«La orientación del programa del Govern en asuntos religiosos se basa en la laicidad»

La nueva directora general de Asuntos Religiosos de la Generalitat, Mntserrat Coll, reivinda la laicidad, pide al Vaticano que reconozca la especificidad catalana y apuesta por un sucesor de Carles del país. Lo cuenta Oriol Domingo en La Vanguardia 22-02-2004.
El programa del Govern tripartito de la Generalitat no dedica ningún capítulo a asuntos religiosos, pero tiene, como ya tenía el Govern de CiU, una dirección general de Afers Religiosos. La directora general es Montserrat Coll Calaf.

–¿Quién le propuso para la dirección general de Afers Religiosos?
–Fue totalmente inesperado. No milito en ningún partido, aunque soy simpatizante de ERC. Conozco desde hace años a Josep Lluís Carod-Rovira, con quien he hablado sobre cuestiones diversas como el concilio de la Iglesia catalana y la laicidad. Y Carod pensó en mí para esta dirección general.

–Un Carod que ha tenido un paso fugaz como conseller en cap.
-Sí, Afers Religiosos comenzó formando parte del Departament del Conseller en Cap pero, con la salida de Carod del Govern, pasó a integrarse en el Departament de Presidència, y puede volver otra vez a depender del nuevo conseller en cap.

–¿Cuál es la orientación política de Afers Religiosos?
–Principalmente, la del programa de ERC. La orientación del Govern en asuntos religiosos se basa en la laicidad en una Catalunya con creciente pluralidad religiosa.

–¿Un planteamiento laicista de la cuestión religiosa?
–Laicidad no es laicismo. Éste puede ser entendido como una doctrina que va en contra de las creencias religiosas. La laicidad simplemente quiere decir, sin embargo, que se defiende la distinción o separación entre, por una parte, lo que es el Govern y el poder político y, por otra, lo que son creencias religiosas. Las creencias pertenecen al ámbito privado en el sentido de que no son compartidas por todos, lo que no quiere decir que no tengan una proyección social o una presencia en la sociedad. En definitiva, la laicidad significa que el Govern no se identifica con ninguna creencia religiosa ni tampoco con ninguna otra creencia como el ateísmo. También significa que el poder político respeta todas las creencias, vela por la libertad religiosa y por el ejercicio de los derechos que se derivan de estas creencias o confesiones.

–Esto debe ser respetado por el poder político y por toda la sociedad.
–Exacto. La laicidad también implica que el poder político pida a cada confesión religiosa que se comprometa a respetar la distinción entre poder político y creencia religiosa y a aportar sus valores de justicia, paz, solidaridad y respeto a la convivencia cívica y que sus fieles se arraiguen e integren en el país.

–¿Cuáles han sido sus primeras actuaciones en Afers Religiosos?
–Lo primero que hemos hecho es buscar el diálogo, ya iniciado por el anterior Govern, con el máximo número posible de confesiones y grupos religiosos. Mi primera visita fue al arzobispo metropolitano de Tarragona como presidente de la Conferencia Episcopal Tarraconense. La segunda, al cardenal de Barcelona. He mantenido entrevistas con los dirigentes de dos comunidades musulmanas y he visitado sus lugares de culto en Barcelona; con el Consell Evangèlic de Catalunya; la comunidad ortodoxa; los budistas; los bahai's; con dos comunidades judías. La última visita realizada hasta ahora, aunque le concedo especial importancia, es a Montserrat.

–¿Especial importancia?
–Fue una visita oficial con la que el Govern ha querido manifestar a los monjes de Montserrat su reconocimiento y gratitud porque han defendido los derechos de nuestro pueblo y sus bienes culturales, han acogido personas de todas clases y de pensamiento muy diverso, han respetado la libertad religiosa y han efectuado labores de suplencia cuando ha sido necesario.

–Ha aludido a su entrevista con Ricard M. Carles. ¿Cómo contempla su relevo en el arzobispado?
–En este relevo de Barcelona, como en cualquier otra diócesis catalana, lo deseable para el Govern es que el obispo, como responsable de una diócesis, sea una persona que conozca el país y lo ame, que sea consciente del hecho diferencial catalán, que viva realmente preocupado por los problemas de su comunidad y de su gente, que sea un buen obispo. Esto puede aplicarse a los líderes de todos los grupos religiosos.

–La decisión del nombramiento episcopal depende del Vaticano.
–Una cuestión que tenemos sobre la mesa es estudiar la conveniencia y viabilidad de instar al Estado del Vaticano a que reconozca la especificidad de la nación catalana y lo tenga en cuenta en sus decisiones.

–¿Cuál es balance del conjunto de sus primeras entrevistas y visitas?
–A todos manifiesto que el Govern quiere mantener una relación cordial, permanente y abierta, y quiere escuchar los problemas que se le planteen. Los obispos piden diálogo institucional con el presidente de la Generalitat. El Consell Evangèlic reclama que se cumplan los acuerdos firmados ya con la Generalitat. Las comunidades musulmanas solicitan lugares para el culto y que a sus fieles se les facilite el conocimiento del país y de la lengua catalana. La comunidad budista quiere instalarse en unos terrenos en Montblanc…

–¿Todas las religiones han de ser tratadas igual por el Govern?
–Sí. Todas las religiones merecen ser tratadas con el máximo respeto, y se ha de tener en cuenta la especificidad de cada una de ellas.

–¿La religión ha de ser enseñada en las escuelas?
–Sería deseable que en las escuelas hubiera una asignatura de cultura religiosa obligatoria para todos porque es necesario para una buena formación. Ha de ser una asignatura que dé a conocer con el máximo respeto y comprensión el hecho religioso y las aportaciones y los valores de las diversas religiones. En filosofía lo llamamos fenomenología de la religión. Pero no estoy de acuerdo en que haya una asignatura de religión confesional.

–¿Habría que prohibir, entonces, los símbolos religiosos en la escuela como ocurre en Francia?
–No. De entrada, prohibir es contraproducente. Si se trata de facilitar que la gente, como la inmigración, se incorpore a la sociedad, todo lo que sea prohibir puede suscitar un rechazo. Hay libertad religiosa. Por tanto, el alumno puede vestirse y expresarse como quiera mientres respete la libertad de los otros. Lo decía el conseller Josep Bargalló a “La Vanguardia”: si una chica va a la escuela con el velo como una imposición, se le ha de facilitar que se lo quite; pero si lo lleva libremente hay que permitir que lo lleve.

El programa del Govern tripartito de la Generalitat no dedica ningún capítulo a asuntos religiosos, pero tiene, como ya tenía el Govern de CiU, una dirección general de Afers Religiosos. La directora general es Montserrat Coll Calaf.

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