La reconfesionalización de la clase política

La clase política amenaza la laicidad. 

Las intenciones socioreligiosas del presidente Andrés Manuel López Obrador han desconcertado a muchos analistas. Preocupado incluso a la izquierda secular de Morena. No solo se trata de la cartilla y la constitución moral sino el estudio jurídico para que las Iglesias, sobre todo, evangélicas accedan a canales de televisión. Las diversas reuniones con Cofraternice, encabezadas por el pastor Arturo Farela muestran el interés para que las Iglesias se incorporen en diversas tareas de la llamada cuarta transformación.

Sin embargo, no debe sorprendernos dichas iniciativas. Han sido promesas de campaña y han estado presentes no solo en AMLO sino en las demás fuerzas políticas del país.

Estamos ante un inusitado proceso de reconfesionalización de la clase política en México. Que desconcierta por la tradición laicista del país pero que empata con la reconfiguración política en América Latina. Es decir, la irrupción electoral del voto disciplinado de movimientos e Iglesias conservadoras de carácter pentecostal.

Hay una nueva agenda político-religiosa en el México actual que podemos distinguir en 4 grandes vectores.

A) Hay un nuevo mapa religioso en México, marcado por el notorio ascenso de cristianos evangélicos en México. Se presenta una progresiva pluralidad religiosa.

B) En 2018, la irrupción política de los evangélicos. A pesar de que el PES no alcance el registro, la irrupción electoral de los grupos evangélicos en la política mexicana es notable.

C) Se presenta una potencial alianza del conservadurismo intransigente católico mexicano con movimientos pentecostales fundamentalistas. Ya en las marchas anti matrimonios igualitarios del 2016 se percibe la confluencia de agendas entre los sectores religiosos más conservadores.

D) Reconfesionalización de la clase política. Desde el sexenio de Vicente Fox se observa un cambio de actitud de los políticos ante lo religioso. Ya sea por buscar legitimidad o sumar fuerzas a un proyecto, el hecho es que la clase política ha venido alejándose de la tradición laica del Estado y de los principios juaristas que definieron la histórica separación entre el Estado y las Iglesias.

En su lucha contra la corrupción y saneamiento de una clase política carroñera, AMLO quiere apostar por moralizar la política. ¿Habrá que repensar en la laicidad del Estado mexicano? Están en juego la legalidad, la moralidad y la legitimidad. La repolitización de las esferas morales y la irrupción de lo religioso en el ámbito público presentan paradojas de México consigo mismo. La clase política amenaza la laicidad. 

Bernardo Barranco

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