Laicidad y valores humanistas

España esta inmersa en tiempos de profundos cambios trascendentales para su futuro. No hay más que prestar atención a temas como son el proceso de búsqueda de la paz en Euskadi, o como la actualización de la estructura del Estado a partir de nuevos Estatutos, o como también, y desde otros puntos de vista, pero no menos importantes, el conjunto de leyes de fuerte contenido social, algunas ya aprobadas y otras pendientes de su presentación a las Cortes.

Las medidas legislativas adoptadas durante los últimos meses han supuesto el desarrollo efectivo de las libertades y derechos fundamentales de los ciudadanos, reconocidos en el Título Primero de la Constitución Española. Cuestiones como la reforma de 200 de los estudios universitarios, la Ley de Investigación Biomédica que impulsa la clonación terapéutica, la Ley de Parejas de Hecho y la Ley de Dependencia, entre otras, son buena muestra de las preocupaciones y las necesidades de la sociedad española en pleno siglo XXI. Estas medidas garantizan el pleno desarrollo personal de los españoles, a la vez que profundizan decididamente en el territorio de las libertades personales.

En esta situación, la mayor parte de la ciudadanía se encuentra mal informada o poco informada, de tal manera que cuando lo está, lo es sesgadamente hacía una línea ideológica que predomina en la mayor parte de los medios de comunicación. Al mismo tiempo que las personas más representativas de la sociedad civil asisten como convidados de piedra, sin involucrarse y sin trasladar a la opinión pública una versión de los acontecimientos que sea independiente, valiente y motivadora. Dijo Martín Luther King que "cuando reflexionamos sobre nuestro siglo XX, no nos parecerá lo más grave las fechorías de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas". Sin ánimo de comparar, esas palabras tienen todavía vigencia.

Podrá afirmarse en definitiva que existe una clara actitud involucionista por parte de un sector de la clase política, ya que ni siquiera toda la Iglesia española comparte dicha actitud, y muy especialmente está en contra de la laicidad del Estado.

Nuestra historia nacional más reciente impuso, tras la sublevación militar de 1936, la ruptura con toda la línea de pensamiento filosófico, de investigación científica y de desarrollo educativo, de tal forma que, de no haberse producido la guerra civil, en la actualidad estaría a la cabeza del resto de los países europeos, a nivel educativo.

Todo este acervo de experiencia y conocimientos se ha perdido, así como la inquietud y el espíritu individual del respeto al otro, construido sobre las bases de convivencia en libertad que garantiza el Estado laico. En palabras de Vicen Navarro : "De ahí la necesidad de establecer una escuela pública única para todas las clases sociales, en la tradición laica republicana, que considera la escuela pública como la institución básica de la integración social. Este fue el modelo que la República Española intentó establecer en España…."

En base a todo lo afirmado anteriormente se plantea la necesidad de constituir un foro o plataforma en defensa de la laicidad del Estado, dotado de una estructura que aglutine las diferentes sensibilidades intelectuales, en torno a dicho precepto, y que tenga como fin llevar hasta la sociedad la necesidad de defender el concepto del respeto por los derechos individuales.

Parece por otra parte apropiado, que si bien este foro debe tener un carácter, no ya nacional, sino incluso internacional, su embrión o el empuje inicial necesario para su constitución, debiera dársele en la ciudad de Córdoba. Su carácter de crisol cultural donde han podido convivir diferentes religiones a lo largo de los siglos, el innegable carácter de centro del universo humanista del que la historia ha dotado a nuestra ciudad, e incluso su candidatura a la capitalidad cultural de Europa en 2016, apuntalan la idoneidad de la idea

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