La religión de Sanders

El demócrata, un judío que se declara laico, apoya una espiritualidad más terrenal en un país que valora las creencias de sus políticos

En el país donde cada discurso presidencial acaba con un rotundo ‘God bless America’, un musulmán tiene más posibilidades de ser elegido presidente que un ateo, pese a los tiempos que corren. Y si hay algo peor que eso para los votantes es ser socialista, según una encuesta que hizo Gallup el año pasado. Eso explica que el senador independiente de Vermont no entrase en detalles cuando contestó a Hillary Clinton en un debate que su elección también tendría «algo de histórico».

Sanders es el primer judío de la historia que ha ganado unas primarias de New Hampshire, pero si ese dato no tiene revolucionado al país no es sólo porque la etiqueta judía forma parte de las fobias electorales, sino porque encima es un judío laico del que los suyos no se sienten especialmente orgullosos.

El hombre que se ha atrevido a plantar cara al aparato del partido, al sistema y a Wall Street no habla de religión porque no profesa ninguna, pero el lunes, en el debate tipo Town Hall que auspició CNN en Carolina del Sur, entró en detalles de lo que es, al menos, su espiritualidad. La de que «todos estamos en el mismo barco». O sea, «togetherness», como la acuñó el presentador, que puede traducirse como ‘compañerismo’ o ‘solidaridad’ pero resulta más gráfica y menos ideológica en inglés.

«Cada gran religión del mundo, cristiana, budista o musulmana, básicamente parte de hacer por los demás lo que te gustaría que hicieran por ti», explicó. «Eso es lo que he creído toda mi vida, desde que tenía 20 años y me arrestaron en Chicago por protestar contra la segregación. La naturaleza humana consiste en que todo el mundo en esta sala impacta a todo el mundo en formas que ni siquiera podemos entender, porque va más allá del intelecto. Es algo espiritual y emocional».

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