«La religión tiene una influencia en la política de EE.UU. sin parangón en cualquier otro país avanzado»

Tres de cada cuatro norteamericanos, a favor de un presidente con fuertes creencias religiosas

El embajador español y eurodiputado socialista Emilio Menéndez del Valle analizó el importante papel que la religión tiene en la política estadounidense, tanto en el partido Republicano como en el Demócrata. El embajador recordó que, si bien constitucionalmente Iglesia y Estado están separados, “el fundamentalismo religioso tiene una influencia normativa en la política sin parangón en cualquier otro país avanzado”.

“Solo el 26 por ciento de los norteamericanos piensa que sus dirigentes expresan en demasía sus creencias religiosas personales”, y “tres de cada cuatro estiman que el presidente ha de tener fuertes sentimientos religiosos”. Son algunos de los datos que Emilio Menéndez del Valle emplea en un artículo publicado por El País para explicar como la religión copa buena parte del discurso político estadounidense.

Presidencias basadas en la fe
Aunque la Constitución de EE.UU. ni siquiera hace una mención a la religión o a Dios, todos los dirigentes políticos, sean de derechas o de izquierdas, no dudan en utilizar su fe para hacer campaña. De hecho, para Menéndez del Valle, Bush ha llegado a crear “una presidencia basada en la fe”. Así, en octubre de 2005 y a propósito de la guerra de Irak, Bush no dudó en asegurar que “Dios le había pedido acabar con la tiranía” en el país.

También los demócratas
Pero Bush no es el único que ha asegura que el rezo y la religión le sostienen, y que no se puede ser presidente si tener “una relación con Dios”. También el demócrata John Kerri aputnó en 2004 que su fe afectaba a toda su vida. Hillary Clinton es, según sus biógrafos, la demócrata más religiosa desde Carter, e incluso Barack Obama ha defendido que la religión cumple un importante papel en la política, según destaca el eurodiputado en su artículo.

Posiciones contrarias
Aunque, como detalla Menéndez en su texto, en los últimos meses ciertos sectores de la derecha evangélica se están inclinando por apuntar que el activismo político daña a la religión, que la “fusión de Bush y Jesucristo perjudica a la cristiandad”. Así, algunas encuestas apuntan que la mayoría de los jóvenes (religiosos o no) opina que la Iglesia está demasiado implicada en la política americana.

Desde los orígenes
Esta destacada unión entre lo político y lo religioso “puede parecer incomprensible a muchos europeos, pero no a muchos norteamericanos”, concluye Menéndez del Valle, que recuerda que “la religión ha impregnado el tejido social norteamericano desde que los peregrinos puritanos llegaron al país”.

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