Las autoridades gallegas le piden «soluciones» para la crisis al apóstol Santiago en nombre del rey

La presidenta del Parlamento de Galicia «invoca» al santo como «delegada regia» en la ceremonia de la traslación en la Catedral de Santiago, que ha vuelto a mezclar política y religión mientras en el exterior protestaban personas afectadas por la

"Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y demás confesiones". El artículo 16.3 de la Constitución Española definía de este modo el campo de juego en el que, sobre el papel, se desarrollarían las relaciones entre el Estado y las religiones desde la aprobación de la norma. Treinta y cuatro años y un concordato con el Vaticano después política y religión católica se volvieron a mezclar por enésima vez este domingo en la Catedral de Santiago. Fue en la ceremonia de la "traslación", con la que la tradición cristiana conmemora el relato de la supuesta llegada de los restos del Apóstol Santiago a Compostela. Desde el siglo XVII la Casa Real española realiza una "ofrenda" en este acto, en muchas ocasiones a través de una persona "delegada" que esta vez ha sido la presidenta del Parlamento de Galicia.

Como ya había hecho su antecesora (socialista) en el cargo, así como los sucesivos presidentes de la Xunta o alcaldes de Santiago, entre otros, Pilar Rojo fue la encargada de pasarles revista a las tropas y de encabezar una comitiva de curas y políticos por la plaza del Obradoiro hasta llegar al interior del templo, donde le correspondió "invocar" el Apóstol. La segunda autoridad de la comunidad autónoma lo hizo para reclamar salidas para la crisis en un foro que, a priori, es menos proclive al diseño de estrategias de política económica que la Cámara que preside. Como delegada regia Rojo pidió que el santo "ayude" a "todos los responsables públicos" para que "adopten las mejores soluciones para superar los problemas del presente", también "para que los más necesitados consigan salir de la situación actual".

Mientras, en el exterior del templo, personas afectadas por las participaciones preferentes de las antiguas cajas protagonizaban una sonora protesta, la jefa del legislativo pedía también intercesión divina para "alcanzar un sistema social anclado en la justicia y en la igualdad" y para "reforzar nuestro firme compromiso con el valor de la solidaridad y nuestra sólida convicción ética con el servicio público". Todo esto, explicó, lo solicita en un contexto en el que "España y Galicia están en deuda con el Apóstol, por establecer en ellas un itinerario espiritual que las enriquece en valores y cultura", en referencia a un Camino de Santiago que, a su juicio, "nos legó una herencia bañada de humanismo cristiano que dignifica nuestra existencia".

Con el presidente de la Xunta y el alcalde de Santiago en los primeros bancos catedralicios, Rojo aseguró también estar convencida "de que la tradición jacobea puede resultar útil para afrontar el paro" que está en el centro de la propia crisis. Para que el país salga adelante hace falta "progreso social, pero también progreso espiritual, porque el ser humano va más allá de su entidad, como realidad meramente física", aseveró. Ajenos a la intervención apostólica, los afectados por las preferentes obsequiaron a las autoridades con abucheos, al tiempo que reclamaban la devolución del dinero que les "estafaron".

Rojo realiza la ofrenda, en presencia de Feijóo y otras autoridades PARLAMENTO DE GALICIA

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