La visita papal: entre raso y pedrería se hizo el milagro

Queridas, queridos. B-16 hizo el milagro y he resucitado. Despuès de una larga ausencia, en coma epistolar, milagrosamente (vuelvo a repetir lo milagroso del hecho para que conste cuando haya que hacer recuento de sus prodigios para canonizarlo como se merece tal mofeta teutona) he vuelto a empuñar la pluma como en los viejos tiempos, pero èsta vez no les hablaré de cine en general, sino que me limitaré a un género específico, el cine religioso (en el que por cierto, en los “apacibles” tiempos añorados por Mayor Oreja, España fue una verdadera potencia).

La pelìcula que les voy a contar està en pleno rodaje. El titular que abre el telediario de Noticias 4 habla del primer dìa de B-16 en tierras gallegas. La imagen que abre el film muestra al Santo Pontífice bajando, entre una niebla más transilvaniana que gallega, la escalerilla de un aviòn, Lo hace con graciles y no por eso menos agiles pasitos enfundado en sus zapatillitas rojas (recordareis lo exigente que es Su Santidad con el vestuario, una verdadera fashion-victim capaz de inaugurar su reinado en la Tierra como representante de Cristo, echando al sastre que le hacía mal los bajos de la sotana, cosa ominosa donde las haya, que permitió al mundo ver la delgadez de sus tobillos, verdadero trauma que padece B-16 desde sus juveniles años de joven hitleriano). Por cierto, queridos, queridas, no dejen de poner como salva pantalla el último Forges publicado hoy en El País: en la viñeta se ve a B-16 frente al espejo mientras que Lucifer ataviado de mayordomo le pregunta “Qué casulla llevará su eminencia reverendíma?” Y B16 le responde, amanerando las manos al pecho, y con gesto de loca aburrida: “La de raso con pedrería”.

Al pie de la escalerilla le esperan los príncipes de España, Felipe y Letizia. El futuro rey de España (si antes no se proclama la Tercera República) se inclina ante el único monarca absoluto de la Europa del siglo XXI y besa el anillo del obispo de Roma ¿en señal de acatamiento y sumisión? mientras que su esposa (una ex-atea, repúblicana y divorciada para más INRI) espera paciente su turno convencida como está de que la Corona “bien vale una misa” y dos o tres funerales católicos.

Queridas, queridos, interrumpo esta misiva pues acaba de entrar en mi humilde morada mi ¿amiga? Alice Reston, amante del gore y por eso fervorosa católica (es fan de Mel Gibson y le encanta el sanguinolento filme que éste dedicó al judío disidente crucificado). Alice Reston, exultante, agita en su mano una banderita amarilla y blanca, y me obliga a poner sonido en mi televisor para contemplar la llegada de B-16 a la Catedral de Santiago con toda la parafernalia de reverencias, saludos y saluditos del curerío en pleno, políticos en trance místico como el ex-alcalde de A Coruña, el ¿socialista? Vázquez, embajador español ante la Santa Sede, monjas de mil colores luciendo el yihab (creo que se escribe así el pañuelo que cubre la cabeza de las musulmanas y que tiene de los nervios a la cristiandad europea). B-16, sin nigún pudor, abraza a la talla de madera y posa para los fotografos con simpar gracia (mucho más profesional por cierto que el posado reciente del jefe de la oposición, Mariano Rajoy, también conocido en sus años mozos como “La Trotona de Pontevedra). Bueno, queridas, queridos, intentaré librarme de la beatífica presencia de Alice Reston y en cuanto lo logré continuaré informando. Vuestra que lo soy.

 

Norma Suason, Su Segura Servidora.

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