Las bodas civiles superan ya a las religiosas en A Coruña y Pontevedra

De los 9.047 matrimonios contraídos en la comunidad en el 2009, 4.689 se realizaron en un juzgado o casa consistorial

El «sí quiero» ya no se da de forma mayoritaria en los altares. Las parejas gallegas han cambiado en el último año el camino hacia la vicaría por la casa consistorial. Es lo que se desprende de los últimos datos del 2009 proporcionados ayer por el Instituto Galego de Estatística (IGE), elaborados a partir del estudio anual que realiza el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El número total de enlaces matrimoniales contabilizados en Galicia se situó el año pasado en 9.047. De estos, 4.689 se realizaron ante un juzgado o casa consistorial y 4.267 de forma canónica. El resto de enlaces computados se corresponden a uniones de otras religiones.

A la luz de estos datos se aprecia un cambio de tendencia que ocurre por vez primera en la comunidad gallega. Sin embargo, esta dinámica no se produjo del mismo modo en las cuatro provincias. A Coruña computó 2.262 bodas civiles frente a 2.028 religiosas, mientras que en Pontevedra, 1.509 se realizaron en un juzgado y 1.246 en una iglesia. La situación es distinta en las provincias del interior de Galicia. En la última década, Lugo y Ourense han ido acumulando más celebraciones civiles, aunque estas todavía no llegan a superar a los enlaces eclesiásticos. Esa diferencia que inclina la balanza la marcan 58 parejas lucenses y 24 ourensanas que decidieron sellar su compromiso frente a un párroco.

Grandes ciudades

Los novios que más apostaron por una unión de tipo civil han sido los coruñeses. En concreto, fueron 577 parejas, de las mil que contrajeron matrimonio, las que acudieron a los juzgados o casas consistoriales del Concello herculino. Le siguen los vigueses y los lucenses con 516 y 208 enlaces no religiosos respectivamente. En las últimas posiciones se encuentran los Concellos de Santiago de Compostela, Ourense, Ferrol y Pontevedra. En estos siete grandes municipios de Galicia, las uniones por el juzgado superan con creces a las eclesiásticas, a excepción de Santiago y Lugo por una diferencia de cinco y siete parejas, respectivamente.

Nueva estructura social

Este cambio de tendencia sociológica no es exclusivo de Galicia, sino que también se da a nivel nacional. «Es un síntoma claro de un proceso de secularización muy fuerte acompañado de un rechazo de la cultura del deber», explica Miguel Cancio, profesor de Sociología de la Universidade de Santiago de Compostela (USC). Este docente matiza que la religión forma parte de ese tipo de cultura y que se aprecia, en este sentido, un rechazo frontal hacia ella por parte de la población.

El profesor Cancio sostiene que «el Estado, los medios de comunicación, los partidos políticos o los sindicatos tienen más influencia que la religión». Este es un factor que, desde su punto de vista, influye en la nueva vertebración de la estructura social.

Otra perspectiva es la que ofrece la catedrática de Sociología de la Universidade da Coruña (UDC) Amparo Almarcha. Esta socióloga apunta que este fenómeno tiene mucho que ver con la estructura social de Galicia, más tradicional en el interior. Explica, además, que un factor determinante es el económico, «ya que las ceremonias civiles son más asequibles y se adscriben a las posibilidades económicas de muchas más personas». Almarcha considera igualmente que la población gallega realiza un enlace de tipo religioso, «no tanto por convicción sino porque es más espectacular».

Respuesta del clero

Fuentes del Arzobispado de Santiago de Compostela, consultadas ayer por La Voz, aseguraron que la Archidiócesis «no se va a pronunciar sobre este tema, al considerar que las cifras son parte de un estudio que arroja una tendencia sociológica de la comunidad».

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