La Universidad Católica de Valencia pide al Consell que retire el anteproyecto de ley de transexualidad

La Universidad privada sostiene que viola el derecho fundamental a la libertad ideológica

La Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir pide a la Generalitat Valenciana la retirada del anteproyecto de ley sobre identidad y expresión de género, elaborada por la  Consejería de Igualdad y Políticas Inclusivas que preside Mónica Oltra, porque «viola el derecho fundamental a la libertad ideológica.

La entidad privada, en el escrito de alegaciones que ha presentado a la Generalitat, sostiene que una cosa es la garantía de los transexuales de disfrutar de todos los derechos fundamentales y de no sufrir la discriminación por su orientación sexual, y otra distinta que se imponga por vía legislativa «a todo el tejido social» una determinada manera de entender el sexo y el género de las personas.

Las leyes españolas reconocen a los transexuales la posibilidad de cambiar su nombre y sexo en los registros[no así en el caso de los menores], por lo que considera el anteproyecto de ley de la Generalitat, «una violación del derecho fundamental a la libertad ideológica». «Parece no haber otra vía para la protección de los derechos de las personas transexuales que la de la violación de los derechos de las personas que no comparten la ideología de género», añade la Universidad Católica.

La institución asegura que comparte las medidas para erradicar la vejación o trato discriminatorio de los transexuales pero advierte de que el texto de la Generalitat va más allá en su finalidad. «Apunta a la imposición de una determinada forma de concebir el sexo y el género y es contrario a Derecho el exigir jurídicamente al conjunto de la sociedad compartir una determinada concepción del género».

Según la Universidad Católica, la identidad de género pertenece «a la esfera de la vida de las personas sin interferencia por parte del Estado ni de terceros», e insiste en que el Gobierno valenciano debe garantizar los derechos fundamentales a los transexuales sin adoctrinamiento social contrario a la libertad de conciencia y educación.

Un «transtorno mental»

La entidad privada añade que no le corresponde a la Generalitat «despatologizar o patologizar» las circunstancias personales como la transexualidad: «La realidad es que la disforia de género es un trastorno mental reconocido como tal en la última versión del manual de diagnóstico de enfermedades psiquiátricas de la APA [American Psychiatric Association]» e insiste en la idea de que «resulta difícil rebatir el hecho de que la alteración cerebral transexual tiene base biológica».

La Católica censura el anteproyecto porque establece como derecho los tratamientos hormonales o la cirugía de reasignación y pone en duda su idoneidad «como solución a la grave angustia psicosocial que sienten las personas transexuales». Incluso alude a instituciones prestigiosas como el Hospital John Hopkins, que, según la entidad, retiró hace años de su cartera de servicios la cirugía de reasignación sexual porque no beneficiaba al paciente.

La entidad entiende que no es necesaria una ley nueva sino hacer cumplir las que existen y desaprueba que el anteproyecto de lugar a nuevos derechos: «Las personas transexuales tienen que disfrutar de los mismos derechos que el resto de los ciudadanos, no menos, pero tampoco más». No existe base científica ni base legal que justifique una nueva normativa, sostiene la Católica.

Del capítulo del anteproyecto dedicado a los menores, la Universidad San Vicente Mártir lamenta que el texto de la Generalitat no se atenga a la ley de autonomía del paciente, que establece los derechos y obligaciones del menor desde el punto de vista sanitario: hasta los 12 años son los padres o tutores los que deciden; entre los 12 y los 16 se oye al menor y se tiene en cuenta su opinión y a partir de los 16 el menor decide salvo en intervenciones que pongan en riesgo su salud.

Sobre la posibilidad de que los menores trans puedan expresar su género sentido sin cortapisas jurídicas, sociales o sanitarias, la institución argumenta que las conexiones cerebrales que conforman funcionalmente el cerebro no maduran hasta pasada la pubertad y la adolescencia por lo que «inducirles un comportamiento transexual para que no sufran por el deseo de sentirse del otro sexo es una grave responsabilidad».

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