La marcha por un Estado laico en Costa Rica reúne unas cinco mil personas

En la actividad participaron miembros de la comunidad LGTBI, ambientalistas y hasta católicos

La marcha duró unas tres horas, arrancó en el parque Central y terminó en la Asamblea Legislativa. AFP
La marcha duró unas tres horas, arrancó en el parque Central y terminó en la Asamblea Legislativa. AFP

La marcha para exigir un estado laico (sin religión oficial) que se llevó a cabo este sábado en el centro de San José, reunió a unas 5 mil personas de diferentes grupos, entre ellos a miembros de la comunidad LGTBI (lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales), ecologistas, defensores de los animales y uno que otro católico.

El movimiento, que inició en el parque Central y finalizó en las afueras de la Asamblea Legislativa, fue catalogado por sus organizadores como un verdadero éxito, a pesar de que ninguna autoridad gubernamental se refirió a la protesta.

De acuerdo con Yuleysi Segura, vocera del movimiento, la idea con esta marcha también fue exigirle respeto a los grupos religiosos y a los diputados que han hecho comentarios discriminatorios en contra de la población homosexual de Costa Rica.

“No le estamos pidiendo a la gente que se haga atea, lo que queremos es que se nos respeten nuestros derechos como a las demás personas”, afirmó.

“Con esto pretendemos que no se nos vuelva invisibles, que nos tomen en cuenta para las decisiones y que la iglesia no tenga ningún tipo de injerencia en temas políticos”, continuó.

Entre los derechos por los que marcharon destacan los sexuales y reproductivos, la decisión de las mujeres sobre sus cuerpos y vidas, los derechos a una vida sin violencia y exclusión para la población de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGTBI), así como la educación sexual y afectiva para los adolescentes.

Yuleysi Segura, vocera de la organización, destacó que lo que se pide es una sociedad justa y equitativa, en la que se garantice el respeto a los derechos humanos de todas las personas, independientemente de su orientación sexual, género, etnia o identidad.

“Luchamos por un Estado Laico que garantice que el fundamentalismo religioso no intervenga en las decisiones políticas, principalmente en materia de derechos humanos. Es muy necesario que la Iglesia Católica deje de intervenir”, destacó Segura.

Asimismo, pidieron respeto y la puesta en marcha de la opinión consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) a favor del matrimonio gay.

También abogaron por la reforma al artículo 75 de la Constitución Política, que actualmente dice “La Religión Católica, apostólica,Romana, es la del Estado, el cual contribuye a su mantenimiento, sin impedir el libre ejercicio en la República de otros cultos que no se opongan a la moral universal ni a las buenas costumbres.”

En su sustitución piden que el texto diga: “El Estado será neutral en materia religiosa, y garantizará la libertad de conciencia y la de profesar cualquier religión dentro del marco de la ley (…)”.

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