La prohibición de entrar a los templos hindúes durante la regla desata la indignación de jóvenes en India

India lanza el último grito contra la discriminación que sufren las mujeres por la menstruación, un tabú arrastrado por las convenciones religiosas y las costumbres sociales. Bajo el lema Feliz por sangrar, una campaña se ha extendido por Facebook entre las jóvenes indias que quieren denunciar «el sexismo al que están sujetas» desde hace siglos «en una sociedad patriarcal».

El origen de la protesta fueron las polémicas declaraciones del responsable del conocido templo Sabarimala, en el estado de Kerala (sur de India), un centro de culto hindú que no sólo prohíbe la entrada a mujeres con la menstruación (como ocurre en muchos templos de esta religión), sino que extiende el veto a todas las que estén en edad reproductiva.

Pese a que esa restricción no es nueva, la indignación en la red se desató cuando Prayar Gopalakrishnan trató de justificarla recientemente diciendo que las mujeres sólo accederán cuando exista un detector de menstruación. «Ahora hay máquinas que pueden escanear cuerpos y comprobar si tienen armas. Habrá un día en que una máquina escaneará si es el momento adecuado [sin menstruación] para que una mujer entre en el templo. Cuando se invente esa máquina, entonces hablaremos sobre dejarles entrar», dijo a la prensa este mes. Más tarde, tras la expansión de la protesta, Gopalakrishnan dijo que sus declaraciones habían sido malinterpretadas.

Nikita Azad, la universitaria que lanzó la campaña, argumenta que este tipo de comentarios refuerza la discriminación a la mujer. Su protesta, dice, no va contra una religión en particular, sino contra «prácticas discriminatorias y patriarcales que prevalecen en nuestra sociedad».

A raíz de sus publicaciones, las redes sociales en India se llenaron de fotos de jóvenes urbanas que sostenían pancartas con lemas para «reconocer la menstruación como una actividad natural que no necesita una cortina para esconderse».

«Sí, mi vagina esconde un fluido rojo y espeso llamado sangre. ¿Eso me hace impura? ¿Por qué el ciclo menstrual de la mujer está lleno de una mitología de eufemismos y tabúes en India?», se preguntó la universitaria Divya Kandukuri cuando publicó su foto en internet. «Estamos felices por sangrar porque no somos ciudadanas de segunda. Merecemos la dignidad que el mundo nos debe», escribió en su cuenta Diksha Kale.

«[Los hombres] Debemos estar con ellas en solidaridad con su lucha contra las cadenas de la esclavitud, la doble opresión (clase y género), la discriminación y la explotación. Esto es por la igualdad, la libertad y el respeto», publicó el ingeniero punjabi Sukhjeet Singh, cuyo cartel rezaba: Aplasta el patriarcado.

Rara vez se habla de la menstruación en India, donde 300 millones de mujeres tienen la regla cada mes. Durante ese tiempo, no pueden acceder a templos, tocar ciertos alimentos o acudir a espacios públicos, unas restricciones basadas en una tradición que considera «impuras» a las mujeres con el periodo.

Y lo que no prohíben las normas sociales o religiosas lo hace la vergüenza. La consultora Nielsen determinó que el 28% de las adolescentes faltaba a clase al menos un día cuando menstruaba. El estigma, y la falta de información, desembocan en un mal cuidado de las toallitas o las compresas, que se traduce en problemas higiénicos, como infecciones.

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