La peregrinación judía a la sinagoga de Griba abre una crisis política en Túnez

El Parlamento baraja la moción de censura de dos ministros por facilitar la entrada a israelíes

La peregrinación judía este año a la milenaria sinagoga de Griba, en la isla tunecina de Yerba, ha provocado una crisis política que amenaza la continuidad en el Gobierno de ese país de los ministros de Turismo e Interior, un encendido debate mediático, y hasta la intervención del presidente para apaciguar los ánimos sobre la siempre conflictiva relación con los judíos. Túnez no tiene relaciones diplomáticas con Israel y fue sede protegida de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) entre 1982 y 1994, pero recibe cada mayo, especialmente desde la caída del presidente Zin el Abidín Bel Ali en 2011, miles de peregrinos para visitar uno de los templos judíos más antiguos, fundado en 586 antes de Cristo.

La sinagoga de Griba es visitada en mayo, durante las fiestas del Pessach, 33 días después de la Pascua judía, por millares de peregrinos de Túnez y de todo el mundo con la cabeza y las piernas cubiertas para ver una torá que se considera única. Yerba es ahora, además, un destino vacacional de lujo. En los primeros cuatro meses de 2014 Túnez ha recibido un millón de visitantes, un 7,1% más que un año antes.

La ministra de Turismo de Túnez, Amel Karbul, fue la primera que vinculó la peregrinación entre el 13 y el 18 de mayo a Griba con el estratégico sector del turismo nacional. Una idea que ha reforzado estos días el presidente de la comunidad judía de la isla, Perez Trabelsi. Pero un grupo de diputados de varios partidos de la oposición han cuestionado duramente las facilidades concedidas a turistas israelíes para visitar la zona. Y las autoridades aduaneras del puerto de Túnez impidieron en marzo el desembarco de unos israelíes de un crucero. La Federación Tunecina de Hostelería pidió cesar la polémica.

La ministra no solo no se arredró sino que relacionó la tradición judía con el lanzamiento de todo un mensaje positivo a los turistas internacionales sobre la paz, seguridad y tranquilidad de este país clave en el Magreb. También pidió a los ministros del Interior y de Asuntos Exteriores que tomaran todas las medidas necesarias para garantizar que los turistas judíos no van a tener ningún problema durante la peregrinación. Pero la paz política no llegó.

Los grupos políticos tunecinos contrarios a la “normalización” de las relaciones con Israel se reunieron este miércoles en la Asamblea Nacional Constituyente para convocar una moción de censura contra la ministra de Turismo y el titular de Interior, Ridha Sfar. Al responsable de la seguridad le acusan de haber tramitado contra la Constitución los permisos para que unos israelíes pisaran tierra tunecina y se reunieran incluso con la ministra de Turismo, que ya fue criticada en su nominación porque había visitado Israel en el pasado “por razones profesionales”. Los opositores han sumado por ahora más de 80 votos de los 217 con que cuenta el Parlamento tunecino. Pero para que prospere la moción de censura deben sumar tres quintos de la cámara (131 apoyos).

El primer ministro de Túnez, Mehdi Yumaa, respalda a su equipo en este “falso debate” ironizando sobre el “dinamismo” de sus promotores y ha asegurado: “Todos los peregrinos judíos serán bienvenidos a Griba”.

sinagoga tunecina

Interior de la sinagoga de Ghriba, en Túnez (2002). / AP

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