Laicidad en Chihuahua

Constitución General de la República:

“Artículo 24. Toda persona tiene derecho a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión, y a tener o adoptar, en su caso, la de su agrado. Esta libertad incluye el derecho de participar, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, en las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. Nadie podrá utilizar los actos públicos de expresión de esta libertad con fines políticos, de proselitismo o de propaganda política”.

Ley Electoral del Estado de Chihuahua:

“Artículo 41

1. Son obligaciones de los partidos políticos nacionales y estatales:

l) Actuar y conducirse sin ligas de dependencia o subordinación con partidos políticos, personas físicas o morales extranjeras, organismos o entidades internacionales y de ministros de culto de cualquier religión o secta;

m) Abstenerse de utilizar símbolos religiosos, así como expresiones o alusiones de carácter religioso o racial en su propaganda, salvo cuando de manera democrática se resalte la necesidad de la representación de las diversas etnias que componen la población del Estado;…”.

Quizá porque se ha elevado la religiosidad de la sociedad chihuahuense; o porque los creyentes la incrementaron poderosamente, o, simplemente a muy pocos importa que se hayan elevado sustancialmente las expresiones religiosas en el ámbito oficial.

Probablemente también se deba a los triunfos electorales del PAN en la Presidencia de la República –y en entidades y municipios– de tal manera que, aunque sorprendidos, las primeras manifestaciones religiosas realizadas por un presidente fueron las efectuadas por Vicente Fox en la asunción de su cargo en el año 2000. También deberán contar –¡Y cómo no!– las nuevas regulaciones en materia de agrupaciones religiosas y el indudable protagonismo de la jerarquía católica, aunque no sea la única, pero en la actuación de los funcionarios públicos –especialmente los titulares del Poder Ejecutivo– se aprecia un desmedido afán por hacerle llegar a los ciudadanos –cuando es de buena fe– el mensaje de que su gobernante –o aspirante– es portador de una profunda y acendrada creencia religiosa.

A muy pocos días de haber asumido la gubernatura, César Duarte empezó a terminar sus discursos con una inocultable frase religiosa: “Que el cielo bendiga a Chihuahua”. Nadie podría oponerse a que le dedique tan buenos deseos a nuestra entidad, sabiendo que esa es una frase tradicional entre los creyentes, entre los cuales la frase verdadera es la de: “Dios bendiga a Chihuahua”.

El problema estriba en que los ciudadanos, que no ocupan cargos públicos, pueden usarla indistintamente en su vida diaria; no así los gobernantes. Éstos, y sobre todo los mexicanos con esa larga tradición de separación de los asuntos religiosos y del Estado deberán comportarse de manera tal que en su actuación pública no podrán efectuar actos que conlleven discriminación alguna, ni preferencia religiosa. De ahí que durante muchos años los gobernantes mexicanos guardaron muy en la discrecionalidad de su vida privada sus creencias y prácticas religiosas.

Sinceramente, ¿a quién le importa si el presidente de la República o el gobernador asisten a misa o al rito religioso de sus respectivas creencias?

Ese es un asunto de su más íntima vida personal, por lo menos así se debería  esperar de los “más buenos” creyentes. Bueno, pues durante estos años el mencionado lema fue el principal de prácticamente todos los discursos del Gobernador Duarte y de una buena cantidad de artículos regalados por la actual administración estatal –tazas para el café, termos, bolsas, etc.– pero ahora también de las camisetas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el partido del mandatario.

“Cientos de priistas acudirán este sábado al Gimnasio Rodrigo M. Quevedo, en donde se llevará a cabo la toma de Protesta de Dirigentes Municipales del PRI; para esta ocasión se entregará una camisa en color rojo, que en la parte posterior tiene la frase con la que el Gobernador del Estado cierra todos sus mensajes, ‘que el cielo bendiga a Chihuahua”. (Nota de laopción.com, 25/I/14).

Tales actitudes resultaron altamente contagiosas. En su discurso, en la reunión de toma de protesta de los presidentes de comités municipales, el dirigente nacional del PRI, César Camacho, afirmó, al “reconocer” el trabajo, esfuerzo y resultados del gobernante chihuahuense, que “El Gobernador dice que el cielo bendiga a Chihuahua y creo que Dios lo ha escuchado”. (Nota de Heriberto Barrientos, El Diario de Chihuahua, 26/I/14).

Ahora resulta que su dios los ha favorecido, por encima de los intereses y aspiraciones de los militantes y simpatizantes de los otros partidos políticos.

consagracion Chihuahua 2013

El Gobernador de Chuihuahua en el acto de consagración celebrado en 2013

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