La reforma de la Constitución turca atiza la guerra de laicos e islamistas

La propuesta debe someterse a un referendo que la oposición tratará de bloquear en el Constitucional El Parlamento de Ankara aprueba dos proyectos para limitar el poder del Ejército y la judicatura

En un nuevo episodio de la eterna pugna que mantienen el establishment laico de Turquía y el actual Gobierno de Ankara, surgido del Partido de la Justicia y el Desarrollo (islamista moderado), el Parlamento aprobó en la madrugada de ayer una reforma constitucional que, según sus detractores, concede más capacidad de maniobra al Ejecutivo ante eventuales ataques desde el campo laico. El actual Gabinete, encabezado por Recep Tayyip Erdogan, considera necesario enmendar la Carta Magna, escrita tras un golpe de Estado en 1980, con el fin de adecuarla a los estándares exigidos por Bruselas para poder materializar la adhesión de Turquía a los Veintisete.
«El paquete de reformas ha sido aprobado; dejemos que aporte buenas cosas a nuestro país», declaró el presidente de la asamblea, Mehmet Ali Sahin, alrededor de las dos de la madrugada (una hora menos en España) tras la maratoniana sesión parlamentaria. Debido a que los textos legales no han logrado recabar el apoyo de dos tercios del Parlamento de Ankara, todo el paquete será sometido a referendo en una fecha aún por determinar.

TRIBUNALES CIVILES / El Gobierno consiguió que los diputados aprobaran dos de las tres reformas constitucionales que había propuesto, además de una propuesta de ley que modifica de la composición del Consejo Superior de la Magistratura, organismo que nombra a los jueces y fiscales y adopta medidas disciplinarias. Una de las enmiendas constitucionales incrementa de 11 a 17 el número de jueces del Tribunal Constitucional y autoriza al Parlamento a nombrar algunos de ellos. Otra limita la jurisdicción de los tribunales militares y autoriza a tribunales civiles a juzgar a militares, en tiempos de paz, por tentativas de golpe de Estado. Desde 1960, el Ejército turco ha derribado a cuatro gobiernos mediante golpes de Estado.
En suma, las reformas pretenden revisar el estatus del estamento judicial, tradicionalmente hostil hacia los islamistas moderados, y hacer al Ejército, otra institución que mira con desconfianza a los islamistas, más responsable ante los tribunales civiles. La principal fuerza de la oposición ha adelantado ya que apelará ante el Tribunal Constitucional para bloquear la consulta electoral.
«Dado el historial del tribunal, hay posibilidades de que cancele los cambios y detenga la celebración del referendo, lo cual incrementaría el riesgo de elecciones anticipadas», aseguró en una nota un grupo de analistas en Finansbank. El Tribunal Constitucional ha tumbado en varias ocasiones reformas clave propuestas por los islamistas.

CRITICAS DE LA JUDICATURA / El estamento judicial no ha querido esperar siquiera unos días para manifestarse públicamente en contra del paquete de reforma legislativas. La oficina del fiscal general, que ya había intentado con anterioridad prohibir el Partido de la Justicia y la Democracia (AKP), aseguró que las reformas son antidemocráticas y que lo que pretenden es minar la independencia de la judicatura e instalar a magistrados simpatizantes en los tribunales.
El debate se produce poco después de que el país haya sufrido grandes sacudidas durante todo el 2009 debido a las decenas de arrestos e inculpaciones de militares, acusados de haber tramado un compolot en el año 2003.

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