La mayoría de los españoles rechaza que se enseñe el islam en las escuelas y se sufrague con dinero público

Al 59,5% de los ciudadanos le parece «mal» o «muy mal» y cree que el Gobierno debe controlar los contenidos de la asignatura

   Los españoles rechazan que la religión musulmana se imparta como asignatura en los colegios, tal y como ha anunciado el Gobierno que hará a partir de 2005 en las localidades con mayor presencia musulmana. El 59,5% lo ve «mal» o «muy mal» y sólo un 33,34% opina lo contrario, según revela una encuesta de Celeste-Tel para La Razón.

Más aún, las tres cuartas partes de la sociedad no permitiría que se sufragase con fondos públicos y, en caso de que se implantara, cree que el Estado debería arbitrar fórmulas para controlar lo que se hace y lo que se dice en esas clases definiendo un plan de estudios común a todos los centros. La encuesta pone de manifiesto que existe más permisividad hacia otras religiones que hacia el islam.

 

   El anuncio del Gobierno esta semana de que los escolares españoles podrán recibir clase de religión islámica a partir de 2005 no cuenta con el respaldo mayoritario de la ciudadanía. Una encuesta de Celeste-Tel para La Razón constata que una abrumadora mayoría no aprueba la enseñanza de este credo en los colegios públicos, con porcentajes cercanos a los dos tercios de la población con edades comprendidas entre los 31 y los 64 años, mientras que esta tasa alcanza casi el 60 por ciento entre los mayores de 64 años.

 

   En concreto, el 59,5 por ciento lo considera «mal» o «muy mal» y, por el contrario, los que sí autorizarían esta enseñanza religiosa suponen sólo un 33,34 por ciento. Más aún. Prácticamente, las tres cuartas partes de la sociedad española no permitirían que se sufragase con fondos públicos las clases de islam. Exactamente, el 74,17 por ciento se opone a ello, una cuestión sobre la que personas de todas las edades están de acuerdo.

 

   En todos se impone rotundamente el «no», que comienza con el 66,9 por ciento entre los menores de 31 para ir creciendo al 77,4 por ciento en el segmento siguiente (31 a 44 años), y pasar al 85,1 por ciento en el grupo de 45 a 64 años. Entre los mayores se reduce, pero no baja del 65 por ciento. Plan de estudios común.

 

   En el supuesto caso de que se implantaran las clases de religión musulmana, tal y como ha anunciado el Gobierno, la sociedad considera que el Estado debería arbitrar fórmulas para controlar lo que se dice y se hace definiendo un plan de estudios común a todos los centros.

 

La respuesta en este caso es rotunda: el 73,17 por ciento requiere esa supervisión, frente al 18,67 por ciento. Todos los grupos de edad coinciden sobre la necesidad de ese control con porcentajes que van del 56,1 por ciento entre los menores de 31 años, para ir creciendo paulatinamente con la edad hasta alcanzar el 88,6 por ciento entre los mayores de 64 años.

 

Ahora bien, los ciudadanos se muestran muy confiados en que los profesores que impartan la asignatura van a ser personas cualificadas que dispondrán de la titulación de magisterio. El 80,33 por ciento de los españoles confía plenamente en las autoridades educativas. Cree que no permitiría que personas no tituladas impartiesen estas clases de religión, frente al 10,5 por ciento, que estima que no sería lo suficientemente riguroso con la titulación.

 

   Además, en todos los grupos de edad se impone la primera de las opciones. Sin embargo, la gran mayoría de los encuestados cree que el Estado debería involucrarse de alguna forma en la selección de los profesores que van a impartir este credo para evitar una posible difusión de mensajes extremistas o extrarreligiosos. Casi 4 de cada 5 españoles pediría una intervención estatal para la selección del profesorado de islam y su control. Control del profesorado.

 

   En todos los grupos de edad se aprecian porcentajes muy elevados a favor de la intervención estatal en la selección y control de este profesorado. Al igual que en los supuestos anteriores, estas tasas van incrementándose paulatinamente con la edad de los encuestados, pasando del 70,7 por ciento entre los menores de 31 años, al 87 por ciento entre los mayores de 64 años.

 

   En relación con el hecho de si el Gobierno debería implantar también la enseñanza en los colegios de otras confesiones religiosas, el 49, 33 por ciento de los ciudadanos no desea que se dé clase de otras religiones, frente al 41,83 por ciento que sí lo vería bien. En todos los grupos de edad son mayoría los que no desean que se incorpore la enseñanza de otras religiones en los colegios. La sociedad española se encuentra dividida en dos mitades casi iguales a la hora de opinar si la pretensión del Gobierno de enseñar el islam en las escuelas supone un agravio comparativo con respecto a la religión católica, cuya enseñanza será voluntaria por decisión del Ejecutivo socialista.

 

   El 51,67 por ciento no considera que exista tal agravio con la religión católica, frente al 46,17 por ciento, que cree todo lo contrario. Entre los menores de 45 años predomina la primera opinión, con porcentajes cercanos al 80 por ciento entre los menores de 30 años y del 52,2 por ciento en el segmento de 31 a 44 años.

 

   Sin embargo, entre los mayores de 44 años se invierte esa relación de fuerzas. Aquí, más del 60 por ciento de la población española sí considera la pretensión del Gobierno como un perjuicio para la religión católica que se enseña en los centros escolares. Una comparación entre las respuestas ofrecidas a dos preguntas que distinguen entre aquellos que apoyan la enseñanza del islam y los que defienden otras religiones, permite extraer otra conclusión de la encuesta elaborada por Celeste-Tel para La Razón.

 

   Al establecer una relación entre cómo perciben los españoles la hipotética enseñanza del Corán en nuestras aulas con la de otras religiones, excluyendo la religión católica, se aprecia que existe más permisividad hacia otras confesiones que hacia el propio islam. Esta opinión se aprecia en todos los grupos de edad, especialmente entre aquellos con edades comprendidas entre los 31 y los 64 años. Y si comparamos los resultados obtenidos entre las personas que dieron como respuesta un «no» rotundo a la enseñanza del islam y otra negativa a que se impartan clases de otras religiones, nos encontramos con que el 59,5 por ciento niega toda posibilidad de que se enseñe en las aulas la religión musulmana.

 

   La oposición a otras religiones distintas de la islámica baja al 49,33 por ciento. Rechazo general. Así, el rechazo a la enseñanza de la religión de Mahoma es extensible a todos los grupos de edad, según se concluye en la encuesta. El muestreo se ha realizado después de que el pasado día 9 la directora general de Asuntos Religiosos, Mercedes Rico-Godoy, anunciara en Melilla que el Islam se iba a impartir en las escuelas en 2005.

 

   Según las previsiones del Ejecutivo, Madrid, Barcelona, Andalucía y Levante serán las primeras zonas en ofrecer esta opción religiosa por la concentración de población con creencia musulmana que acogen. Se unirán así a Ceuta y Melilla, donde ya se dan clases de este credo. No obstante, la intención del Ejecutivo, tal y como anunció Rico-Godoy, es extender estas clases a toda España.

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