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La religión en torno a la psicología política

George Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) en su obra La fenomenología del espíritu, plantea cómo los diferentes tipos de pensamiento se unen con las experiencias colectivas en diferentes lugares y tiempos e influyen en la visión del conocimiento que opera en una población. Describió los sistemas religiosos, como expresiones de un impulso básico de la conciencia, para aprender acerca de sí misma y de su entorno, para hacer esta conciencia sus propias hipótesis. Por tanto, para Hegel, la religión es solo una forma más de búsqueda del conocimiento, dentro de la cual los seres humanos sufren diferentes experiencias, reflexiones y maneras de registrarlas. En esta actividad el individuo tiene una parte dentro de sí de la experiencia colectiva en ese intento de lucha por conocerse mejor a sí mismo. 

La Psicología Política también estudia el fenómeno religioso. En un sucinto repaso histórico, quizá, uno de los más llamativos hechos de unión entre lo político y lo religioso es el del Dalai Lama, por un lado, jefe espiritual, en el budismo tibetano, testimonio de la reencarnación de la divinidad y, derivado de ello, jefe en el ámbito de lo político. También la historia europea del medioevo muestra numerosos episodios de relación entre el poder religioso y el poder terrenal, que se manifiesta en el orden de lo político. Dando un salto vertiginoso en el tiempo, en la historia europea contemporánea, vemos el papel de la jerarquía eclesiástica a favor del Eje, durante la Segunda Guerra Mundial y, producida la derrota de éste, la colaboración para la huida de miembros de dicho Eje, después de la derrota, hacia América Latina, particularmente con destino final en la Argentina. Y en la historia reciente de nuestro país, es de todos conocido como el antiguo dictador viajó bajo palio por defender los derechos y propiedades de la jerarquía católica ante sus enemigos políticos. Los viejos camaradas de los Partidos Comunistas, como los militantes estalinistas, pensaban que Rusia era un paraíso, parece que  no estaban solamente en un error, estaban también en una ilusión, porque deseaban que Rusia fuera un paraíso; y si alguien intentaba demostrarles que Rusia no era un paraíso, ponían en tela de juicio todo su “equilibrio psíquico”. La relación entre religión y política en la actualidad nos depara fenómenos como los fundamentalismos religiosos, fenómeno que no solamente ocurre en los países islámicos.

El humorista Perich dijo: ”la religión sirve para ayudarnos y consolarnos ante unos problemas que no tendríamos si no existiera religión”

El fundamentalismo islámico es un ejemplo actual de esa relación entre la Psicología Política y las Religiones. El terror es el medio a partir del cual, especialmente en la última década del Siglo XX se persigue el objetivo que se ha propuesto en su lucha contra el infiel.  El enemigo para los fundamentalistas es absoluto y, es necesario su exterminio para poder alcanzar las metas presentes en su concepción de la vida. Esta es una característica común a toda concepción religiosa en donde el sentido de la vida está centrado y limitado por las creencias religiosas. Pero, el fundamentalismo religioso no es patrimonio único del islamismo. Por ejemplo, en la política americana, el fundamentalismo religioso de orientación cristiana sigue siendo también una fuerza poderosa. El fundamentalismo tiene un único principio que, en homenaje a su propia terminología, no es más que tener un único fundamento.

Paola Bressan y Peter Kramer, psicólogos de la Universidad de Padua, en Italia realizaron el siguiente experimento, que consistía en pedirle a los sujetos participantes en el estudio que observasen una pantalla de ordenador. En dicha pantalla, puntos blancos iban apareciendo por encima o por debajo de un par de palabras (sobre un fondo negro). Según dónde apareciesen estos puntos (por encima o por debajo), los participantes tenían que pulsar una tecla determinada. Después de 32 rondas, una de las palabras aparecía inesperadamente en un rectángulo blanco. Esto era completamente irrelevante para la tarea de pulsar el botón, dependiendo de dónde apareciese el punto (una mera coincidencia), pero aun así captaba la atención de los participantes. Los sujetos tardaban más tiempo en presionar el botón correspondiente, ya que se preguntaban el porqué de la aparición del rectángulo blanco (el porqué de la “ruptura” de lo que era “normal”). Al correlacionar los tiempos empleados en la tarea con la religiosidad de los participantes, los investigadores encontraron que existía una correlación significativa entre ser creyente (de cualquier religión) y tardar más tiempo en pulsar el botón cuando aparecía el cuadro blanco. Este efecto se produjo debido a que para este grupo era más difícil aceptar la coincidencia per se, ya que no creían que esta pudiese acontecer simplemente por azar. Las conclusiones a las que llegan Kramer y Bressan son un tanto especulativas, pero, aun así, tanto la religiosidad como la ideología conservadora, se puedan predecir, según su experimento, simplemente sobre la base de una cierta inhabilidad psicológica para hacer frente a la aleatoriedad de los sucesos, sobre una tendencia a suprimir, ignorar o simplemente olvidar información que no se adecua a sus esquemas mentales.

Por último, compartir esta reflexión irónica del humorista Perich: ”la religión sirve para ayudarnos y consolarnos ante unos problemas que no tendríamos si no existiera religión”.

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