La otra muerte: una rumba o las cenizas en un campo de fútbol

La Siempre Viva ofrece ceremonias laicas personalizadas y acompañamiento a los familiares en el trance de perder un ser querido

La fe está perdiendo adeptos tras 2.000 años de hegemonía espiritual en Occidente y, con ella, también uno de los ritos principales y en los que se acaba sustentando su edificio: la muerte y el último tránsito. Pese a que por ahora la mayoría de la población continúa con tradición cristiana en el enterramiento, existe una tendencia cada vez mayor en torno a celebrar la ceremonia de la muerte de una manera laica.

A eso se dedica La Siempre Viva, empresa radicada en Sevilla que funciona por toda Andalucía ofreciendo servicios tanto de ceremonia laica como de acompañamiento a las familias y amigos en el trance de perder a un ser querido. La dueña de La Siempre Viva es Alejandra Martínez, educadora social que cambió su rumbo profesional tras trabajar en una ONG para formarse en el proceso de duelo.

Una ceremonia laica no es necesariamente una manera más ‘amable’ de decir adiós a una persona, aunque señala Alejandra que “se respira otro ambiente y también hay quienes se toman la despedida con mucho humor”. Efectivamente, “todo el mundo siente dolor porque cualquier pérdida va a provocar un desazón que requiere un tiempo pero hay otra manera de ver la muerte fuera de ese luto que llevaban nuestras abuelas durante años”.

El auge de esta forma de encarar las despedidas tiene mucho que ver con las tendencias espirituales y culturales y también con un cambio de generación. “Cada vez se celebran más”, sostiene, ya que la población está cambiando y hay un grupo, “nuestros abuelos, que están desapareciendo y tienen una cultura judeocristiana muy arraigada donde la muerte siempre se vincula con una ceremonia religiosa”.

En las generaciones jóvenes cada vez hay más gente que no es creyente o que tiene otra religión que no es la católica y también piden otro tipo de ceremonia. El cuanto al perfil del contratante, es muy heterogéneo ya que “el dolor y el duelo es el mismo”y perder a un ser querido está por encima de cualquier creencia y también lo está la necesidad de crear una despedida.

La Siempre Viva trata siempre de acompañar a los presentes, facilitarles el trance y organizar un acto pero sin elementos religiosos y sin la intervención de un cura. En este caso, Alejandra hace las funciones de maestra de ceremonias en un ritual que consiste en una despedida oficiada donde se pueden hacer lecturas de poemas u otros tipos de escritos, todo de una manera personalizada. Por un total de 290 euros, también se acompaña a la familia del fallecido a depositar las cenizas donde elija, ya sea en la propia casa porque la familia quiere quedarse con la urna o en otro lugar. Estas ceremonias conllevan “toda una simbología que ayuda a llevar mejor la pérdida”. “Mi trabajo sobre todo es estar atenta a lo que está viviendo cada uno de los que están ahí. Coger una mano y sobre todo tratar de estar tranquila y controlar las emociones”.

Alejandra vive trabajando con la muerte y lo hace “con mucho agradecimiento y fuerza” reforzando sobre todo el trabajo de la escucha a los familiares. “A la familia se le acompaña en todo momento, se le facilita todo el tránsito y el servicio también puede incluir a los más pequeños que cuentan con un tratamiento especial en el desarrollo de las primeras horas del duelo”, explica Alejandra. “Es importante que a los niños no se les retire de la pérdida, muchas veces pensamos que por ser pequeños no lo entienden, y ellos son conscientes de todo”.

Los entierros laicos se pueden celebrar en los tanatorios, con personal de la propia empresa, aunque señala que éstas suelen “ser ceremonias tipo, nada personalizadas y con el tiempo muy limitado”.

Por otro lado, “los tanatorios no suelen ser lugares que se presten a una ceremonia más íntima, con más cariño y tiempo”. La muerte siempre es un negocio rentable, porque nunca acaba. Además “seguimos mirando para otro lado, no queremos afrontarla”, añade ella para hablar de otro de los servicios que plantea ofrecer. Se trata de testamentos vitales, una manera de dejar negro sobre blanco cómo quiere una persona realizar su despedida y Alejandra trabaja ya con un abogado a nivel legal para impulsarlos dentro de su empresa. Existen las voluntades anticipadas en el sistema sanitario pero, comenta, no un documento con validez legal que incluya de qué manera quiere cada persona que se oficie su funeral. Esto facilitaría “que la familia no tenga que tomar decisiones incómodas en un momento tan duro en el que no estás para nada”. Con este documento, la persona “podrá elegir si quiere que le canten una rumba o que lleven la urna a un campo de fútbol”.

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