«La pandemia homosexual que se nos avecina», por Iglesia Católica S.A.

Uno se puede reír pensando que haya gente que sucumba a las memeces que parte de los mandamases del clero de este país. Pero entran ganas de llorar cuando uno se percata de la cantidad de pasta que nos cuesta a todos los españoles cada una de esa

A estas alturas ésta que les escribe no sabe si reír o llorar. Uno se puede reír pensando que haya gente que sucumba a las memeces que parte de los mandamases del clero de este país. Pero entran ganas de llorar cuando uno se percata de la cantidad de pasta que nos cuesta a todos los españoles cada una de esas memeces.

Vamos por partes, que la curia nos ha dado más titulares en una semana que la revista HOLA en todo el año. Por una parte, que la mitad de la humanidad se eche a temblar, que su orientación sexual variará –o no- por obra y gracia de la UNESCO. Lo que no ha especificado el sotanal individuo –obispo de Córdoba- es cómo se producirá tal fenómeno, pero tiene pinta de guerra biológica o de sobredosis de Teletubbies en las cadenas mediáticas de la caverna.

Si es que mira que lo vienen advirtiendo la patulea ignorante y “cristofacha”, que como no curemos la homosexualidad, ésta se extenderá cual agua del océano invadiendo nuestros cuerpos y haciéndoles caer en las más puras pasiones homosexuales. Yo, por de pronto, voy a mandar un burofax a la Unesco pidiendo, si puede ser, que me reconvierta, quien quiera que sea que nos va a reconvertir, en bisexual, que ya está una hasta el moño de ser pobre hasta para pedir.

¿De verdad consideran que es una humillación o un desprecio el poder ser homosexual? A mí me preocuparía mucho más convertirme en un descampado mental sin el más atisbo de un oasis ético y moral compatible con la subsistencia racional, que es lo que la cuadrilla de sotanas fucsias se ha convertido. Al fin y al cabo el ser homosexual no es más que una extensión de lo heterosexual: elegir a quién querer y con quién compartir la vida.

Claro que para los adalides de los gurúes de la indecencia y la pederastia redimida a base de rezos a las gaviotas, ésto de no poder controlar –y participar- en las escenas de cama de los cristianos es algo que les puede sobremanera. Una secta no se puede permitir el lujo de que se les descarríen los fieles, no se les olvide.

Me ha descolocado un poco lo que el Patriarca del clan de las sotanas ha dicho en Madrid con ocasión de la celebración de la Misa de las Familias. Que la crisis que provoca la eutanasia y los abortos es más honda que la crisis económica. Pensé que el que el Papa dijera que somos “una viña devastada por los jabalíes del laicismo”, no tendría parangón, pero nada, que como dice el dicho castellano, a todo hay quien gana.

Y Rouco es mucho Rouco.

Es normal que a Rouco y sus fans no les importe ni un comino la crisis económica. No la sufren y lo que es más, les importa un carajo que los demás la padezcan. ¿Cómo se explica sino el que ésta misa en Madrid haya costado 500.000 euros? ¿Cómo es posible que el Ayuntamiento de Madrid –en quiebra técnica- financie los servicios que exige un acto de éstos y no se haya dignado a barrer las calles de Vallecas en una semana?

Pues está claro, porque andan a la caza de abortos y eutanasias. Lo curioso de todo, es que la eutanasia no está aprobada en España, con lo cual, no sé a qué le temen.

Podrían basar su existencia en denunciar y condenar la pederastia que desborda sus existencias y que sí es un delito, amén de aborrecible y aberrante, pero claro, eso supondría enfrentarse a un espejo que pusiera de frente las inmundicias y bajezas con las que tan cómodamente viven.

No importan los niños y disminuidos abusados y violados, lo que importa es que haya más niños a costa de los que sea, la cosa es que vengan al mundo aunque sea para morir de hambre o ser víctimas de abusos a los que no se les sometería ni a los animales.

El sufrimiento no lo es tal cuando el que lo padece es el otro, está claro. Y cuando habla el Papa de la devastación de los jabalíes, convendría que se diera una vuelta por sus aposentos y se diera cuenta de cómo las alimañas son más dañinas y menos selectivas que los primos pequeños salvajes de la especie.

Los Obispos, Arzobispos y demás caterva jerarca están en éxtasis y se mueven por impulsos de soberbia y amplia impunidad a su antojo. Lo mismo ocupan terrenos de la vía pública y encierran a todo un bloque de viviendas en Granada [el Arzobispo de Granada es un conocido apologeta del abuso a la mujer que aborta, además de un jeta capaz de hacer de su capa un sayo y reinventar la interpretación de las leyes, humanas y divinas, a su conveniencia], con el apoyo, claro está de la rama política de su congregación, el PP, que echan la culpa de la violencia de género y de los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas (junto con el terrorismo, la mayor lacra que acucia a este país) a la disminución de los matrimonios canónigos. Es normal, todavía recuerdan con agrado cómo en tiempos de ausencia de libertades de las mujeres, éstas eran obligadas a regresar con sus maltratadores esposos hasta que la muerte, -o mejor dicho, el asesinato- les separara. Todo estaba justificado bajo palio eclesiástico, todo menos las libertades de aquellas que eran asesinadas y privadas de una vida digna.

Si queremos ser libres, iguales, diversos, si queremos que los “bienvives” de la Iglesia Católica no se rían de la democracia y de los demócratas en plena cara, pongámonos a la obra de evitar que lo hagan con el dinero de todos.

El que quiera peces, que se moje para cogerlos, que los demás nos mojamos hasta el desfallecimiento.

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