Laicidad en encuentro

Los candidatos han solicitado por escrito exponer sus propuestas ante el Episcopado.

COMENTARIO: No sólo extraña, sino que es contradictorio con la autonomía del poder político respecto a las creencias personales, que unos candidatos se presenten ante la jerarquía de una religión para exponerles sus programas. Para que se conozca lo que cada candidato planea no es necesaria esa reunión, basta la lectura de sus respectivos programas. Aquí hay un claro intento, por ambas partes, de intromisión entre la política y la religión con una finalidad electoral, que vulnera la laicidad y promueve el clericalismo.


Podría extrañar que suceda en un Estado laico.

Sería un extrañamiento de quienes confunden la laicidad con el laicismo. Se ha añadido a la constitución un adjetivo. No es laicista el Estado Mexicano sino laico. El vocablo se refiere a la separación de Estado e Iglesia. A la no intervención de los dirigentes eclesiales en los asuntos políticos, o electorales o de partido. Igualmente se refiere al respeto del Estado para no intervenir en la vida interna de las comunidades eclesiales y en las manifestaciones legítimas de su convicción.

La laicidad es salud social y madurez cívica. Tanto Estado como Iglesia agradecen a la laicidad el poder perseguir sus objetivos con plena libertad. La laicidad del Estado manifiesta su independencia de cualquier organismo eclesial en todas las acciones dirigidas a lograr el bien común de la sociedad civil. Manifiesta también la libertad de todas las creencias para practicar su fe. Un Estado laicista niega lo divino y estaría en contra de esa libertad con una constante intervención obstaculizadora.

Los motivos del encuentro, solicitado formalmente por los candidatos, es una buena práctica de la laicidad. Para evitar tergiversaciones mediáticas escogen el camino de una exposición inmediata y personal ante los obispos para que se vean claras sus posiciones y sus procedimientos en el ejercicio de una posible presidencia próxima.

Es útil el diálogo aclaratorio en este evento. Es predominantemente informativo.

Se evitan prejuicios, desinformaciones, imprecisiones y confusiones. En una sociedad plural en que se multiplican las diversidades es muy aceptable una intercomunicación. Permite el conocimiento objetivo de las coincidencias y de las disidencias, de las afinidades y las diferencias, no para generar enfrentamientos de personas o grupos sino para valorar lo aprovechable en una complementación integradora.

También en aspectos esenciales puede quedar claro lo inaceptable y lo antagónico  para que, dentro de la legalidad, se respeten las mayorías y haya tolerancia para las minorías.

Como toda fe tiene como consecuencia una ética, se advertirán las discrepancias de algunas decisiones con valores irrenunciables de los creyentes. Y puede comprenderse entonces la resistencia y la objeción de conciencia.

Tanto para los obispos como para los candidatos, en un estado laico, un encuentro para un mejor conocimiento recíproco es señal de madurez relacional. Quita máscaras y presenta rostros con peculiar fisonomía y gesticulación…

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