Las «burka babes», una tira que representa a mujeres musulmanas que ironizan sobre su situación, triunfan en Holanda

El caricaturista tiene seguidoras islámicas

Una forma ovoide negra se mueve en la calle. «¡Hola guapa¡» exclama un barbudo, vestido con una túnica larga. «¡No hay respeto!», se enfada la forma. A pocos metros, otro hombre la aborda: «Hola, objeto asexuado». «Eso está mucho mejor», contesta.
La forma ovoide es nada menos que una mujer vestida con burka, según los esbozos del caricaturista holandés Peter De Wit, de 51 años. Y es una de las protagonistas de la tira burka babes, (nenas en burka), unos cómics que publica el diario progresista de Amsterdam, Volkskrant (La voz del pueblo).
La inspiración le vino a De Wit en el 2005, cuando trabajaba en un estudio de Amsterdam. Varias veces por semana, una mujer en burka pasaba por delante suyo, llevando dos grandes bolsas de la compra. «Era algo muy extraño», cuenta. Al cabo de unas semanas, dejó de verla, pero la imagen se le grabó en su mente, recuerda. Y se puso a dibujar cómics.
«Son divertidas de dibujar porque son objetos grandes y negros. Y no se sabe quien está detrás del burka, lo que le da misterio a la figura», opina el dibujante. Poco después, los medios de comunicación se interesaron por el tema y empezaron a salir reportajes.
El uso del burka –una ropa que cubre totalmente el cuerpo y la cara de una mujer, dejando solo una red fina de tejido ante los ojos– se usa principalmente en Afganistán y en las regiones fronterizas de Pakistán. Entre las musulmanas que viven en Europa, apenas el 5% visten burka. Pero el tema salió a luz el pasado 22 de junio cuando el presidente francés, Nicolás Sarkozy, afirmó que esa prenda «no será bienvenida» en Francia.
Holanda fue uno de los primeros países de Europa en prohibir el burka en las escuelas, las universidades y los transportes públicos (2007). Italia y Suecia siguieron el ejemplo e impidieron el velo integral en los espacios públicos. Por su parte, Bélgica deja la decisión en manos de susgobiernos regionales. En Francia, una comisión parlamentaria examinará pronto el asunto.
País tolerante y liberal, Holanda alienta a las minorías a mantener su identidad cultural. Por eso es el país donde la presencia musulmana es más visible, aunque proporcionalmente, esta comunidad no es tan numerosa. Representa el 5,8% de la población, (920.000 sobre 17 millones), menos que la de Francia (8,3%).
Pero paradójicamente, es en Holanda donde, tras el 11-S, la intolerancia de algunos discursos islamófobos desembocó en el asesinato de sus autores: el político Pim Fortuyn (2002) y el cineasta Theo Van Gogh (2004). En el 2008, el diputado de extrema derecha Geert Wilders hizo una película que vinculaba el Corán con la violencia islamista y provocó una gran polémica. En este contexto vieron la luz las burka babes y tuvieron un éxito inmediato en el Volkskrant. El fenómeno pasó a ser tan popular que el caricaturista publicó en el 2008 una selección de sus chistes. Hasta ahora, se han vendido 20.000 ejemplares en el país.
Compradoras con pañuelo
De Wit pensaba al principio que a los musulmanes no les gustaría, y así fue en muchos casos. Pero comprobó, al firmar su libro en un seminario de psicología, que algunas estudiantes musulmanas con pañuelo lo compraron. Dijeron que les gustaban los chistes.
La bolsa de la compra, de la que sale una barra de pan o unas verduras, es un accesorio imprescindible en el burka babe. «Son amas de casa» (no se puede trabajar con burka) «que hacen la compra y cuidan a los niños» explica. A propósito, el caricaturista no quiso mostrar lo terrible que es llevar burka. Opina que «ninguna mujer debería vestirse así. Es claustrofóbico y sofocante». Por eso, sus dibujos representan a mujeres «que hubieran preferido no vestirse así, pero es un hecho en su vida, una realidad que se impone». «Espero que bajo estas formas anónimas se vislumbren mujeres divertidas pero fuertes, determinadas a sobrevivir, que en el fondo de sus corazones saben que ganarán al final».

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