La velocidad y el tocino de cielo

Estamos cada año más deprimidos a cuenta de la tradicional ofrenda floral a la Virgen de las Angustias, que mira que tenemos dicho que no queremos estar representados y cada año que pasa estamos más y más presentes, hasta el punto de convertirnos en oferentes pasivos.

 

Y que conste que nuestra enmienda a la totalidad no se refiere a la devoción mariana que cada uno pueda sentir, que toda persona humana es muy dueña de dirigir sus fervores en la dirección que desee. Lo que nos incomoda, tanto como los bancos de una iglesia, es que a los que tenemos otras devociones nos impliquen pasivamente en tan piadoso acto.

Además, nuestra oposición a las ofrendas no obedece a razones místicas, sino que es sencillamente un movimiento reflejo como el que tenía el perro de Pavlov, que cuando le tocaban el pito le daban las ganas de comer. En nuestro caso cada vez que escuchamos el con flores a María sentimos la imperiosa necesidad de agacharnos ya que cuando éramos tan sólo unos tiernos infantes, era sonar la canción y recibir una buena hostia -de las que se dan con la mano abierta- propinada con esmero por el padre Valentín. Tampoco diremos que no la mereciéramos, que a los doce años es difícil guardar compostura en todas las celebraciones, bendiciones, misas mayores y menores y cantos del Cara al sol que tuvimos que tragar por obligación.

A lo que íbamos. A pesar de la prohibición expresa que les tenemos hecha, los alcaldes y concejales que esta muy Piadosa y muy Bendita ciudad han vuelto a procesionar en nombre de todos para realizar la ofrenda floral, a sabiendas que al menos la mitad de la población es de que no y de la otra mitad, a buena parte se le da un ardite, de lo que colegimos que lo que pasa es que la cabra siempre tira para el monte. Este año, según fuentes sin confirmar parece que el señor alcalde y sus concejales de la derecha eligieron un ramo de pensamientos, para el que utilizaron todos los que había en el Ayuntamiento, o sea, los dos.

Hubo representantes socialistas, que no querían ir pero fueron sin ir en ellos, que mandaron sólo sus cuerpos, mientras sus almas releían el Manifiesto Comunista o un Mortadelo .Eligieron las margaritas, aunque estuvieron dudando, ahora sí, ahora no, ahora sí. También estuvimos dignamente representados por la inefable e indescriptible presidencia de la Asociación de la Presa, que días atrás, aún a pesar de la prohibición expresa que más de la mitad de los periodistas les tenemos repetida, se acercaron a la basílica para pedir algo relacionado con la profesión, aunque no sabemos qué pudo ser, que los asuntos referidos a esta actividad se resuelven en otra ventanilla. No tenemos constancia, pero las flores escogidas pudieron ser lilas y alelíes.

Y este año, lo que nos faltaba, también se acercó a hacer cola una banda de motoristas, a los que visto lo visto ya no se les puede llamar Angeles del Infierno. Si Marlon Brando levantara la cabeza… Estos moteros monagos, como es normal, no tenían manos suficientes para el manillar y las flores, con lo que imaginamos que tuvieron que llevar en el bolsillo unas plantas secas muy troceaditas y papel de furnar aparte. Sólo así se explicaría. Por fin entendernos el dicho popular de confundir la velocidad con el tocino, de cielo.

Desamparados
Seguimos pensando que ya puestos a hacer el gasto en flores, alomojó deberíamos cambiar la advocación, que el nombre de Angustias ya de por sí desanima un poco, aunque reconocemos que es bastante adecuado para la capital mundial de la malafollá. Puestos a buscar advocaciones más adecuadas podríamos optar por la de los Desamparados, titular de Valencia, aunque iba a ser peliagudo, que allí tienen a Zaplana y necesitan toda la ayuda posible. No estaría mal adoptar la de los Milagros, pero está ahora mismo muy ocupada en Orense, con escasa fortuna, todo hay decirlo. Vendría muy bien la advocación de la Victoria, titular de Málaga, especializada en AVES, caminos, canales y aeropuertos, aunque no lo creemos posible, que ya sabemos lo egoístas que son los malaguitas. Tampoco estaría mal la advocación de los Reyes, que así están Sevilla, como príncipes, que hasta tienen un equipo de fútbol campeón de Europa, no como nosotros, en Segunda B y acojonados ya a principio de temporada con tres empates.

Visto el conjunto, quizás el único remedio para dejar de estar angustiados sea seguir el ejemplo de la Señora -según el Evangelio- y fomentar las virtudes de la humildad, la discreción y el trabajo. Aunque falte costumbre.

ofrenda floral patrona Granada 2006

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