La UE conmina a los militares turcos a que dejen la política en manos de civiles

La cúpula del Ejército muestra su evidente malestar por las aspiraciones islamistas de presidir la república El Gobierno de Erdogan muestra su firmeza tras el apoyo europeo

La crisis política turca se ha abierto de par en par y ha estallado a plena luz del día, después de una intempestiva intervención de la cúpula militar recordando su malestar por las aspiraciones del partido en el Gobierno, el islamista AKP, de llevar a la presidencia de la República a uno de sus principales líderes, Abdullah Gul.

Desde Bruselas, el comisario de ampliación Olli Rehn, ha reaccionado con una dureza inusitada en contra de los militares, a los que ha conminado a que dejen en manos de los civiles los asuntos políticos. El respaldo europeo ha dado fuerzas al primer ministro turco, el islamista Tayip Erdogan, que ha sido el primero que en la historia reciente del país se ha atrevido a replicar una brabuconada del Ejército, ante cuya fuerza se habían sometido todos sus antecesores, incluyendo los que de todos modos fueron arrasados por los golpes de Estado.

Los militares habían dicho el viernes por la noche que «el problema en la elección presidencial se concentra en la cuestión de la puesta en duda de la laicidad. Las Fuerzas Armadas están en contra de esos debates y mostrarán abiertamente su posición y sus actitudes cuando ello se haga necesario. Nadie debe dudarlo».

El portavoz del Gobierno turco dijo ayer que Erdogan había mantenido una conversación telefónica con el jefe del Estado Mayor, el general Yasar Buyukanit, que oficialmente ha sido calificada como «constructiva» y «útil», aunque no ha servido para rebajar la tensión. «Es inconcebible que en un Estado democrático y de Derecho, el Estado Mayor, una institución que sigue estando bajo las órdenes del primer ministro, haga tales afirmaciones», dijo el portavoz del Ejecutivo, Cemil Cicek, al referirse a la declaración hecha pública por el Ejército tras la votación del viernes en el Parlamento en la que Gul no llegó a ser elegido, a pesar de que el AKP tiene mayoría absoluta.

El principal partido de la oposición ha impugnado la votación ante el Tribunal Constitucional, lo que ha puesto en manos de los jueces el futuro político de Turquía. Si le dieran la razón al Partido Popular Republicano (laico socialdemócrata), forzarían la convocatoria de elecciones anticipadas; si se la dan al Gobierno del islamista Erdogan, Gul sería presidente de la República a mas tardar el día 11 de mayo, en la tercera votación.

Retratos de Ataturk

Eso es a todas luces lo que los militares quieren evitar, según la declaración en la que advierten que están obligados a garantizar el respeto «a los valores republicanos», es decir a evitar que desde la primera institución del Estado se toleren reformas que están en el programa del AKP y que hasta ahora siempre se habían estrellado en el escollo de la jefatura del Estado. Después de una reunión de Erdogan y los principales miembros del Gabinete, su portavoz insistió en que «la protección de los valores republicanos es ante todo un deber del Gobierno, que, según insiste en recordar, está comprometido con esos valores, incluyendo el de la laicidad.

Lo malo es que por más mítines que haga Erdogán con retratos de Ataturk detrás, todo el mundo sabe que odia la figura del fundador de la república laica y muchos siguen creyendo que en el fondo tiene una agenda oculta con objetivos reislamizadores.

De forma democrática

Este fin de semana se han previsto manifestaciones a favor de los principios republicanos kemalistas, es decir, de apoyo a la oposición y a su vez también al Ejército, cuya intervención es la que ha desatado todo este terremoto político.

Pero Erdogán tiene esta vez el apoyo indiscutible de Europa, que ha puesto claramente su punto de mira en lo que está pasando en Turquía y lo contempla como una prueba de fuego para las aspiraciones del país a formar parte de la UE. La presidencia alemana ha emitido un comunicado en el que advierte de que la UE «espera que todos los responsables políticos contribuirán a que la elección presidencial se desarrollará de forma democrática». Poco antes, el Comisario de Ampliación, Olli Rehn, había dicho claramente que en este caso, «es muy importante que el Ejército deje las prerrogativas democráticas al Gobierno elegido y esto será una prueba para ver si las Fuerzas Armadas turcas respetan la laicidad democrática».

Lo que le están pidiendo los responsables europeos a los militares no es nada fácil, teniendo en cuenta su tradición y sus sensibilidades, pero las cosas han quedado de manera que a los ojos de los uniformados, la entrada en la UE ha dejado de ser el objetivo en el que ellos pensaban que quedarían garantizados para siempre los ideales laicos de Ataturk, para convertirse precisamente en la salvaguarda de los partidarios del islamismo.

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