La Santa Madre Iglesia, Zapatero y el gobierno que lo parió

Los guionistas de FAES siguen sin dar señales de vida una semana más. Suerte que la Conferencia Episcopal ha asumido el liderazgo de la lucha, al menos durante las próximas semanas, tomando como bandera el preocupante tema de la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Un nuevo ejemplo de lo malo, malísimo, que son Zapatero y el gobierno que lo parió.

Para los pocos españoles que no hayan leído aún el temario de esta nueva asignatura obligatoria de la LOE, les puedo adelantar que trata temas como los distintos tipos de familia que existen en la España de hoy, la diversidad de opciones sexuales, la discriminación, el funcionamiento de las instituciones democráticas, y la importancia del voluntariado, así como la condena del racismo y la xenofobia.

Hay países, como la Pérfida Albión o la jacobina Francia, que necesitan del Estado para la educación moral de sus niños, pero no España. Nuestro país jamás ha precisado que el Gobierno asuma un papel que la Iglesia Católica ha sabido desempeñar históricamente con sabia maestría. ¿A qué viene ahora gastarse millones de euros del presupuesto nacional, en una tarea que, sólo por un poquito más, puede realizar nuestra Iglesia? ¿Acaso la Institución eclesiástica no ha dado, en sus muchos siglos de existencia, suficientes muestras de cómo se civiliza un pueblo?

El Gobierno de Zapatero olvida de forma deliberada la tarea que la Iglesia ha desempeñado en España y su Imperio, y que nos convirtió, especialmente entre 1939 y 1975, en la reserva espiritual de Occidente. La experiencia que puede aportar la Curia eclesiástica en cualquiera de los temas que trata esta nueva asignatura, en forma alguna puede ser igualada por un profesorucho recién salido de una facultad de magisterio.

Asuntos que ahora se presentan como novedosos, son en realidad viejos conocidos del clero. Las nuevas familias, por ejemplo. Cuando en la España tradicional el pueblo sólo conocía la familia como una organización formada, en esencia, por padre, madre e hijos, la Iglesia ya introducía figuras alternativas como la del sobrino venido de otra provincia o la de la socorrida ama de llaves. En cuanto a las opciones sexuales, quién mejor que un sacerdote, que ha aprendido de la experiencia que sólo el confesionario y la soledad pueden ofrecer, para orientar a nuestros jóvenes por el mejor camino, que no siempre es el más placentero. Funcionamiento de las Instituciones Democráticas, ¿hay alguna organización más democrática que la Iglesia, la única en la que el jefe de Estado es elegido por el mismísimo Dios en persona? Por no hablar de xenofobia y racismo, ninguna ONG ha hecho tanto por salvar las almas de los negritos de África o los indios de América que la Iglesia, la mayoría de las veces incluso en contra de su pecadora propia voluntad.

Por todo ello, me uno desde aquí al movimiento revolucionario de nuestra Conferencia Episcopal y pido a todos los padres que no dejen que sus hijos se condenen en el infierno educativo que quieren imponer las hordas de Zapatero. ¡A las barricadas, hermanos! Pero antes de empezar a quemar escuelas, esperad a ver si nos llega el dichoso 0,7% de este año.

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