La Orden de San Juan de Dios prohíbe a sus frailes quitar el respirador a Inmaculada

La Curia General de la congregación, con sede en Roma, fue tajante con los religiosos y será el personal que depende del Clínico el que retire el tratamiento

Mutismo absoluto. Es la tónica que preside el día a día de los facultativos del Hospital de San Rafael de Granada, perteneciente a la orden de San Juan de Dios, donde permanece ingresada Inmaculada Echevarría. La paciente, de 51 años de edad, padece desde hace diez años una distrofia muscular progresiva, y espera que en los próximos días le sea retirado el respirador que la mantiene con vida contra su deseo, petición a la que ha accedido la Junta de Andalucía.
Ninguno de sus responsables ha querido hacer declaraciones, remitiéndose a la única manifestación pública efectuada hasta la fecha. Ésta tuvo lugar el pasado jueves, cuando el gerente del San Rafael, el hermano Miguel Martín, acompañado por la directora del Hospital Clínico Universitario San Cecilio ¯del que depende exclusivamente la unidad de ventilación mecánica en cuestión¯, Áurea Bordons, leyeron una nota en la que afirmaban que la paciente «seguirá siendo atendida en el Hospital de san Rafael, lugar que ha sido su domicilio en estos últimos diez años y asistida por su equipo médico habitual».

Después del patrón

Al tiempo, los facultativos reclamaban «el máximo respeto a la dignidad e intimidad» de Inmaculada Echevarría. El silencio también se ha trasladado a los familiares y abogado de la paciente, quienes esperan el desenlace final de un proceso que ha devuelto a la esfera pública la polémica sobre la eutanasia en España. Más si cabe cuando el hospital en el que habrá de practicarse la retirada del respirador pertenece a una orden religiosa.

Pese al completo secretismo, fuentes consultadas por IDEAL han apuntado a que el aparato podría ser retirado en pocos días, justo después de la celebración de la festividad de San Juan de Dios, patrono de la congregación religiosa.

Y, pese a lo que se ha estado especulando, no será personal del hospital San Rafael quien proceda a dicha operación, sino los facultativos procedentes del San Cecilio, quienes tienen la competencia exclusiva sobre el uso y funcionamiento del aparato que proporciona oxígeno a Inmaculada Echevarría. La posibilidad de que fueran religiosos de San Juan de Dios los que provocaran una suerte de «eutanasia pasiva» a la paciente fue desechada desde el comienzo de la polémica.

Así, según confirmaron a este diario fuentes oficiales, la propia Curia General de la orden de San Juan de Dios, con sede en Roma, «prohibió taxativamente» la retirada del respirador por parte de los religiosos o de personal facultativo dependiente del Hospital de San Rafael, puesto que «sería una traición al espíritu de la Orden».

La consulta llegó a la Curia General el pasado mes de octubre, cuando Inmaculada Echevarría presentó un recurso ante la Junta de Andalucía para que le fuera retirado el aparato y así, en sus propias palabras, «morir con dignidad».

En su código ético, la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios se compromete a «defender y promover la vida humana», así como a «rechazar el encarnizamiento terapéutico» y «defender el derecho a morir con dignidad».

Debate

En este sentido, responsables eclesiásticos consultados por este diario han asegurado que, en el caso de Echevarría, el uso del respirador «no es un procedimiento de encarnizamiento terapéutico», mientras que, por el contrario, su retirada «implicaría, sin solución, su muerte», lo que se denomina como «eutanasia pasiva». Aunque no aparece como tal en el orden del día, es más que previsible que dicha cuestión sea analizada en profundidad por el Comité Ejecutivo del Episcopado, quien se reúne mañana jueves en Madrid.

Del mismo modo, el provincial de Castilla de la orden, José María Bermejo, informará hoy al presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, del difícil papel de los religiosos, durante una visita que el obispo de Bilbao realizará a Santurce.

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