La religión se enrola en el ejército de Israel

Desde finales de los años ochenta, el número de jóvenes judíos nacionalistas y religiosos alistados en el ejército Israelí se ha multiplicado. En su mayor parte son soldados que se han formado en escuelas rabínicas extremistas. La tendencia va en aumento y ayuda a comprender el radicalismo de muchos soldados destinados en los territorios ocupados.

Hace algunos años el periodista Ben Caspit publicó en la portada de Maariv que un alto porcentaje del estado mayor del ejército israelí se cubría la cabeza con una kipá, el solideo que indica que un judío observa las leyes religiosas. Nunca había ocurrido un fenómeno similar puesto que el ejército, desde la fundación del estado, había permanecido secular.

En la llamada Guerra de la Independencia de 1948 no consta que ningún combatiente judío se cubriera con kipá. Siete décadas después, el número de kipás es muy elevado y sigue creciendo a buen ritmo, lo que refleja dentro del estamento militar la misma clara tendencia a la religión que se observa en el conjunto de la sociedad.

El general de la reserva Gershon Hacoen ha señalado que el uso de la kipá se da tanto entre los soldados como entre sus jefes, y es un fenómeno que “afecta a la atmósfera de las unidades”, suscitando una “creciente oposición”. Destaca que la oposición no viene tanto de quienes temen una “religionización” del ejército como de quienes “temen” que el ejército esté perdiendo su carácter de “espacio público nacional”.

El reflejo en el ejército de un cambio social

En realidad, se trata de un fenómeno que comparte el conjunto de la sociedad y que se ha agudizado en los últimos años. La proliferación de kipás se ve por todo el país, incluso en la ciudad considerada más laica y cosmopolita, Tel Aviv, donde no hace falta ir a los barrios religiosos para ver un número significativo de estas prendas. La religión y el nacionalismo son dos corrientes extremadamente populares en Israel que están creciendo rápidamente.

La mayor parte de la población acepta y comparte la explosión de la religión y el nacionalismo

Ocasionalmente se producen protestas, pero da la impresión de que la mayor parte de la población acepta y comparte la explosión de la religión y el nacionalismo. Un pequeño debate se abrió durante la última guerra de Gaza de 2014, cuando un militar de alta graduación, Ofer Winter, jefe de la brigada de élite Givati, envió a sus subordinados un despacho que incluía conceptos abiertamente religiosos, pero el debate en los medios de comunicación desapareció enseguida.

En un libro publicado en hebreo, El jefe divino, Yagil Levy señaló que no todos los oficiales que visten kipá inyectan motivos religiosos en sus subordinados. Solo una parte de ellos consideran que Dios forma parte de su trabajo profesional en las filas, mientras que otros tratan de mantener fuera sus inclinaciones religiosas, aunque también vistan kipá.

El kipá, icono religioso del judaísmo, no solo ha extendido su presencia en el ejército, sino en toda la sociedad. / Reuters

El kipá, icono religioso del judaísmo, no solo ha extendido su presencia en el ejército, sino en toda la sociedad. / Reuters

Desde la Revolución Francesa, a finales del siglo dieciocho, en Europa ha existido una tendencia a secularizar la sociedad y el ejército. Muchos israelíes laicos ven con preocupación que antes de una batalla, los soldados religiosos, y no religiosos, realicen oraciones. Estos soldados con frecuencia, cuando están fuera del ejército, se guían por parámetros religiosos que llevan consigo al ejército. Si en su vida privada rezan a diario, ¿por qué no van a rezar cuando están en el ejército, o cuando se disponen a combatir al enemigo?, razonan.

Hay rabinos, especialmente rabinos radicales que viven en las colonias judías de los territorios ocupados, que han abordado esta cuestión en numerosas ocasiones. Estos rabinos extremadamente nacionalistas son verdaderos líderes espirituales de los soldados religiosos, e impulsan su alistamiento a filas. Los laicos están preocupados porque esos soldados en ocasiones se verán obligados a decidir si atienden las órdenes de sus jefes o las de sus rabinos, que pueden ser contradictorias. Se han realizado encuestas al respecto que no han disipado la preocupación de la población laica.

La presencia de la religión en el ejército va mucho más allá del uso de la kipá, aunque este sea un rasgo muy visible. En 2018 el tribunal supremo determinó que un soldado que con anterioridad había sido ultraortodoxo pero que había abandonado la religión, podía ser enterrado en una ceremonia estrictamente secular. Dicho esto, debe consignarse que la religión judía está presente en un montón de actividades militares, incluidas las que tienen lugar durante las fiestas judías.

Hay soldados laicos que han denunciado que sus pares religiosos hacen proselitismo durante el servicio. Estas actuaciones controvertidas son frecuentes, pero la religión empapa numerosas actividades de los militares a lo largo de los tres años que dura el servicio para los varones y los dos años que dura para las mujeres.

El 89% de las mujeres que ha pasado por el ejército ha visto afectadas sus convicciones religiosas e incluso las había aumentado

No es extraño que un estudio realizado hace dos años revelara que un elevado número de mujeres que efectuaron el servicio militar, el 89 por ciento, indicó que su paso por el ejército había afectado a sus convicciones religiosas y, en muchos casos, las había aumentado. Un porcentaje tan elevado establece un vínculo directo entre el ejército y el judaísmo, máxime si se tiene en cuenta que el mismo estudio determinó que entre las mujeres que habían hecho el servicio social, y no el militar, el porcentaje era sensiblemente inferior.

Un informe de 2016 confeccionado por el conservador The Jewish People Policy Institute se hacía eco de numerosas investigaciones que indicaban que desde finales de los años ochenta, los sionistas religiosos (en su inmensa mayoría colonos) se habían enrolado en las fuerzas especiales, las unidades que más reprimen a los palestinos. En ese año, aproximadamente el 50 por ciento de los candidatos al curso de oficiales de combate eran sionistas religiosos. El informe añadía que existe un “contraste con la situación anterior de finales de los ochenta, cuando… las unidades de combate de élite las integraban casi en su totalidad soldados seculares”.

La tendencia es imparable, y en muchas unidades de combate desplegadas en los territorios palestinos, la mayoría de los soldados son sionistas religiosos que se han educado en escuelas rabínicas radicales, y lo mismo ocurre con sus oficiales. La tendencia sigue en aumento y revela una conexión directa entre el ejército y el judaísmo que hace unos pocos años era mucho menos intensa.

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