La Virgen del Martes 13

Como cada martes y 13, la Virgen de Los Remedios recibe miles de visitas Los fieles le piden tres deseos y, según la tradición, se cumple al menos uno

¿Mala suerte en martes y trece? Sólo para los supersticiosos. La Virgen de los Remedios de Córdoba, según la tradición popular, acaba con los malos augurios. Al menos, así lo creen sus fieles, cientos de los cuales hacen cola cada día como éste para orar ante ella.

Cientos de fieles aguardan casi desde el amanecer ante las puertas de la restaurada iglesia de San Lorenzo, en Córdoba capital, para acudir al besamanos y la ofrenda floral típica cada martes y trece. Las colas llegan a ser tan largas que hay momentos en los que el templo queda 'sitiado' por los feligreses, aunque la hora de más afluencia de público se produce a la caída de la tarde.

Según manda la tradición, si acudes un martes trece a ver a Nuestra Señora de los Remedios y le pides tres deseos, al menos uno de ellos se te concede 'con total seguridad'. Una estadística que muchos no quieren desaprovechar.

María Muñoz, una vecina del barrio y catequista explica que incluso la devoción por esta Virgen es tal que se acercan a verla gente de toda la provincia para ofrecerle flores y comprar una estampita con su imagen. Quienes desde hace años han visitado a la Virgen de los Remedios en San Lorenzo cada martes y trece aseguran que por el besamanos pasan más personas desde que la crisis comenzó a hacer mella en las familias.

Mercedes Morales es la encargada de arreglar a la Virgen para que luzca perfecta para sus fieles desde que la talla fue trasladada de la iglesia de San Andrés a la de San Lorenzo, su sede canóniga, mientras duraron las obras de restauración. Le asombran, dice, los feligreses que se acercan a la Virgen y "lloran como magdalenas" o "pasan una fotografía de un ser querido por su manto". Para hacer algo así, "tienen que tener un disgusto bien grande".

La pasión que sienten muchas personas por esta imagen es tal que incluso una señora mayor en silla de ruedas ha llorado junto a ella después de besarla ayudada por algunas mujeres.

María del Pilar es vecina de la barriada de Santa Rosa pero se las ingenia como puede para abandonar sus quehaceres diarios y visitar todos los martes y trece a la Virgen de los Remedios. Ella rompe la estadística y asegura que hasta ahora nunca se le ha cumplido ninguno de los tres deseos que ha pedido, pero no le importa porque "la esperanza es lo último que se pierde" y ella con ver a la Virgen se siente feliz.

A Trinidad, en cambio, sí se le ha concedido alguno de los deseos que ha pedido, movida más que por la tradición por la "fe".

Por un motivo u otro, lo cierto es que este día sí es seguro un buen augurio para las floristas que, a la puerta del templo, hacen negocio.

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