Las bodas religiosas disminuyen en un 11%

Los enlaces civiles, 1.612 en el 2004, aumentan en la misma proporción

Los matrimonios religiosos han disminuido un 11% en Aragón entre enero de 1998 y noviembre del 2004, un periodo en el que los enlaces civiles han aumentado en la misma proporción.

En 1998, 4.528 parejas se casaron por la Iglesia en la comunidad aragonesa, frente a las 3.535 que lo hicieron el pasado año.

Sin embargo, los matrimonios civiles crecen a un ritmo lento pero sostenido desde finales de los noventa. En 1998 se celebraron 1.155, mientras que en el 2004 la cifra se elevó a 1.612.

En términos porcentuales, el pasado año los matrimonios religiosos representaron el 68,6% del total, entre enlaces católicos, evangélicos y musulmanes. Estas dos últimas confesiones, con una veintena de bodas al año entre las tres provincias, suponen un porcentaje testimonial en Aragón. El resto de matrimonios, es decir el 31,4%, se celebró por vía civil. Hace sólo siete años, los matrimonios religiosos y civiles representaban el 79,6% y el 20,4%, respectivamente.

Al margen del declive del rito religioso, las últimas estadísticas matrimoniales del Gobierno de Aragón reflejan además una reducción del número global de matrimonios, que han pasado de los 5.683 celebrados en 1998 a los 5.147 del 2004. Pese al repunte registrado en el año 2000, en que se celebraron 6.027 bodas en Aragón, a fecha de hoy el número de parejas casadas se ha reducido en siete años un 9,5%.

El partido judicial de Zaragoza no se desvía de la tendencia general, pero registra un descenso de bodas religiosas menos acusado, dado que en el 2004 los matrimonios por la Iglesia alcanzaron un 71,1%, un 2,5% más que en el conjunto del territorio aragonés.

EL REGISTRO, SOBRECARGADO El incremento de las bodas civiles ha sobrecargado de trabajo los registros civiles, sobre todo el de Zaragoza, donde los contrayentes tienen que esperar seis meses como mínimo para poder casarse.

"Celebramos una media de diez enlaces cada día hábil, a razón de veinte a la semana", indica Alberto Iglesias, juez responsable del Registro y oficiante de la ceremonia civil en los Juzgados de la plaza del Pilar, en la capital aragonesa. "El problema es que carecemos de espacio y de medios humanos y técnicos suficientes para hacer frente a una labor que no para de crecer" , subraya.

Las cada vez más nutridas colas de parejas que esperan su turno para casarse obliga a trabajar con agenda y cita previa desde el mes de marzo del 2003. "La elaboración del expediente de matrimonio dura dos o tres meses de media", indica una de las dos funcionarias del Registro Civil encargadas de la parte burocrática de las bodas.

"Después los contrayentes se inscriben en una lista de espera en la que pueden llegar a permanecer entre cinco y seis meses", precisa.

"La gente se queja de tener que esperar tanto para contraer matrimonio, no les hacen nada de gracia los nueve meses de noviazgo forzoso", señala Alberto Iglesias. "Pero con los medios de que disponemos lo cierto es que no podemos hacer más".

El rápido aumento de la población inmigrante en Aragón durante los últimos años ha podido influir en el incremento de la nupcialidad civil, pero no se han elaborado todavía estudios sobre el origen nacional de los contrayentes.

"Sabemos que muchas parejas son extranjeras y que abundan los matrimonios entre españoles divorciados y mujeres de otros países", indica una funcionaria del Registro que no se atreve a dar una cifra. "Hay días en que de ocho parejas de novios, cinco son extranjeras, suramericanas o del Este", aventura un empleado de los Juzgados.

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