La Plataforma por la Escuela Pública exige que la «Religión salga fuera de la escuela»

Una exigencia que se basa en el modelo de educación que defiende, «una escuela pública bien dotada, universal, gratuita, de calidad, democrática y laica».

La Plataforma por la Escuela Pública exige que la asignatura de Religión salga de la escuela. Una exigencia que se basa en el modelo de educación que defiende, «una escuela pública bien dotada, universal, gratuita, de calidad, democrática, laica y compensadora de las desigualdades. Es incompatible, apuntan, con una catequesis obligatoria y evaluable por que piden «la Religicón fuera de la escuela, ya».

Tras el inmenso revuelo suscitado por la aprobación del nuevo currículum de Religión, la Plataforma por la Escuela Pública de La Rioja, centra el problema «en los acuerdos que los diferentes gobiernos del PP y del PSOE han firmado y mantenido con la Santa Sede sobre la enseñanza de la religión católica y su moral (Acuerdo entre el estado Español y la Santa Sede sobre Enseñanza y Asuntos Culturales de 1979 y Convenio General de cooperación entre la Comunidad Autónoma de La Rioja y la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño sobre enseñanza de la religión y moral católica en los centros docentes no universitarios de 2002)».Acuerdos, matiza, que lejos de perder vigencia bajo las nuevas demandas sociales, «están reviviendo al amparo del PP y su regresiva ley educativa, la LOMCE».

«La LOMCE mantiene y amplía los privilegios de la Iglesia Católica» 

De esta forma, esta Plataforma recuerda que en su último manfiesto de enero de 2012, ya denunciaron que la LOMCE es una reforma que mantiene y amplía los privilegios de la Iglesia Católica con una asignatura de religión evaluable y una alternativa dura para evitar la fuga del alumnado del adoctrinamiento».

Ahora «nos echamos las manos a la cabeza cuando leemos que uno de los resultados de aprendizaje (lo que se supone que los alumnos deben poder demostrar objetivamente que han aprendido) del currículum de la asignatura de Religión en 2º de Bachillerato sea que el alumno reconoce con asombro y se esfuerza por comprender el origen divino del cosmos o que uno de los criterios en los cuales un profesor se basa para evaluar a un alumno de 2º de primaria sea «reconocer la incapacidad de la persona para alcanzar por sí misma la felicidad».

Y es que este nuevo currículum amparado por la LOMCE confronta con lo que el alumnado aprende en el resto de materias (Historia, Ciencias Naturales e, incluso, con Física y Química); es retrógrado y anticientífico.

Sin embargo, prosigue, el problema no son estas afirmaciones que redactan los de siempre, la jerarquía eclesiástica. El problema, «es que desde un estado democrático y aconfesional se mantengan unos privilegios a una minoría que vive a espaldas de la sociedad». El problema «es que se permita a esa minoría decidir qué se hace con el dinero de todos (contratación del profesorado de Religión, elaboración del material didáctico y programación del currículum)».

El problema «es que una ley educativa vulnere los acuerdos firmados con el resto de estados miembros de la Unión Europea y el mismo derecho a la educación recogido en nuestra Constitución, al no garantizar que todo el alumnado curse en algún momento de la escolaridad obligatoria contenidos relativos a la educación ciudadana y democrática basada en los Derechos Humanos».

El problema «es que se siga obligando a pronunciarse a todo el alumnado (una vez más, en contra de mandato constitucional) sobre su creencia o religión según se elija o no dicha asignatura». El problema «es que se haya tenido que crear una asignatura alternativa que no puede enseñar nada porque eso resultaría discriminatorio para los que cursan Religión». Por todo ello, exigen que la asignatura de Religion «salga de la escuela ya».

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