«La relación de la religión con el poder tiene que ser crítica, no legitimadora»

El doctor en Teología Juan José Tamayo ofreció su perspectiva sobre las religiones monoteístas.

COMENTARIO: Discrepamos con el profesor Tamayo: las relaciones del Estado con las religiones tiene que ser de separación, puesto que se refieren al ambito de lo personal, y el espacio público, como bien dice no puede ser invadido, pero ni por la religión católica ni por el conjunto de las religiones, pues supondría un trato privilegiado a quienes tuviesen ese tipo de creencias, y una discriminación para quienes tuviesen convicciones no religiosas, tan respetables como las primeras, pero cada persona. El Estado tiene que mantener la neutraalidad frente a cualquier convicción.


El doctor en Teología Juan José Tamayo cosechó un gran número de felicitaciones por la intervención que realizó ayer en las Jornadas de Religión, Ciudadanía y Espacio Público. Así, comentó en declaraciones a El Faro que el tema de las jornadas era el acertado, puesto que en estos momentos, la religión y el espacio público son objeto de debate entre intelectuales, teólogos y políticos. Su conferencia comenzó con el título ‘Judaísmo, cristianismo e islam, tres religiones en diálogo’.
¿Cuál es el lugar que debe ocupar la religión en el espacio público y en la ciudadanía? “La relación de la religión con el poder tiene que ser crítica y en ningún caso tiene que ser legitimadora del poder como lo ha sido históricamente. Hay que romper definitivamente todas esas alianzas, que han sido muy negativas y perjudiciales para la ciudadanía. Mientras que hay que reformar la relación de religión y ciudadanía de forma que la primera no sea un elemento distorsionante ni dificulte los lazos de convivencia, sino que sea un elemento más, que contribuya a establecer esas relaciones entre los ciudadanos de forma más homogénea e inclusiva”, destacó Tamayo.
“Por último, la relación entre religión y espacio público no puede ser de ocupación. La religión  no puede ocupar un espacio para dominar las mentes o los comportamiento de los ciudadanos. El espacio público tiene que ser abierto, y en él caben todas las organizaciones, colectivos y propuestas que se deben debatir racionalmente, pero en ningún caso imponerse por su superioridad numérica, la revelación,  o cualquier otro tipo de causa”, aseguró.
Por otro lado, Tamayo destacó que en España “la permisividad que se tienen con las actividades de la iglesia católica en el espacio público también se debe tener con el resto de confesiones y culturas”. Y en referencia a la construcción de templos de culto aseguró que “deben establecerse unos criterios y normas” y ante todo el espacio público debe estar sujeto a que “no se atente contra las libertad de otras personas y a que se respete las reglas del juego”, concluyó Tamayo.

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