La religión, una asignatura que no todos comparten

Varios colectivos reclaman la eliminación del currículo de Religión Católica

La Conferencia Episcopal, su responsable, la defiende con vehemencia

La reciente publicación en el BOE del nuevo currículo de Religión Católica ha despertado un debate por sus contenidos y, en última instancia, por su propia existencia. La Conferencia Episcopal, responsable de elaborar los documentos en los que se basa la asignatura, la defiende con vehemencia. Mientras, colectivos laicos la califican de anticientífica e inmoral y piden su retirada. Más aún, reclaman la derogación de los acuerdos con la Santa Sede de 1979 que le dan carta de naturaleza a esta materia.

«Tanto en este currículo como en el anterior hay conflictos tanto con la racionalidad y la ciencia como con la moral que establecen la Constitución y los Derechos Humanos«, argumenta Juan Antonio Aguilera, de la asociación Europa Laica.

Estos documentos, publicados el pasado 24 de febrero, definirán la asignatura en primaria, secundaria y bachillerato a partir del curso que viene. Sus contenidos, dice Aguilera, chocan con la historia, con las ciencias naturales e incluso con la física y la química. «Hablan constantemente de la iniciativa creadora de Dios«, asegura. «O de su intervención en la historia. Y es más grave aún porque en el currículo general de primaria no existe ninguna referencia a la evolución». Además, dice, habla de una concepción creatural del hombre opuesta al origen natural que defiende la ciencia.

«Hacen constantes referencias a la Biblia, un libro que está lleno de intolerancia, sexismo, discriminación de la mujer o de los homosexuales«, afirma el portavoz de Europa Laica. También denuncia el intento de usar el miedo al castigo divino como medida de control del comportamiento. «Hablan del amor, pero también del miedo; de que el pecado te puede llevar a la perdición», asegura. «Si pones el magisterio de la Iglesia frente a los Derechos Humanos, simplemente no hay comparación», sentencia.

Otros, sin embargo, consideran la asignatura como fundamental. «El hecho religioso forma parte de la cultura que rodea nuestras vidas y eliminarla tendría unas consecuencias nefastas para las próximas generaciones», afirma Enrique Víboras, profesor de Religión Católica y delegado del sindicato ANPE. Esta dimensión, asegura, permea la historia, el arte y la cultura. Y estas últimas no se pueden comprender sin ella, aclara. Aguilera, por su parte, defiende que el hecho religioso se explique en el resto de asignaturas. «No hace falta una materia adoctrinadora para eso», dice.

Desde la Conferencia Episcopal consideran que «la religiosidad es una dimensión de la persona que no puede ser censurada si se quiere ofrecer una educación integral» y denuncian intransigencia de la sociedad. «No son capaces de reconocer que puede haber otras explicaciones tan legítimas como la suya y todas tienen que conversar en el ámbito público», aseguró José Miguel García, coautor del polémico currículo a Efe, en alusión a los críticos con el currículo.

En el resto de Europa, la asignatura de religión en las escuelas es obligatoria en varios países y optativa en otros -como en España-. Solo en Francia no se imparte. Los acuerdos con la Santa Sede, según Montse Milán, secretaria de Política Educativa de CC OO, son el auténtico problema. «Garantizan que los planes educativos deben incluir la religión católica para quien la quiera. Obligan a pronunciarse a todo el alumnado sobre su creencia o religión según la elija o no, en contra de lo establecido constitucionalmente», afirma. «Y obliga a crear una asignatura alternativa que no puede enseñar nada porque eso resultaría discriminatorio para los alumnos que no la cursan».

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