La religión y el Estado

La oposición a las religiones jurídicas no viene pues del ateísmo sino de la democracia y la igualdad. La batalla contra el fanatismo religioso será inútil si no lo es también contra las condiciones de vida que lo hacen posible; la desigualdad social y de género.

El conocido como edicto de Constantino, en el 313, convirtió al cristianismo en la religión oficial del imperio, antes lo había sido de  las legiones romanas   después de la reconversión de Mitra en Cristo. Mohama fue siempre, desde el comienzo, el líder de un Estado y el profeta de una religión, reproduciendo así la dualidad agustiniana. entre la ciudad de Dios (Meca) y la ciudad de los hombres (Medina). Al día de hoy las suras coránicas se dividen entre suras medinesas (políticas) y suras mequinesas (religiosas). Israel es el judaísmo y   en este la comunidad étnica, política y religiosa se confundieron inevitablemente desde  las tablas de la ley y el arca de la alianza.

Las religiones del libro, que son religiones del desierto, a diferencia de las religiones de los bosques lluviosos; han estado unidas al poder político y militar desde su nacimiento de tal modo que son una misma cosa. Los que en  estos días de sufrimiento por los atentados  de Paris,  dicen que las religiones no tienen nada que ver con la política y el Estado, no tienen ni idea de lo que hablan. Las cruzadas, la yijad o el sionismo forman parte del proyecto mesiánico de las tres religiones del libro desde su fundación. ¿Habrá que recordar  que el jefe de la iglesia anglicana es el reina de Inglaterra? ¿ O que la iglesia católica es un Estado con todos sus habíos? .

Estas  religiones jurídicas son el producto de la necesidad de generar normas y aparatos coactivas externos  que legitimen y gestionen eficazmente la aparición de la desigualdad en horizontes de escases generalizada. El Estado en su origen  tuvo ie dos hijos: la religión y el dinero, y desde el becerro de oro el conflicto y la colaboración han sido constate entre ellos. El fratricidio bíblico original (Caín y Abel)  es una expresión de esta fraternidad belicosa. Fuera , a diferencia de las religiones de los bosques lluviosos, quedo la mitad de la humanidad, las mujeres (Eva, la puta del Apocalipsis, la ramera que tienta a Mohama)  siempre  sospechosas de ser menso humanas que los humanos y más animal a que los animales. Esta misoginia   de las  grandes religiones del desierto se explican en el contexto  de   desigualdad, donde la  de genero es la primera forma de la misma. Ya Engels advertía que las mujeres fueron una de las primeras formas de dinero.

Solo cuando las religiones han dado un paso atrás se han podido separar Estado y rito , logos y mito. Eso ocurrió en la crisis del imperio miscénico en Grecia y con ello apareció la filosofía y la democracia. Y ocurrió también con las revoluciones modernas y la separación entre Iglesia y Estado por medio de la soberanía popular y el laicismo racionalista. Pero no nos engañemos detrás de la religión no hay sólo creencias falsas sino esencialmente condiciones de vidas invivibles. Por eso el mayor enemigo de las religiones del libro no han sido los ateos iconoclastas sino   el Estado de Bienestar europeo de la segunda mitad del siflo XX , cuando se reduce la desigualdad y la incertidumbre social y crece la democracia. En estos países las encuestas y estudios de opinión y de formas de vida detectan los niveles mas bajos de creencias y prácticas religiosas. También son los momentos en que se alcanza el mayor nivel de igualdad de género. El feminismo es el mejor antídoto contra Caín y Abel.

La oposición a las religiones jurídicas no viene pues del ateísmo sino de la democracia y la igualdad. La batalla contra el fanatismo religioso será inútil si no lo es también contra las condiciones de vida que lo hacen posible; la desigualdad social y de género.  La  guerra ideológica contra el deliro religioso ( todos los deliros , no sólo el islámico) es  muy importante pero mas aun lo es la guerra contra la tiranía y la desigualdad. A Yave nada le disgusta más que hombres y mujeres libres, fraternas, satisfechos e iguales.

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