La Plataforma de Defensa del Patrimonio Navarro presenta una guía local sobre las inmatriculaciones de la Iglesia católica

En el año 2007 se descubrieron por casualidad las arteras inmatriculaciones que la Iglesia Católica estaba haciendo en Navarra desde 1947, y que se multiplicaron a partir de 1998. A la incredulidad inicial siguió el escándalo de la certidumbre. Sobre una rémora jurídica del franquismo, un apaño del Gobierno de Aznar posibilitó que la Iglesia se convirtiera en la mayor inmobiliaria de Navarra y de todo el Estado. No solo eran lugares de culto (que ni siquiera en la época de Franco se permitieron inmatricular) sino todo tipo de edificios, huertos, cementerios, parques y hasta frontones. Eso suponía la posibilidad de vender, hipotecar, alquilar y ejercer dominio sobre todos esos bienes, y por desgracia todo eso se está cumpliendo para menoscabo de nuestro patrimonio.
El escándalo fue de tal magnitud que el mismo Gobierno del PP que lo había permitido cambió la ley Hipotecaria en el año 2015, impidiendo a los Obispos que en el futuro siguieran inmatriculando bienes de ese modo. Pero el mal ya estaba hecho y, al no declararse la ley anterior inconstitucional, se produjo de facto una amnistía registral sobre todo lo irregular e inmoralmente registrado. La pelea se centra ahora en cómo recuperar para los pueblos los miles de bienes inmatriculados. Por suerte, la Plataforma de Navarra ya no está sola y el movimiento se ha extendido a todo el Estado con la coordinadora Recuperando. Colectivos laicos y las mayores organizaciones de cristianos de base se han unido con el objetivo común de dar a los pueblos lo que es de los pueblos y a Dios lo que sea de Dios.
Este es el tercer libro que editamos sobre el tema. A diferencia de los anteriores, este no tiene una finalidad de divulgación y denuncia. Su objetivo es dotar a los vecinos y vecinas, a los Ayuntamientos y Concejos, de instrumentos legales para luchar por sus derechos; para conocer realmente todo lo inmatriculado; para obligar a la Iglesia a cumplir sus obligaciones con el Patrimonio que ha adquirido; para evitar su deterioro y su venta; para trasladar a la jerarquía de la Iglesia el costo de su mantenimiento. En suma, para que se dé cuenta de la responsabilidad que ha asumido y no piense que la sociedad le va a mantener los bienes que ha usurpado. Ni un euro público más si no es con la contrapartida de la devolución.
Esta guía es solo otro paso adelante. A nuestros antepasados le costó siglos levantar ese patrimonio. A los pueblos de Navarra, no les costará tanto recuperarlo.
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