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La vida religiosa en España pierde 5.000 religiosos en cuatro años, y en 2020 al menos 400 solo por la Covid-19

La vida religiosa en España ha perdido en los últimos cuatro años casi 5.000 religiosos y religiosas, unos 1.200 al año, sobre todo, debido a fallecimientos, una cifra anual que se habría multiplicado en 2020 debido a la pandemia del Covid-19.

«La vida religiosa viene perdiendo unos 1.200 religiosos cada año. En los últimos cuatro años, se ha producido una disminución de casi 5.000; muchos fallecen porque la edad es muy alta, otros lo dejan, pero la gran mayoría es por fallecimientos. Y ha habido un incremento grande por el Covid, puede que esos 1.200 se hayan multiplicado», ha explicado el secretario general de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), Jesús Miguel Zamora, en una entrevista con Europa Press, con motivo de la celebración este martes del Día Mundial de la Vida Consagrada.

Según los últimos datos recopilados de las congregaciones, hasta septiembre de 2020 habían fallecido en España 403 religiosos solo por causa del Covid, una cifra que temen que se haya incrementado en el último trimestre del pasado año. Aunque habitualmente, los datos de las congregaciones los recogen cada mes de noviembre en su asamblea, este año no han podido hacerlo por la pandemia y esperan disponer de todas las cifras en junio.

En total, en la actualidad hay en España 37.286 religiosos y religiosas, de los cuales tres cuartas partes son mujeres y una cuarta parte, hombres, que pertenecen a 4.641 comunidades religiosas –3.322 femeninas y 1.319 masculinas–.

«La pandemia ha afectado mucho a las congregaciones desde el punto de vista de los fallecimientos. Ha habido muchos en el seno de la vida consagrada, eso hace vivir la situación con cierto miedo y dolor», ha señalado Zamora.

Si bien, también lo han vivido «con mucha esperanza», según ha añadido, porque su vida «se sustenta en la fe». Por ello, considera que, a pesar de todo lo malo, la vida religiosa también ha salido «fortalecida» de la pandemia y ha «multiplicado» su servicio a las personas enfermas, solas y todos aquellos necesitados.

Por otro lado, Zamora no cree que la pandemia haya obligado a los jóvenes a aparcar sus vocaciones a la vida religiosa pues el número de novicios se ha mantenido estable con respecto a años anteriores, alrededor de unos 300, de los cuales, 215 eran mujeres.

«Por esta situación más conflictiva, ha habido jóvenes que se han preguntado por el sentido de la vida y han decidido decir sí al Señor», ha apuntado el secretario general de CONFER.

En todo caso, ha comentado que las congregaciones han tenido que «ingeniárselas» y algunas han dado la opción a los novicios, durante la pandemia, a elegir si seguir viviendo con los religiosos o volver a sus casas a acompañar a sus familias, sin perder los momentos de encuentro.

Además, Zamora ha asegurado que las comunidades religiosas se han tenido que «espabilar» y ponerse al día con las nuevas tecnologías a raíz de la pandemia porque «la necesidad obliga». Así, durante el pasado año, han convocado y se han unido a múltiples videoconferencias y webinars.

Un perdón grande por los abusos

Por otro lado, ante la reciente publicación por parte de la Compañía de Jesús de los 81 casos de menores víctimas de abusos por parte de 65 jesuitas en España entre 1927 y 2020, el secretario general de CONFER ha afirmado que «hay que pedir un perdón grande» por los abusos en la Iglesia y ha añadido que «no tiene sentido ocultar nada».

«Desde CONFER siempre hemos dicho que la verdad resplandezca y lo que tenemos que hacer es atender a las víctimas. No tiene sentido ocultar ninguna cosa, por desgracia, tenemos que hacernos conscientes de que ha habido situaciones que no han sido nada fraternas y hay que pedir un perdón grande por lo que se ha hecho mal, e ir poniendo medios para que la verdad se conozca, ir haciendo ese estudio en cada congregación», ha propuesto Zamora.

Además, se ha mostrado partidario de que se indemnice a las víctimas de abusos por parte de religiosos, si así lo demanda el desarrollo de la causa. «Si llega a ser necesario dar indemnizaciones porque así lo pide el desarrollo de la causa, que se haga. Hay que ayudar a las víctimas, no solo por el hecho de darles un dinero», ha precisado.

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