La relación entre sociedades disfuncionales y la religiosidad

Creo que no debe haber nadie que no conozca las acusaciones pro parte de muchos religiosos, de que los ateos no tienen moral [1]. Esto muchas veces está ilustrado en la pregunta “¿De dónde sacas tu moral si no es de Dios?” o cuando se habla de Hitler, Stalin y diversos regímenes totalitarios y sangrientos como el resultado de una sociedad atea. Esto es claramente absurdo; hay millones de ateos en el mundo y no son todos asesinos seriales o seres desalmados sin intereses por el sufrimiento ajeno.

La fuente de la ética humana es un tema del que se ocupan los biólogos, antropólogos y psicólogos -que buscan las bases biológicas y psicológicas- y los filósofos –que formulan las bases lógicas, la ética. Decir que una filosofía atea no tiene morales es ignorar la montaña de ideas éticas que no necesitan una deidad para justificarlas. Ni siquiera una ética con valores absolutos como la de Kant hace referencia a dios. También es ignorar toda nuestra historia evolutiva como animales sociales y nuestra psicología. No sólo somos capaces de intuir y sentir lo que los demás sienten (empatía), sino que tenemos mecanismos de recompensa que se activan al ayudar al prójimo.

Pero se podría argumentar que la religión, la creencia en dios, tiene un efecto social, en vez de particular. Es decir, que un individuo puede tener valores morales sin dios, pero no puede existir cohesión social sin él [2]. Se suelen dar como ejemplo, los países comunistas y la Alemania nazi (aunque no era atea). Este argumento es bastante más popular no sólo porque el anterior es trivialmente fácil de refutar, sino porque es menos personal, menos insultante. Pero… esto me huele a una idea corroborable empíricamente; lo único que hay que hacer es agarrar distintos factores socio-económicos de cohesión social y fijarse si existen correlaciones entre éstos y la religiosidad de su país. Que suerte que alguien ya haya hecho el trabajo por nosotros.

En 2005, Gregory S. Paul y Baltimore, Maryland publicaron un paper en el Journal of Religion and Society llamado Cross-National Correlations of Quantifiable Societal Health with Popular Religiosity and Secularism in the Prosperous Democracies (se, largo). Se trata de una primera aproximación para analizar la tesis de que sociedades con alta religiosidad popular son “mejores”. Los resultados no fueron sorprendentes (al menos para mí). La correlación entre muchos de los factores de disfuncionalidad social y la alta religiosidad es fuerte. En la Fig. 4, por ejemplo, se ve con total claridad la correlación entre mortalidad infantil y distintas medidas de religiosidad.

Pero en las mismas palabras de los autores, “este no es un intento de presentar un estudio definitivo”. Cabe aclarar que este paper es considerado el primer estudio acerca de este tema (por alguna razón, el Journal of Religion and Society ya no acepta papers en esta área de investigación). En el 2009, sin embargo, Paul publicó otro paper titulado The Chronic Dependence of Popular Religiosity upon Dysfunctional Psychosociological Conditions en donde se expande la investigación y se concluye: “Estos resultados contradicen la hipótesis socioeconómica del creador moral [moral-creator socioeconomic hypothesis], incluyendo la tesis (…) que una democracia puede combinar economías liberales con niveles altos de religiosidad popular y caridad para lograr éxito económico”. El paper es medio difícil para leer, no sólo por estar en inglés sino porque el autor pareciera necesitar una donación urgente de comas. Pero aún así, los gráficos y tablas hablan por sí mismas. En este estudio, Paule configuró la Successful Societies Scale (Escala de Sociedades Exitosas o SSS) mediante la combinación de 25 factores: homicidio, encarcelación, mortalidad infantil, expectativa de vida, infección de gonorrea y sífilis en adolescentes y en todas las edades, aborto adolescente, embarazos adolescentes, suicidio juvenil y de todas las edades, fertilidad (cantidad de hijos), casamientos, duración de los casamientos, divorcio, satisfacción en la vida, consumo de alcohol, corrupción, ingreso, desigualdad de ingresos (GINI), pobreza, empleo, horas de trabajo y explotación de recursos. El resultado fue una escala de 0 (más disfuncional) a 10 (más saludable) que es un indicador aproximado del grado de disfunción de una sociedad.

La escala tiene algunos problemas, previsibles cuando se trata de aglutinar tantos factores tan disímiles. El mayor problema es la cuestión de cuanto peso debe tener cada medida en al escala final; por ejemplo, ¿la tasa de homicidio es el doble de importante que la duración de los matrimonios?. Paul decidió evitar este problema asignando el mismo peso a todos los factores. El otro punto que hay que destacar es la inclusión de indicadores que no todo el mundo aceptaría como factores de disfunción social. Por ejemplo, la duración de los matrimonios y la tasa de divorcio no parecerían ser demasiado relevantes. Pero se incluyen en el estudio porque quienes proponen la hipótesis socioeconómica del creador moral sí lo consideran así.

Los resultados, nuevamente, no fueron sorprendentes.

Tabla 1. La correlación r está en negrita cuando las condiciones socio-económicas mejoran al aumentar el secularismo y sin negrita cuando es a la inversa. Sin subrayar = correlación no significativa, subrayado fino = correlación moderada, doble subrayado = correlación fuerte, subrayado grueso = correlación muy fuerte.

En la Tabla 1 hay dos columnas con correlaciones, una que incorpora a los EE.UU. y otra que los excluye. Esto se debe a que EE.UU. es atípico en su secularidad. Como puede verse en la tabla, algunas correlaciones muy fuertes desaparecen (infecciones de sífilis 15-19 años de edad) y otras incluso se revierten (matrimonios, duración del matrimonio) con la substracción de este país.

La Figura 1 grafica la relación entre la SSS y la religiosidad (izquierda más religioso). La situación de EE.UU. como un valor atípico tanto en religiosidad como en disfuncionalidad salta a la vista, así como la correlación entre ambas medidas.

Paul luego analiza y grafica cada medida en particular. Algunas correlaciones son particularmente fuertes. Curiosamente, la tasa de abortos es una de ellas. Las causas de estas relaciones son difíciles de entender, ¿son las malas condiciones sociales las que causan la alta religiosidad o viceversa ? Paul sostiene que lo más probable es que sean ambas. La religión puede servir de un mecanismo para tolerar las malas condiciones. Está claro que ser religioso ayuda a la gente a aceptar sus problemas y ser más felices que los que son menos religiosos. Además, el analfabetismo y la baja educación también están relacionadas con alta creencia en dios. Pero él cree que también es la religión la que puede ayudar a perpetuar algunos de los problemas sociales asociados a ella. Mencioné arriba la tasa de aborto, es muy posible que en países más religiosos las iglesias eviten el acceso a una educación sexual adecuada y, de esta manera, contribuyan a una mayor tasa de embarazos no deseados y, consecuentemente, abortos. Es irónico que el cristianismo, con la misma política en contra del aborto, los estén incrementando. Pero esa es la contradicción en la que viven las ideologías dogmáticas desligadas de la realidad.

Conclusión

Sea cual sea el mecanismo o la relación causa-consecuencia, los datos muestran claramente que la idea de que una sociedad no puede ser saludable y a la vez secular es completamente falsa. Más aún, parecería que la relación inversa es la que se da en la mayoría de los casos.

 


[1] No sea cosa que me acusen de hacer un hombre de paja, presento algunas citas de personas que usan este argumento:

  • “Agnosticismo es postura de moda que genera relativismo y falta de moral” – Cardenal Juan Luis Cipriani
  • “Debe saber esto todo aquel que emprenda un camino distinto al trazado por Dios: que su vida se deslizará lenta pero progresivamente al fracaso, al desamor y a la crisis, física, moral y espiritual.” – Declaración Unida
  • “Sin Dios el hombre no sabe donde ir” – Benedicto XVI
  • “Dice el necio en su corazón:
    «No hay Dios».
    Se han corrompido,hacen obras despreciables,
    no hay quien haga lo bueno
    .” – Salmos 14
  • “Como ellos no quisieron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente depravada, para hacer cosas que no deben. “ – Romanos 1:28

[2] También presento citas de personas que son partidarios de esta idea:

  • “Prescindir o marginar a Dios es un suicidio para la existencia del hombre y de la sociedad“ – Mons. Carlos Osoro
  • “Pérdida del sentido de Dios y falta de formación cristiana explican degradación social” Mons. José Gea Escolano
  • “Esta leyes espirituales ‘no son negociables’, pues al traspasarlas nos deslizamos como sociedad hacia el desenfreno y el caos, hacia la maldad misma, alejándonos de Dios por el camino opuesto.” – Declaración Unida
  • “La degradación en la sociedad se debe a la ausencia de una formación cristiana.” – Mons. José Gea Escolano
  • “Ante los grandes problemas del desarrollo de los pueblos, que nos impulsan casi al desasosiego y al abatimiento, viene en nuestro auxilio la palabra de Jesucristo, que nos hace saber: «Sin mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5).” – Benedicto XVI
  • “Donde desaparece el cristianismo (…) desaparecen los derechos humanos“ – Andrés Marín de Pedro (del que hablé en otra ocasión).

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