La misa del entierro de la Sardina en Tapia ofendió a los católicos, denuncia el cura

“Es muy triste que se tenga que ofender a unas personas para poder divertirse otras”, se queja Andrés Pérez, que invita a satirizar el Islam

El entierro de la Sardina que Tapia celebró el pasado sábado con una nutrida participación vecinal ofendió a muchos católicos. Así lo opina el párroco de Tapia, Andrés Pérez, que ha hecho público un escrito mostrando su malestar por lo sucedido. “No me molesta el entierro, ni la gente vestida de monjas u obispos, pero sí el simulacro de la misa. No me parece ni correcto ni ético hacer algo que hiere a otra persona”, precisó a preguntas de LA NUEVA ESPAÑA. Su escrito ha provocado división de opiniones entre quienes comparten su disgusto por lo sucedido y quienes consideran que se trató de un acto festivo típico del Carnaval y que no se buscaba molestar a nadie.

“No hubo intención de ofender a nadie, todo lo contrario. Se trataba de enterrar a la Sardina y todos aquellos males y cosas negativas que desgraciadamente nos acechan. Queríamos que la gente viniera a Tapia para celebrar un acto tradicional del Carnaval, sin ningún ánimo de polémica”, señala la alcaldesa de Tapia, Ana Vigón (PSOE). Este año, precisa la regidora, el consistorio decidió incluir el entierro en la programación del Carnaval pues hasta ahora “lo habían ido celebrando diferentes grupos de forma aislada y se trataba de implicar a todos en la fiesta”.

La cita, que tuvo muy buena respuesta de público, comenzó con la recreación de una misa en la plaza del Ayuntamiento con la Sardina de cuerpo presente y siguió con una procesión hasta el puerto donde se quemó la Sardina. Fue la recreación de la misa lo que ofendió pues, en el curso de la sátira, se repartieron fereixolos simulando la entrega de la hostia consagrada.

“Es muy triste que se tenga que ofender a unas personas para poder divertirse otras”, precisó el párroco, quien confía en que la experiencia vivida el sábado “sirva para aprender”. Cree que “no hubo mala intención” pero indica que los vídeos que ha visto sobre la misa le parecieron “fuertes”.

Pérez considera además que el “simulacro de la misa” trasladó a los niños presentes la idea de que “los ritos sagrados católicos pueden ser objeto de burla y de risa” y que “los ritos sagrados católicos como comulgar no tienen ningún significado y son algo vacío de contenido”. También considera que los niños con inquietudes religiosas pueden sentir que “deben esconderlas porque los demás van a burlarse y reírse de ellos”. En su escrito el párroco ironiza con la idea de que para otros años en lugar de hacer una sátira sobre un acto de la religión católica se haga con la musulmana o se tenga por protagonistas a los políticos locales.

El párroco publicó su escrito en un grupo de Facebook de vecinos del concejo lo que provocó un amplio debate con casi doscientos comentarios.

Algunos vecinos respaldaron la queja del cura y defendieron su derecho a mostrar su disgusto, mientras que otros expresaron su incredulidad defendiendo que se trató de una sátira propia del Carnaval. También hubo quien vio tintes electoralistas en la polémica.

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