La mediadora de Cunit: «Fui acosada por mala musulmana»

La trabajadora del ayuntamiento acusa a la alcaldesa de pactar con los acusados El líder islámico y el imán niegan ante el juez las acusaciones de Fátima Ghailan

Visiblemente nerviosa e interrumpiendo su testimonio ante el juez debido a la emoción y las lágrimas, la mediadora cultural de Cunit (Baix Penedès), Fátima Ghailan, describió ayer cómo el imán y el líder musulmán de la población, Mohamed Benbrahim y Abderramán al Osri, respectivamente, pilotaron una operación de acoso y amenazas constantes contra ella destinada a conseguir que abandonar su trabajo por ser «una mala musulmana».

Un acoso que, según el testimonio de Fátima y de su marido –corroborado en algunos de sus extremos por el juez de paz de Cunit–, se tradujo en frases como «No veréis crecer a vuestros hijos» o «Se acabarán vuestros días en Cunit»; un intento de agresión en la calle por parte del imán, llamadas telefónicas anónimas y un estado de intimidación que ha llevado a Ghailan a seguir tratamiento psicológico y tener que pedir dos periodos de baja laboral por depresión. Ghailan afirma que no hace vida en el pueblo porque se siente perseguida todavía hoy.

EL PAPEL DE LA ALCALDESA / La mediadora, además, acusó a la alcaldesa del municipio, Judith Alberich (PSC), de llegar a un pacto con los acusados por el que si ella retiraba la denuncia, ellos también retirarían la que interpuso el imán contra la trabajadora del ayuntamiento. Ghailan ha afirmado que Osri, Benbrahim y la hija de este mantuvieron numerosas reuniones con la alcaldesa. Es más, Ghailan sostiene que fue la edila la que la advirtió de que el objetivo de los acusados era sustituirla por una persona afín a ellos. Según la mediadora, el único consejo que le dio la alcaldesa fue que recogiera firmas como habían hecho contra ella o que lo solucionara con ellos.

La alcaldesa, que declaró como testigo, ha asegurado no recordar si el imán y el líder religioso locales le propusieron otra persona para ocupar el cargo de Fátima. «Lo que he pedido siempre es mantener un diálogo y he ofrecido un proceso de mediación», ha afirmado Alberich, al ser preguntada sobre su reacción tras conocer el escrito contra su mediadora cultural y la situación de acoso denunciada por esta.

La alcaldesa asegura que le ofreció protección policial, pero ha insistido en que se trató de «un problema entre personas».

Por su parte, el imán Benbrahim y el líder islámico local Osri –para los que la fiscalía pide cinco y cuatro años de cárcel, respectivamente– negaron reiteradamente las acusaciones. El imán incluso declaró que no actúa como tal, sino que solamente es «un albañil que reza con la gente». Benbrahim ha acusado a Fátima de haberle escupido dos veces, de haberle llamado «hijo de puta» y de haberle acusado de «robar dinero a los musulmanes y llevarlo a Ceuta».

El imán reconoció, como el resto de los acusados, que firmó la carta dirigida al Ayuntamiento de Cunit en la que se descalificaba la labor desempeñada por Ghailan en el puesto de mediadora. La hija de Benbrahim, que junto a la esposa de este también está acusada de un delito de coacciones contra la trabajadora del ayuntamiento, utilizó un tono desafiante y calificó a Fátima de «mentirosa», asegurando que quienes firmaron un manifiesto en su contra estaban en su derecho de hacerlo, pese a que incluyeron afirmaciones sobre la falta de formación de Fátima sin disponer de información contrastada al respecto.

El líder islámico local, Osri, abundó en la tesis de la falta de eficacia de la acusada en su puesto del ayuntamiento, porque «trataba mal y chillaba» a las mujeres que acudían al consistorio. Osri trató de desdibujar su liderazgo en la comunidad musulmana diciendo que no tiene «ningún cargo» y que «jamás ha tenido contacto» con Fátima. Eso sí, admitió que trasladó sus quejas sobre la mediadora a un responsable de Afers Religiosos del Govern y al imán de Mataró.

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