La primera dama de Afganistán ‘rompe’ las normas de su país

Rula Ghani participó en un debate en Washington donde se dirigió a las afganas. Pidió a las compatriotas exiliadas que volvieran a su país para cambiar la situación. Es cristiana, por lo que muchos piensan que su marido debería prohibirle aparecer en público.

 

«Si queréis cambiar la situación en Afganistán, tenéis que estar allí». De esta manera, la primera dama afgana, Rula Ghani -o Bibi Gul, como se le conoce en Afganistán-, se dirigió a las muchas mujeres afganas exiliadas en Estados Unidos que asistieron a un debate en Washington donde participaba como ponente. Las palabras de la esposa del actual presidente afgano, Ashraf Ghani, no dejaron indiferente. Porque ella, a pesar de no ser afgana -nació en Líbano-, vive en Kabul. Y porque hasta ahora la primera dama afgana no había tenido un rol público.

Zina, la mujer de Hamid Karzai, que fue presidente del país hasta el pasado septiembre, no tuvo protagonismo alguno, ni tan siquiera se dejó ver nunca en público durante los 13 años que su esposo estuvo el frente del Gobierno. En cambio, Rula ya participó en la campaña electoral de su marido y se ha mantenido activa desde que llegó al Palacio Presidencial.

«Debemos formar a las afganas para que se conviertan en maestras y muchas más niñas vayan a la escuela», argumentó la primera dama ante un auditorio repleto con unas 200 personas. Una joven afgana que se encontraba entre el público, intervino tímidamente y expresó su deseo de regresar, pero pidió «unas ciertas garantías de seguridad». El año pasado 3.699 civiles murieron en Afganistán como consecuencia del conflicto, la mayor cifra en los últimos cinco años, según datos de la Misión de Asistencia de la Naciones Unidas para Afganistán (UNAMA).

«Mejorar la seguridad es la primera prioridad de mi marido», contestó la primera dama para animar a la muchacha. E incluso aseguró que las instituciones afganas ayudarán a buscar empleo a las chicas y chicos que regresen al país. Algo bastante inverosímil. En la actualidad la mayoría de jóvenes en Afganistán no tienen trabajo y su sueño es precisamente irse del país, exiliarse.

Su marido, 25 años en el exilio

«Sé que la situación no es mucho mejor pero, si quieres cambiarla, debes de estar allí. Así es como lo veo yo», insistió la mujer del presidente, aunque su marido no ha sido un ejemplo a seguir. Ashraf Ghani vivió en el exilio durante casi 25 años y sólo volvió a Afganistán tras la caída del régimen talibán en 2001. De hecho, la pareja se conoció en Líbano, cuando eran estudiantes de la Universidad Americana de Beirut.

Rula es una mujer altamente formada. Habla perfecto inglés, francés, árabe y persa, y se muestra especialmente comprometida con los más desfavorecidos. Algunos la comparan con la reina afgana Suraya, que en 1920 impulsó tantos cambios a favor de la educación de las mujeres en Afganistán y escandalizó por sus ideas progresistas. No obstante, la mujer de Ghani tiene una pega: es cristiana. Muchos en Afganistán consideran que no debería residir en el palacio presidencial por «infiel», o que su marido tendría que impedirle aparecer en público.

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