La Minoría Socialista en el Congreso de los Diputados y la enseñanza de la religión en 1923

Los diputados socialistas plantearon una pregunta al Gobierno, concretamente al ministro Joaquín Salvatella Gisbert en el Congreso de los Diputados en el verano de 1923, poco tiempo antes del golpe de Primo de Rivera, referida a la enseñanza de la religión.

La cuestión se refería a que si era obligatoria o no la enseñanza de la religión en la escuela. Según la Minoría Socialista no se estaba respetando la legislación vigente en esta materia. En ese momento se aplicaba un Decreto de 25 de abril de 1913, de uno de los gobiernos más importantes presididos por Romanones. La crónica periodística consultada habla de Romanones como ministro de Instrucción Pública, pero en la fecha del Decreto era presidente del Consejo de Ministros. La confusión partiría, seguramente de que, en realidad el político liberal fue ministro de esta responsabilidad en varias ocasiones, y que del reinado de Alfonso XIII sería el que más impronta dejó, al respecto, ya que intentó reformar la enseñanza en esa época en un sentido más modernizador, conectando con los principios de la Institución Libre de Enseñanza, y aprobando gestos sobre la libertad de cátedra y la contención del poder eclesiástico sobre la enseñanza en España.

En el mencionado Decreto había dos artículos clave para la cuestión que aquí nos interesa. El primero establecía que las “enseñanzas de la Doctrina Cristiana e Historia Sagrada” continuarían figurando con carácter obligatorio en el plan de estudios de las escuelas primarias. Pero el artículo segundo amparaba una excepción, ya que no tendrían que recibirla los hijos de padres que así lo desearan por profesar otra confesión religiosa. Para que este artículo se cumpliese bastaría que el padre de un alumno expresase su deseo de que su hijo fuera excluido de la enseñanza religiosa.

Pero en la práctica se había detectado, especialmente en la propia capital de España, que había maestros que no respetaban los deseos familiares sobre la no enseñanza de la religión católica, pretendiendo imponer la misma, además de la comunión y otras prácticas religiosas. Por eso la Minoría Socialista se había dirigido al ministro Salvatella.

El Socialista afirmaba que no se tenía ningún empeño en emprender una campaña pública anticlerical, pero los socialistas no iban a permitir esta intromisión religiosa en un derecho reconocido.

Hemos consultado el número 4498 de El Socialista. Para profundizar en la figura de Romanones contamos con una monografía de Javier Moreno Luzón, Romanones, caciquismo y política liberal, publicada por Alianza Editorial en Madrid en 1988.

Eduardo Montagut. Historiador

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