirse. No en vano, en los ciclos de Infantil y Primaria alcanzan una tasa de inscritos en las clases religiosas es prácticamente mayoritaria.
Los datos absolutos señalan una caída del 10% y de 3.653 estudiantes en el último lustro. Una tendencia a la baja que se salvó en el curso 2008-2009 en el que se alcanzó el máximo para este espacio de tiempo con 35.468 inscritos. Abad insiste en que «falta el control de algunos centros y es necesario mirar los datos de matriculación general para hacer una lectura que responda a la realidad».    

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