La marcha del Orgullo Gay se suma a la ofensiva laicista de la izquierda

La manifestación del Orgullo Gay 2008 ha cobrado más tintes políticos que en ninguna otra edición. A pesar de que la marcha que discurrió ayer entre la puerta de Alcalá y la plaza de España se presentó por la defensa de la «visibilidad lésbica», las organizaciones convocantes derivaron la mirada hacia las prioridades que tanto el PSOE como IU han puesto en las últimas semanas sobre la mesa: laicidad, educación, e incluso aborto.
 
Así se puso de manifiesto en la lectura del comunicado con que puso fin a una tarde de fiesta para la mayoría de ciudadanos. «Exigimos la independencia del Estado y la Iglesia, la salida de la asignatura de Religión de los planes de estudio, la derogación del Concordato con el Vaticano y el fin de la financiación pública de la Iglesia». El presidente de la Federación de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (Felgtb), Antonio Poveda; la presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía, Mar Cambrollé; y la vocal del colectivo homosexual de Madrid (Cogam) , Elena Llanes, fueron los encargados de leer este manifiesto.
Férrea defensa de Ciudadanía
La deriva política del Orgullo 2008 fue más allá, al reivindicar otros postulados, como una mayor integración de la causa homosexual en las escuelas, a través de Educación para la Ciudadanía. El propio Pedro Zerolo, secretario de Movimientos Sociales del PSOE, expresó la idea de que esta asignatura «es lo mejor que hay para lograr una sociedad plural, que luche contra la homofobia, la lesbofobia y la transfobia». Al mismo tiempo, los integrantes de la organización conminaron a que se hagan visibles los nuevos modelos afectivos «a través de los libros y de los programas» como el de EpC.
La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, que encabezó la marcha -aunque sólo durante la primera hora- fue un poco más allá. Lanzó un guante al colectivo, sobre todo al transexual, al asegurarles que la nueva Ley de Igualdad de Trato romperá con la discriminación «que sufre este colectivo a la hora de acceder a un mismo puesto de trabajo que cualquier otra persona». Sin embargo, Aído no especificó qué medidas concretas se llevarán a cabo para lograr ese trato laboral no discriminatorio.
También estuvieron presentes otros dirigentes políticos como el coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares; la portavoz de IU en la Asamblea, Inés Sabanés; o el secretario general de la UGT, Cándido Méndez.
Además, en una jornada de defensa de la visibilidad de las parejas de mujeres, la mayor parte de las pancartas que mostraban los colectivos eran para alcanzar un estado laico. Buena parte de las pancartas que se repartieron entre los ciudadanos hacían referencia explícita a este asunto. «Más libertad y más laicidad», decían algunas; «Ya tenemos derecho, ahora queremos un Estado libre», exponían otras. Y, sin embargo, muy pocas referencias a la lucha por la igualdad que reclamaban las lesbianas. Incluso, la de la carroza de IU apostaba por apoyar a estos colectivos en los colegios.
La propia Felgtb hacía una referencia expresa al Partido Popular a través de la segunda pancarta que discurrió por la manifestación, al exigir a este partido que retirara el recurso contra la ley que permite los matrimonios homosexuales, que ha presentado en el Tribunal Constitucional.
Para la mayoría, una gran fiesta
Frente a las consignas políticas que protagonizaron buena parte de las manifestaciones, la fiesta del Orgullo Gay discurrió sin incidentes por la calle de Alcalá y Gran Vía, donde centenares de miles de personas (un millón, según los organizadores) vibraron mucho más con la música, la bebida y el calor de la tarde, que con los planteamientos políticos de las asociaciones convocantes.
Este año, y a pesar de que la presencia ha sido masiva, la aglomeración ha sido menos numerosa que el año pasado, cuando Madrid acogió el Euro Pride 07, la fiesta homosexual del continente europeo.
Hasta 34 carrozas discurrieron en una multitudinaria fiesta en la que los turistas extranjeros, los adolescentes y, este año, las parejas de lesbianas, fueron las protagonistas. La marcha comenzó poco después de las seis de la tarde, pero la fiesta mantuvo prácticamente cortado al tráfico Gran Vía hasta medianoche.
Como en otras ocasiones, muchos fueron los gays y lesbianas que se acercaron desde otros puntos de España. Y este año, con más razón, pues se había atrasado la manifestación una semana para que se pudiera celebrar el Orgullo en el resto de capitales de provincia. «No hay nada comparable con lo de Madrid», llegaba a afirmar Beatriz, de Valencia.
El espectáculo se supera
La espectacularidad de la marcha del Orgullo se superó un año más: los camiones que servían como escenario contaban con todo tipo de luces de colores, potentes equipos de música y una decoración elaborada, dependiendo del motivo de cada estructura.
Este año, las lesbianas contaron con su propio escenario. Este colectivo, presente en otras ediciones, sí que consiguió hacerse más visible, «aunque seguro que sólo es por unas horas», comentaban Rebeca y su pareja, «porque la sociedad sigue siendo homófoba, pero sobre todo, muy machista», explicaba señalando a un grupo de gays.
Y mientras la marcha discurría por Gran Vía y plaza de España, todo ya estaba preparado en el barrio para iniciar una larga noche de fiesta. Los camareros se afanaban en rellenar las neveras y colocar las barras a las puertas de sus bares, mientras los encargados de limpieza intentaban sacar brillo a unas calles que hoy dirán adiós a su fiesta más multitudinaria.
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