«La rebelión contra Educación para la Ciudadanía no tiene la categoría de problema»

La responsable de la enseñanza afirma que la sociedad no comparte lo dicho por la Salta Tercera del TSJA sobre la asignatura, «afortunadamente»

Teresa Jiménez (Lanjarón, 1964) ha vuelto por donde solía, pero con más galones: es la flamante consejera de Educación de la Junta de Andalucía, un sector, el de la enseñanza, que conoce por fuera y por dentro. Antes de empezar a tocar poder, fue profesora de Lengua y Literatura de Secundaria. Empezar por la base suele ser instructivo: lo que aprendió como docente no viene en ningún manual político. Parte con esa ventaja.

Ex delegada de Educación y del Gobierno de la Junta en Granada, Teresa Jiménez se enfrenta ahora a un reto complicado. El sistema educativo no es una máquina fácil de manejar. Es una consejería clave para el futuro de Andalucía, pero muy sufrida.

Ella, que es una mujer cautelosa -sus adversarios dirían que 'calculadora'- a la que cuesta arrancar un titular, no parece especialmente nerviosa ante la que se le viene encima. Su discurso es prudente, quizá demasiado, pero su mirada firme dice lo que en sus palabras es esquiva diplomacia: que hay cosas que no le gustan y que dará la batalla para cambiarlas. A fin de cuentas, para eso le pagan.

-Menudo 'marrón' que le ha tocado suerte, ¿o no?

-No es un 'marrón'. La Consejería de Educación es del color verde de la esperanza. Y también del rojo de la ilusión y la alegría.

-Ya, pero no me negará que le aguarda una tarea compleja, por decirlo suavemente.

-Es una gran responsabilidad. Es la inversión más importante del Gobierno de Andalucía. No hay nada más esencial que invertir en nuestros propios recursos humanos, en el futuro.

-¿Por dónde va a empezar?

-Por todo a la vez. No puedo pararme en un solo asunto. Además del día a día: la escolarización, las oposiciones, el inicio del curso…, la tarea más importante que nos espera es la de desarrollar la Ley de Educación de Andalucía en los próximos cuatro años. Es una ley que va a permitir que la educación en Andalucía sea una educación de calidad.

-¿Es que ahora no lo es?

-Es una educación de calidad, pero tiene que serlo más. A lo largo de los últimos años, hemos hecho un esfuerzo notable por la universalización de la enseñanza y por la mejora de las infraestructuras. Pero tenemos que seguir trabajando para que en nuestro sistema educativo primen la calidad y la excelencia. Y, sobre todo, debemos implicar a toda la sociedad en la tarea de lograr el éxito escolar de todos los alumnos y alumnas, con independencia de sus aptitudes y actitudes.

-¿Sueña con una educación pública 'a la finlandesa', que es el país con las mejores notas de Europa?

-No, el sueño es tener un sistema educativo que cumpla con sus objetivos, que, además de preparar a los alumnos y a las alumnas, los forme en valores.

-¿Superará la educación andaluza el próximo 'examen Pisa'?

-También es uno de nuestros objetivos. Esperamos que los parámetros de evaluación en los que se basa ese informe nos acerquen aún más a la media europea. En cualquier caso, tengo que resaltar que la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía es una de las que se ha sometido voluntariamente a la evaluación externa del informe Pisa, pero también a una evaluación interna. Y eso nos ha permitido saber en qué aspectos tenemos que mejorar.

-¿Cómo va a convencer a los profesores reacios de que ganar siete mil euros más al año no es un castigo?

-Tenemos que hacer un esfuerzo mayor para explicar en qué consiste el Plan de Mejora y Calidad, que, por cierto, en Granada ha tenido una aceptación enorme. Es una de las provincias andaluzas en la que más centros se han sumado. En el conjunto de Andalucía, ya se han adherido al plan un 35% de los centros educativos, que, para nosotros, es un buen comienzo. Sobre todo si se tiene en cuenta que otros planes de la consejería, caso del de apertura de los centros, comenzó con un 10% y luego se generalizó y llegó a todas partes. Espero que ocurra lo mismo con el Plan de Mejora y Calidad. A nosotros nos toca hacer un mayor esfuerzo de comunicación. De hecho, lo que se pretende con este proyecto es avanzar hacia la calidad en la enseñanza y hacia el éxito del alumnado. Para ello, el plan establece que los centros que voluntariamente así lo decidan, dispondrán de unos instrumentos que les permitirán avanzar, caso de la posibilidad de desdoblar las aulas en materias claves como las Matemáticas, Lengua, idiomas…

-¿Desdoblar?

-Sí, consiste en dividir un determinado grupo de alumnos en dos grupos más reducidos para impartir las asignaturas que consideramos claves. Eso permite trabajar mejor. Además, el plan también contempla la posibilidad de ofrecer clases de refuerzo por las tardes o de trabajar con las familias para conocer su grado de satisfacción con la labor del centro, etc. Y parece lógico que el profesorado reciba una retribución mayor a cambio de desarrollar un esfuerzo mayor del que ya hace.

-¿La 'rebelión' de algunos padres andaluces contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía es un problema o una anécdota?

-No tiene la categoría de problema. Educación para la Ciudadanía es una materia que nace de una ley estatal, es decir, que es de obligado cumplimiento para todas las comunidades. Es una asignatura obligatoria que pretende formar al alumnado en todos los valores que se derivan de la Constitución y del Estatuto andaluz. Pero es que, además de ser una obligación, el Gobierno de Andalucía comparte la necesidad de que exista Educación para la Ciudadanía. Lo que está sucediendo es que algunos padres no ha querido entender lo que significa educar para la ciudadanía y están acudiendo a los tribunales para intentar que se les reconozca el derecho a objetar, algo que nosotros entendemos que no es posible.

-¿Qué es lo que menos le gusta de la sentencia de la Sala Tercera de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) que anula determinadas expresiones de las órdenes que regulan la Educación para la Ciudadanía?

-Me parece que la anulación de esas expresiones es cuantitativamente anecdótica. En cualquier caso, la sentencia está recurrida y la asignatura se está impartiendo con normalidad. En cuanto al contenido, los magistrados de la Sala Tercera hacen una interpretación del artículo 14 de la Constitución, que se refiere a la igualdad y la no discriminación, que no comparte el Gobierno andaluz y, afortunadamente, tampoco la sociedad. Como es lógico, también discrepo profundamente de la resolución de esa misma sala que establece la primacía del derecho de los padres y las madres a elegir un determinado centro escolar, independientemente de que ya estén todas las plazas cubiertas.

-¿Qué van hacer contra el fraude en la escolarización?

-Lo que se intenta es que la escolarización se acerque lo más posible a los que los padres y las madres piden. Respecto al fraude, nosotros no tenemos por qué dudar de la veracidad de las certificaciones que acompañan a las solicitudes. No hay razones, en principio, para dudar de lo que nos dicen la Agencia Tributaria o los ayuntamientos. La presunción de inocencia abarca a todas las solicitudes. Pero si tenemos indicios claros de que ha podido haber fraude, recurrimos a la Policía Autonómica para que investigue.

-Tengo entendido que su hijo no ha podido matricularse en el instituto que usted solicitó.

-Así es. Pedimos el 'Padre Suárez' porque es el que está más cerca de casa. Mi hijo podía ir andando hasta el instituto. Pero no nos correspondía ese centro y se ha quedado sin plaza. Ahora le asignarán otra en otro instituto distinto.

-¿Qué le ha parecido el abandono de la vida política de Javier Torres Vela?

-Es una decisión personal que me merece un respeto absoluto. Ha decidido poner el punto final a una carrera política intensa y llena de logros. Entiendo que Javier Torres Vela es una parte muy importante de lo mejor de la historia del PSOE de Granada y de Andalucía. Y, por supuesto, le deseo lo mejor en las tareas que emprenda a partir de ahora.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...