Las bodas gays ya son legales en 22 países

El matrimonio homosexual gana terreno en un mundo donde la discriminación por sexo sigue siendo mayoritaria.

En los últimos 15 años, 22 países han legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo, localizados fundamentalmente en Europa y América, a excepción de Sudáfrica y Nueva Zelanda. Las legislaciones aplicadas presentan, no obstante, variaciones en cuanto al alcance de sus respectivas leyes y de los derechos que reconocen.

El último país en sumarse a la lista ha sido Irlanda, que además ha marcado un precedente al ser el primer país del mundo en aprobar el matrimonio homosexual a través de un referéndum popular, llevado a cabo el pasado 23 de mayo. Este hecho es muy significativo, pues muestra el consenso social que ampara a la nueva ley, y le otorga aún una mayor legitimidad. El 62,1% del voto ha sido a favor, un dato que contrasta con el que es considerado uno de los países más conservadores de la Unión Europea, en el que la presencia y la influencia social de la Iglesia católica es muy importante. El primer ministro irlandés, Enda Kenny, destacó en unas declaraciones que «el voto joven ha contribuido sobremanera a la victoria y ha elevado la asistencia hasta un nivel que ha favorecido a los partidarios del ‘sí'».

El precedente internacional que sentó las bases de las actuales leyes de matrimonio homosexual fueron las uniones civiles –entendidas en España como parejas de hecho–. En 1989, Dinamarca aprobó la primera ley de este tipo en la que se reconocían por primera vez en el mundo las uniones entre personas gays, lesbianas, bisexuales y transexuales. Un reconocimiento que se extendió paulatinamente a otros países: Noruega (1993), Suecia (1995), Islandia (1996), Sudáfrica (1996)… En el caso de España, las competencias en términos de legislación de parejas de hecho depende de cada Comunidad Autónoma. De esta forma, Cataluña se convirtió en 1998 en la primera autonomía que legalizaba las parejas de hecho entre homosexuales, sentando un precedente a nivel nacional.

Sin embargo, las uniones civiles tienen limitaciones en lo que a derechos de pareja se refiere. Es por ello que no sería hasta el año 2000 cuando en los Países Bajos, y por vez primera en el mundo, se rompiesen las barreras legales e ideológicas del término ‘matrimonio’. El Parlamento holandés aprobó el 19 de diciembre de ese año una ley de matrimonio que equiparaba plenamente a parejas heterosexuales y homosexuales. Así, los Países Bajos pasaron a ser un referente internacional, admirado por todas aquellas organizaciones defensoras de los derechos LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales), que veían en aquel hecho una esperanza de futuro y un motivo para seguir luchando.

España, tercera en el mundo

El 3 de julio de 2005, tras una histórica votación tres días antes en el Congreso de los Diputados, entraba en vigor en España la Ley 13/2005, que modificaba el Código Civil para permitir el matrimonio de cónyuges del mismo sexo, y convertía a nuestro país en el tercero del mundo en tomar esta medida. Una sencilla modificación en la redacción de la ley vigente hasta entonces, que marcaba un antes y un después en la vida de miles de personas: «El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo». Pero España no solo ocupaba así el tercer lugar de la lista, sino que la amplia extensión en la igualdad de derechos que recogía la nueva ley, con los derechos de adopción conjunta, de herencia y de pensión, hacían de esta la más progresista hasta el momento.

La reciente muerte de Pedro Zerolo, activista homosexual y político socialista (PSOE) que ocupó un papel imprescindible en la lucha por los derechos homosexuales en España y en la consiguiente redacción de esta ley, nos ha permitido poner en valor su trabajo y recordar además, con más motivo si cabe, que este año se cumple el décimo aniversario de la aprobación de esta ley. Según los últimos datos publicados por el INE (Instituto Nacional de Estadística), hasta julio de 2014 se habían producido un total de 29.957 enlaces homosexuales en España, una media de nueve al día. Aunque no hay datos de 2015, la tendencia indica que en estos diez años ya se han superado con creces las 30.000 bodas.

La aceptación de la homose-xualidad en el mundo está creciendo entre la juventud. Es lo que indica un estudio elaborado por el PEW Research Center en 2013, un centro internacional de estadística sobre problemáticas, actitudes y tendencias. Cabe destacar que España es el país del mundo más tolerante con la homosexualidad (88% de la población), delante de Alemania (87%), República Checa (80%) y Canadá (80%), mientras a la cola están Nigeria (1%), Pakistán (2%) y Túnez (2%). Sin embargo, si nos centramos en los datos recogidos en un sector de población comprendido entre 18 y 29 años, el nivel de aceptación aumenta en todos los casos: España (90%), Alemania (87%), Canadá (87%) y República Checa (84%). Esto indica que, previsiblemente, y como ya ha ocurrido con algunos de los países que han legalizado el matrimonio homosexual, las nuevas generaciones provocarán que en los próximos años se sumen países en los que, todavía hoy, la homosexualidad es un tabú y un estigma social.

Origen de la reivindicación de derechos

A partir de los años 70, la homosexualidad como derecho comenzó a ganar terreno en un mundo tremendamente conservador, donde el formato de familia tradicional era una cuestión de Estado. No sería hasta 1969 cuando la voz del colectivo homosexual comenzase a sonar. El 28 de junio de aquel año, los clientes del Stonewall Inn, un bar de Manhattan (EE UU), iniciaron una revuelta tras la brutal redada policial contra homosexuales llevada a cabo allí. Este hecho se considera un hito fundacional de la liberación homosexual, la primera vez en la historia en que la comunidad LGBT luchó por sus derechos. Desde entonces, se han consolidado distintas agrupaciones LGTB que trabajan para dar visibilidad, combatir la homofobia y exigir legislaciones igualitarias, que tienen su mayor simbolismo con la marcha anual que se realiza en ciudades de todo el mundo en esta fecha.

Esta semana se conmemora dicha celebración, que en España tiene especial importancia, siendo la fiesta del Orgullo Gay de Madrid una de las más multitudinarias del mundo. Mientras que en Barcelona y otras ciudades de España y Europa la marcha tendrá lugar el sábado 27 de junio, en Madrid será el 4 de julio, enmarcada dentro de la semana de fiestas del barrio de Chueca (1 – 5 de julio).

El derecho al matrimonio no es el único objetivo de estos colectivos. Cuestiones como el veto a donar sangre, presente en países como Francia, Alemania, Holanda o el Reino Unido (no en España), el derecho a la adopción o la condena de la discriminación laboral, forman parte de su agenda. Al igual que conseguir que la homosexualidad deje de ser ilegal en los 78 países del mundo donde lo es a día de hoy, de los que siete aplican la pena capital.

En países como Túnez, Marruecos, Ucrania, Rusia, o incluso Uganda, donde recientemente se anuló una ley que endurecía las penas a personas homosexuales, las organizaciones civiles luchan, a pesar del riesgo personal que esto les supone, por romper el tabú social y generar un debate que progresivamente haga mella en las nuevas generaciones y les permita tarde o temprano vivir el libertad.

Mientras el siglo XX estuvo marcado en cuestión de derechos por la conquista de los Derechos Civiles en Estados Unidos y el voto para la mujer, es probable que el siglo xxi se legitime como el siglo en el que se logró la igualdad de derechos para homosexuales, una meta en la vida de muchas personas.

El pueblo que casa a más parejas gay

A poco más de 100 kilómetros de Madrid se encuentra un pequeño pueblo de poco más de 180 habitantes que ha sido protagonista de portadas de periódicos internacionales y de documentales que se han exhibido en festivales de todo el mundo. Campillo De Ranas, municipio al noroeste de Guadalajara, ostenta el récord de bodas gay de la provincia. Hasta el propio alcalde está casado con el juez de paz. En 2005, recién aprobada la ley de matrimonios homosexuales en España, el alcalde, Francisco Maroto, decidió casar a todas las parejas gays que lo solicitaran. Así, Campillo de Ranas se convirtió en destino de bodas para parejas del mismo sexo. Hasta el momento, Maroto asegura haber casado a más de 300 parejas, el pueblo casi se ha convertido en sinónimo de tolerancia, y el turismo, en una nueva fuente de ingresos para la localidad.

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