Laicismo y política en el Uruguay contemporáneo. Una mirada desde la historia

Es sabido que los historiadores siempre interrogan al pasado desde el repertorio de preguntas que habilita y permite su presente, forjado tanto desde el clima de época que se vive como desde las propias acumulaciones del oficio. Solo así la Historia puede resultar efectivamente contemporánea, en tanto posibilita la recuperación y el conocimiento crítico de dilemas y asuntos que desde el pasado nos hablan a y de nosotros mismos.

En tal sentido, la pertinencia de replantear en perspectiva el estudio de temas como los de la secularización y el laicismo y su particular lugar en el discurso político uruguayo tiene que ver antes que nada con la contemporaneidad de la problemática, en la perspectiva analítica señalada anteriormente. Contribuyen a ello ciertos cambios que se han verificado en el contexto político cultural que rodeara usualmente la discusión de cuestiones tan controvertidas como la secularización o la laicización, así como la creciente importancia otorgada a los debates sobre el respeto a la pluralidad y a la diversidad culturales, entre otros fenómenos y procesos que como comunidad no nos resultan ajenos. De a poco y asumiendo sin duda una cuenta pendiente, la agenda de la Historia y de las otras ciencias sociales uruguayas parece haber comenzado a hacerse cargo de esta demanda. Pero también tienen lugar acontecimientos que impactan de manera más directa en la opinión pública, en ocasiones provocando en muchos perplejidades varias. Lo ocurrido durante los primeros tiempos de la actual administración del Dr. Tabaré Vázquez, con el corrimiento de la estatua de Juan Pablo II al pie de la cruz conmemorativa de su visita de 1987 (de la que hablaremos en detalle más adelante), las expresas manifestaciones de compromiso católico de la primera dama, incluso el contenido de algunos de sus discursos (con especial referencia al que pronunciara en la sede de la Masonería sobre el tema de la laicidad) tienen que ver directamente con lo señalado anteriormente.

En especial, la existencia de todo un nuevo marco de relación entre religión, política y cultura parece exigir una revisita más exigente a ciertas visiones algo rígidas que continúan postulando la persistencia hegemónica de la tradicional ecuación decimonónica, que sumaba privatización e individuación de lo religioso y reorganización del nuevo espacio público emergente sobre la base de formas específicas de discernimiento entre política y religión. Tal vez el registro de ciertos cambios más o menos recientes en el discurso político dominante sobre el punto pueda aportar una mirada distinta sobre algunos elementos interpretativos que hoy vuelven al centro del análisis. De esta forma adquiere una pertinencia efectiva la búsqueda de un espejo que desde la Historia pueda contribuir a esclarecer no pocos tópicos de la problemática más actual.

En este marco analítico, el presente trabajo se propone seguir los siguientes pasos: i) la descripción, en forma genérica pero con soporte teórico actualizado, de la matriz uruguaya tradicional en lo que refiere a las relaciones entre secularización, laicidad y política, configurada junto con el modelo de ciudadanía del que formaba parte desde la segunda mitad del siglo XIX hasta las primeras décadas del siglo XX; ii) un análisis detallado acerca de las múltiples señales e implicaciones del debate público generado en 1987 a propósito de la instalación de la llamada cruz del Papa en el paraje público de Tres Cruces, en ocasión de la primera visita del entonces pontífice Juan Pablo II a Uruguay; iii) la consolidación y en algunos casos profundización de estos cambios en el discurso político y en el terreno más vasto de la sociedad y de la cultura uruguayas de los últimos años.

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Gerardo Caetano

Historiador y analista político. Docente e investigador del Centro Latinoamericano de Economía Humana (Uruguay).

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