Laicismo y Feminismo

La cultura patriarcal está implantada y asumida desde milenios y en todos los ámbitos geográficos, con alguna excepción en territorios muy reducidos. Dicha cultura se ha reproducido a través del tiempo, de forma consciente por las instituciones gubernativas y eclesiásticas y de forma inconsciente, en la mayoría de los casos, por las sociedades. Al asumir y reproducir los mismos esquemas de conducta, la sociedad es víctima y victimario al mismo tiempo. Las religiones monoteístas son los principales soportes de la cultura patriarcal y es por ello que la igualdad en derechos y libertades no puede dejarse en manos del poder religioso. El Laicismo y el Feminismo deben ir de la mano para conseguir los derechos que han sido y siguen siendo negados a las mujeres.

Precursoras feministas republicanas y laicistas, como Teresa Claramut, Ángeles Lopez de Ayala o Belén Sárraga, nos abrieron el camino para seguir luchando por la igualdad y la justicia social. Teresa Claramunt, (Sabadell/1862 Barcelona/1931), proclamaba la emancipación de las mujeres a través de la reflexión, desdeñando el dogma que la religión imponía. “En el orden moral, la fuerza se mide por el desarrollo intelectual, no por la fuerza de los puños. (…) En el taller se nos explota más que al hombre, en el hogar doméstico hemos de vivir sometidas a capricho del marido, el cual, por el solo hecho de pertenecer al sexo fuerte, se cree con derecho de convertirse en reyezuelo de la familia (…) Partidos, lo más avanzado en política, no faltan; pero ni los hombres por sí, ni los partidos políticos avanzados se preocupan lo más mínimo por la dignidad de la mujer”.

Ángeles Lopez de Ayala (Sevilla, 21 de septiembre de 1858-Barcelona, 29 de enero de 1926), en 1910, organizó una multitudinaria manifestación de mujeres, en Barcelona, para reclamar la Escuela Laica. Frente a 20.000 manifestantes proclamará: “¡Adelante mujeres!» ¡A sustituir el fanatismo por la Razón!

Belén Sárraga, gran luchadora feminista, (Valladolid, 1872/ Méjico, 1950) afirmaba que “Feminismo y Laicismo debían confluir porque las religiones habían convertido a las mujeres en seres dependientes y si derechos”. Estaba considerada como obrera del laicismo, del feminismo y del panamericanismo en el mundo ibérico. La líder republicana pronunció en 1899 un discurso multitudinario, en Mieres, en el que arremetió sin piedad contra los privilegios de la Iglesia Católica.

El Partido Feminista tiene en la II República y en la Constitución de 1931 su principal referente, donde las mujeres tuvieron gran protagonismo en todos los ámbitos de la sociedad. La Constitución de 1931 dedicó artículos a la educación, sabiendo que se sentaban las bases de un cambio profundo de la España oscurantista, donde la cruz y la corona habían formado un perfecto maridaje. En “Familia, economía y cultura”, y en “de los derechos y deberes de los españoles”, así como en el artículo 26 de la Constitución –en su apartado 4–, en el cual plasmaba: lo siguiente sobre la Iglesia: “Prohibición de ejercer la industria el comercio o enseñanza”. El artículo 48 establecía que el servicio de la cultura era atribución del Estado y se prestaría en instituciones educativas, según un sistema de escuela unificada. “Los docentes, desde maestros a catedráticos, pasando por profesores, serían funcionarios públicos”. “La República tendría obligación de facilitar el acceso a todos los grados de enseñanza a los españoles sin posibilidades económicas. La Escuela Española sería laica, aunque las distintas confesiones tendrían el derecho de enseñar sus doctrinas respectivas, pero bajo la inspección del Estado. El artículo 49 se dedicó a plantear las líneas generales de la estructura educativa. Una ley de Instrucción Pública determinaría la edad escolar para cada grado, la duración de los periodos de escolaridad, el contenido de los planes pedagógicos y las condiciones en que se podría autorizar la enseñanza en los establecimientos privados.

El Franquismo hundió las esperanzas que la II República había puesto en la Instrucción Pública para terminar con el caciquismo y los privilegios que, durante siglos, la Iglesia había mantenido. La ideología nacional-católica fue la principal fuente de inspiración del régimen, segregando a niñas y niños en las escuelas, dando a la Iglesia Católica la potestad de la educación católica de las siguientes generaciones. La muerte del dictador dio paso a una Transición Pactada, donde el Concordato con la Santa Sede de 1979 recogió las líneas maestras del Concordato de 1953.

Así, los gobiernos conservadores siguieron teniendo en la religión su principal soporte ideológico. Todo está pensado para marcar las diferencias entre hombres y mujeres. Educación, lenguaje, publicidad, forman un andamiaje construido para marginar a las mujeres y para mantenerlas en determinados estereotipos, muchos de ellos denigrantes. Desmontar el entramado que ha permitido obviar a más del 50% de la humanidad exige un compromiso político firme y unas leyes contundentes que el Partido Feminista asume plenamente.

Situación educativa actual.

Tras la dictadura franquista, el gobierno de Felipe González afirmó que los centros educativos privados eran necesarios, ya que pretendía universalizar la Educación Pública y no había centros educativos públicos suficientes; se dijo que era una medida provisional hasta la construcción de nuevas escuelas públicas. Con dicho argumento, el Gobierno del Presidente González contó con los centros privados existentes, asumiendo los salarios de los docentes y otros gastos generales. Pero lo que supuso una necesidad provisional se ha convertido en norma interesada que ha ido en aumento, para satisfacción de la Iglesia Católica, principal receptora de los conciertos educativos. Después de más de 40 años, la red concertada cuenta con más dos millones del alumnado y con 130.000 profesores en los diversos centros; dicha situación es un agravio comparativo hacia las personas que acceder a una plaza en la Educativa Pública, a través de una dura oposición. Es necesario recordar que en la escuela concertada regida por el OPUS, el profesorado es contratado y despedido por el obispado, aunque los salarios salen de nuestros impuestos.

Mientras que la educación pública europea cuenta con una media del 81% de Escuela Pública, en España es del 68%, siendo la Comunidad de Madrid la que bate el récord, a la baja, con el 49%. Esto supone que un Estado que se define “Aconfesional”, en la Carta Magna, está impulsando la educación privada concertada con claro predominio de la Iglesia Católica en los conciertos educativos (el 70% van a parar al OPUS). Los sucesivos gobiernos del PP cuentan con una dilatada trayectoria en privatizaciones de servicios públicos, que se intensificó a partir del famoso “Tamayazo”; éste permitió seguir gobernando al PP la comunidad madrileña haciendo del territorio su “feudo particular”.

Actualmente se garantizan plazas escolares suficientes, sean públicos o concertados. En Madrid, según UGT, entre los años 2000 y 2013 se cedieron 82 parcelas para construir colegios privados, en los barrios de nuevo desarrollo, es un instrumento básico para la privatización de la enseñanza. Conclusión: más escuela concertada en manos de la Iglesia; tan solo un pequeño porcentaje van parar a cooperativas.

Ésta ha sido la década de los grandes conciertos educativos. Según los últimos datos que aparecen en la web oficial de la Comunidad de Madrid, en el año 2009 se destinaron 793,31 millones de euros para convenios; en los presupuestos de 2018 que firmaron PP y Ciudadanos llegaron a 1.012 millones. Y la guinda son los descuentos fiscales que el gobierno de Madrid destina a las familias que lleven a sus hijos a la privada. Se calcula que son 90 millones de euros. El desmantelamiento de la Educación Pública es una agresión que no debemos aceptar, una agresión que no solo afecta al profesorado y alumnado, ya que es un patrimonio de la Red Pública que se nos está usurpando, poco a poco.

Según CC.OO el Gobierno madrileño ha reducido el 22% de la partida para la gestión de infraestructuras educativas públicas. En su opinión, lo más triste de esta gestión de los recursos es que los resultados escolares de los últimos cursos en Madrid se han situado por debajo de la media, y ya están por debajo de los datos obtenidos en el año 2000. El fenómeno del fracaso escolar se concentra en las zonas más pobres, donde los medios económicos para la Escuela Pública están siendo reducidos. Sindicatos, madres y padres de alumnos denuncian que se han eliminado aulas de enlace para adaptar a escolares inmigrantes y que en toda la comunidad ya sólo quedan cinco grupos de bachillerato nocturno para los estudiantes que trabajan. Sobre todos los argumentos posibles o imaginados, existe el argumento principal; el derecho a la Educación está garantizado por la Constitución. La Enseñanza Pública, así como la Sanidad, es objeto de deseo de aquellos que quieren hacer negocio con nuestro patrimonio y los promotores son los partidos políticos que no creen en los servicios públicos; éstos disponen de un bien que NO les pertenece como si fuese suyo. A la triada PP, Ciudadanos, y Vox no les importa la Enseñanza Pública y menos aún que sea LAICA.

En Madrid, el número de centros privados y concertados ha superado al de las Escuelas Públicas: entre privados y concertados hay un  total de 1.688, frente a los 1.634 de la red pública. Hace una década, la educación madrileña contaba con un total de 1.028.753 estudiantes, ahora la cifra ha crecido hasta los 1.195.810. A pesar de haber sumado 167.057 educandos, CASI TODOS (129.937) han ido a parar a centros privados o concertados religiosos. Cabe afirmar que estamos ante un “Estado Confesional de hecho”, aunque la Constitución diga lo contrario. Es una clara usurpación de lo público en beneficio del negocio y de la ideología católica.

Los sucesivos gobiernos conservadores han privilegiando a la Iglesia y al conservadurismo inspirado en los principios del nacional-catolicismo del franquismo. Todos ellos, incapaces de entender los principios de la libertad de conciencia y movidos por el espíritu franquista, están convencidos de que hay que recristianizar a esa parte del pueblo que ha sido pervertida por los ideales de la Democracia. La sociedad no puede estar regida por los dogmas de fe que las religiones imponen; la ciencia, es la indicada para buscar la verdad que los fenómenos naturales nos ofrecen. Exigir la separación de Iglesia y Estado es vital para la educación en igualdad. Una educación que debe estar basada en la reflexión, en la búsqueda de la verdad y no en los dogmas. En ese sentido, el Partido Feminista hace una apuesta firme por la Escuela Pública y Laica, ya que es unos de los resortes fundamentales de la Democracia.

Es necesario saber de dónde parte la violencia que se sigue ejerciendo sobre la mujer, cuál ha sido el recorrido histórico y la presión que han ejercido los estados y la jerarquía de la Iglesia, para que dicha cultura permanezca en el siglo XXI con tanta fuerza. La cultura patriarcal está presente en todas las esferas de la vida, incluido el arte, la literatura, la judicatura, etc. Dada la importancia que las religiones monoteístas han tenido en la creación y mantenimiento del Patriarcado, es imprescindible la separación de Iglesia y Estado para paliar la gran discriminación que pesa sobre la mujer. No es casual que la Asamblea Europea tuviera que hacer un llamamiento a los estados miembros del Consejo de Europa para que garanticen la separación entre Iglesia y Estado y aseguren que las mujeres no se vean sujetas a políticas y leyes influidas por la religión, en el ámbito de la familia, el divorcio y el aborto. También el Lobby Europeo de Mujeres (LEM) ha manifestado su preocupación porque la religión está teniendo un gran impacto en las políticas europeas y nacionales, socavando la igualdad entre mujeres y hombres. Un compromiso claro a favor de la laicidad implica abordar cuál debe ser el lugar de los argumentos fundados en el Informe de posicionamiento del Lobby Europeo de Mujeres, “La religión y los derechos humanos de las mujeres”, adoptado el 27 de mayo de 2006. Exactamente igual que antaño a cuenta del divorcio. Y no es para menos. Exigir la separación de Iglesia y Estado es vital para defender la compresión de la igualdad entre hombres y mujeres, igualdad que el Feminismo reclama. Pero también es necesario desmantelar un sistema económico basado en la desigualdad; un sistema que tiene en la educación, los medios de entretenimiento masivos, en la pornografía y en la publicidad los soportes fundamentales de adoctrinamiento.

Conclusión:

 – Desmontar el entramado educativo que ha permitido marginar a las mujeres exige un compromiso político firme y, por tanto, unas leyes contundentes que el Partido Feminista asume plenamente.
– Es necesaria la separación de Iglesia y Estado para una la educación en igualdad. Una educación que debe estar basada en la búsqueda de la verdad a través del pensamiento, de la ciencia, y no en los dogmas que proponen las religiones. En ese sentido, el Partido Feminista hace una apuesta firme por la Escuela Pública y Laica.
– El Partido Feminista de España considera que, para terminar con la actual situación es imprescindible la derogación del Concordato con la Santa Sede que España mantiene. Concordato que permite a la Iglesia Católica un status de privilegio en diversos ámbitos de la vida social de nuestro país.
– No estaría de más tomar como referencia el art. 26 de la II República- en su apartado 4- que más arriba se indica: “Prohibición de ejercer la industria el comercio o enseñanza”.

Ponencia presentada por Teresa Galeote en el III Congreso del Partido Feminista de España

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