La retirada de crucifijos en las aulas divide a la clase política y educativa

Gabilondo aboga por impulsar una Ley de Libertad Religiosa que contemple la situación social y la pluralidad Cospedal se pregunta si "el PSOE va a prohibir también los belenes y las cabalgatas de Reyes Magos" Asociaciones de padres, patronales y profesores expresan posturas contrarias Rouco Varela recuerda que la democracia funciona "con la libertad y no con la imposición"

La iniciativa aprobada ayer por el Congreso instando al Gobierno a aplicar la jurisprudencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo para eliminar los crucijijos en las aulas ha traído cola. La sentencia de Estrasburgo asegura que son "una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones" y de "la libertad de religión de los alumnos". El PP y otras formaciones conservadoras como CiU han apelado a la tradición y a la cultura para criticar la iniciativa, solicitada por ERC-IU-ICV y apoyada por el PSOE y el resto de la izquierda.
 
Desde el Gobierno, el ministro de Educación entiende que la iniciativa pretende agilizar la tramitación de una Ley de Libertad Religiosa que tenga en cuenta la situación social actual y la pluralidad, así como el artículo 16 de la Constitución que habla de "la aconfesionalidad del Estado y de que hay que tener en cuenta las creencias religiosas de la población española". Según ha señalado Ángel Gabilondo la idea es "hacer un análisis global de las creencias religiosas de la sociedad" y se tenga en cuenta "la pluralidad" y "la Constitución a la hora de hacer una ley".
 
La secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, ha afirmado que en un Estado confesional como España rige el principio de que a las escuelas les corresponden "el conocimiento, los libros y la educación" y que la religión corresponde "a los templos y al espacio privado de cada ciudadano", además de especificar que la iniciativa se dirige a las escuelas públicas. La dirigente socialista ha evitado por otro lado criticar directamente al obispo que este fin de semana ofició una misa presidida por una bandera franquista y ha subrayado que la democracia ha dejado "ya muy lejos" los símbolos franquistas, aunque haya "minorías que siguen atrapadas en el pasado".
 
Como contrapartida, la secretar general del PP, María Dolores de Cospedal, se ha preguntado "si el PSOE también va a prohibir los belenes y las cabalgatas de Reyes Magos" y ha añadido que "esto trasciende lo religioso, es decir, se encuentra en un ámbito cultural y está muy asentado en la sociedad española". Así, ha reiterado la "muy clara" postura del PP "en contra de la iniciativa de retirar los crucifijos de los centros educativos", y ha criticado que se trate de "otra operación más del PSOE para crear división de opiniones en la sociedad".
 
Desde la Iglesia, el presidente de la Conferencia Episcopal Española y cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ha recalcado que la democracia funciona "con la libertad y no con la imposición". Así, ha confiado en que esta decisión "se quede a nivel de comisión", puesto que "se les priva a las familias y a los niños españoles en las escuelas del Estado el poder ver el signo más fundamental y característico de su fe, y de la fe que ha configurado su historia personal, la historia de sus familias, la historia de su pueblo". Asimismo, Rouco ha apuntado que el crucifijo "no es un signo sólo religioso" sino "un humanismo que ha hecho transpirar al mundo entero con valores como el perdón o la misericordia".
 
La comunidad educativa, dividida
La comunidad educativa se ha mostrado dividida y asociaciones de padres, patronales y representantes del profesorado han expresado posturas contrarias. El secretario general de la Federación Española de Religiosos de Enseñanza (FERE), Manuel de Castro, ha asegurado que la medida es "totalmente inoportuna" porque la presencia de símbolos no supone un problema en la enseñanza, por lo que la propuesta constituye "una nueva muestra de intolerancia".
 
Desde la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), se ha solicitado que se respete la exhibición de los símbolos religiosos en los centros no estatales para no "atentar contra el carácter propio de los mismos, amparado en el artículo 27 de la Constitución" y han criticado la "maniobra de distracción" para desviar el interés por "cuestiones tan importantes como el fracaso escolar".
El presidente de la Confederación Española de Padres Católicos, Luis Carbonel, ha denunciado que esta iniciativa se asienta sobre "una verdad a medias" porque la sentencia del tribunal europeo ha sido recurrida, mientras que la presidenta de la Confederación de Familias y Padres de Alumnos (COFAPA), Mercedes Coloma, ha lamentado que no se haya "dado voz" al colectivo de padres para expresarse sobre este asunto.
 
"Los crucifijos constituyen una rémora del pasado que hay que quitar", ha señalado el presidente de la asociación laica de padres CEAPA, Pedro Rascón, para añadir que valora la propuesta porque, a su juicio, los espacios públicos "deben estar libres de los símbolos que puedan interferir en la libertad de las personas". Por su parte, el secretario general de FETE-UGT, Carlos López, también se ha mostrado de acuerdo con la medida por considerar que los colegios y escuelas "deben ser foros de tolerancia y respeto en los que se manifieste la multiculturalidad de la sociedad".

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