La primera dama velada

El debate sobre el pañuelo islámico arrecia en torno a la figura de la esposa del próximo presidente turco

En Turquía, donde el 95% de la población se declara musulmana, llevar el velo islámico puede ser un obstáculo para muchas mujeres debido al estricto laicismo que rige en el país. Aunque algo más de la mitad de las turcas se cubren el cabello con un velo o pañuelo, está prohibido entrar con él en escuelas y universidades públicas, y tampoco las funcionarias pueden llevarlo. Incluso en muchas empresas privadas, las mujeres con turban (como se denomina el velo en Turquía) son rechazadas por considerar que pueden dañar la imagen del negocio.
Derya Demirler, miembro del think-tank socialdemócrata TESEV y feminista, ve esta normativa contraria a la democracia: "Denegar a las mujeres el acceso a la educación y a la vida profesional en igualdad de condiciones viola los derechos civiles más elementales. Las mujeres con velo son excluidas de hospitales, universidades, tribunales- Eso constituye una discriminación indirecta".
Hayrunisa Gul, esposa del actual ministro de Exteriores y candidato a la presidencia de la República, Abdulá Gul, es una de esas mujeres musulmanas que se ha topado con la ley sobre el velo. En 1988 fue rechazada por la Universidad de Ankara por llevar turban y no pudo estudiar una carrera. Hayrunisa denunció el hecho a un tribunal turco que falló en su contra, tras lo que apeló ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Pero cuando Abdulá Gul alcanzó un importante puesto como secretario de Estado, a mediados de los 90, Hayrunisa se retiró del juicio para no perjudicar la carrera política de su marido.
En 2004, el Tribunal de Estrasburgo decidió que la normativa turca sobre el velo no violaba los derechos individuales, sino que estaba justificada por el principio del laicismo vigente en el país. Ahora, 19 años después, la señora Gul está a punto de tomarse la revancha convirtiéndose en la primera mujer de un presidente turco en llevar el velo.

Adiós a un bastión
Para los sectores laicos, esto supone una especie de sacrilegio, ya que Cankaya (el palacio presidencial) es visto como el bastión del régimen laico. El actual jefe del Estado, Ahmet Necdet Sezer, por ejemplo, se ha negado repetidamente a invitar a las recepciones oficiales a la mujer del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, por cubrirse la cabeza.
"No hay ninguna ley que prohíba a la mujer del presidente usar velo. Somos una democracia y se debe aceptar que la esposa de Gul lo lleve", dice Fatma Disli, columnista del diario conservador Today's Zaman y contraria a esta oposición al turban.
La imagen de Hayrunisa Gul puede resultar chocante en comparación con la de otras importantes mujeres de Turquía, como Guler Sabanci (presidenta del mayor holding empresarial de Turquía) y Tulay Tugcu (presidenta del Tribunal Constitucional). Pero el matrimonio Gul representa a un importante sector de la nueva élite verde, así denominada porque el verde es el color del islam.
Estos nuevos ricos proceden de las regiones del interior de Anatolia –los Gul son de Kayseri, una ciudad famosa por sus embutidos–, donde han hecho dinero gracias a pequeñas y medianas empresas. Se consideran a sí mismos "calvinistas musulmanes", es decir que poseen una igualmente dura ética del trabajo y de la moralidad.

Los 'nuevos religiosos'
"Pueden ser definidos como nuevos religiosos y constituyen la base del Partido de la Justicia y el Desarrollo PJD, islamista moderado. Son comunidades musulmanas pero seculares en consonancia con el desarrollo del capitalismo global", explica Demirler, quien añade que el hecho de que la próxima primera dama lleve velo no cambia las cosas. "El problema no son las mujeres que lo llevan, sino la prohibición de llevarlo, que limita el acceso femenino a la esfera pública".
De hecho, un reciente informe sobre la presencia de la mujer en la política turca se quejaba de que, a causa de la ley sobre el velo, las mujeres que eligen seguir los preceptos del islam y cubrirse la cabeza no pueden acceder al Parlamento, mientras que los hombres con iguales creencias sí que pueden hacerlo al no haberse de cubrir.
Mientras tanto, la hija del matrimonio Gul, que como su madre usa velo, se lo quita cada mañana cuando asiste a clase y en su lugar se coloca una peluca.

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