La ley de muerte digna rechaza la objeción

El PSOE andaluz descarta eximir a los médicos por conflictos de conciencia

La ley andaluza de muerte digna no reconocerá el derecho a la objeción de conciencia de los médicos. La comisión de Salud del Parlamento andaluz, donde el PSOE tiene mayoría absoluta, rechazó ayer varias enmiendas al texto de la ley presentadas por el PP que perseguían regular la objeción para todo el personal sanitario y no sanitario. Tras la reunión de ayer, los populares anunciaron que volverán a llevar sus enmiendas al debate definitivo de la ley en el pleno del Parlamento, aunque los socialistas ya han advertido de que las rechazarán otra vez.

La Consejería de Salud, responsable del proyecto de ley, ha recalcado desde el principio que no tiene competencias para regular la objeción. Y aunque las tuviera, considera que la que se está tramitando es una norma de "buenas prácticas" en las que no hay nada que pueda generar un conflicto de conciencia.

Tras el rechazo del PSOE, queda en el aire si el PP votará o no a favor de la ley. Ayer se abstuvo en la votación del dictamen sobre las enmiendas, lo que lleva a pensar a los socialistas y a los responsables de Salud que no se opondrá a la norma. La duda está en si la apoyará, como piden algunos parlamentarios populares, que consideran que el PP no puede quedarse fuera de este texto; o si se abstendrá, que es la opción que prefiere el núcleo más conservador del partido.

El dictamen de ayer sí tuvo el voto a favor de IU, pese a que el PSOE rechazó sus enmiendas más importantes, que iban encaminadas a que los beneficiarios de la ley no sólo sean personas "en una situación terminal o de agonía", como recoge el texto, sino también los afectados por una "enfermedad grave e irreversible".

El PSOE se opuso desde el inicio a este cambio para la mayoría de los supuestos, pero estaba dispuesto a negociarlo en lo referido a la definición de obstinación terapéutica (cuando a un enfermo "se le inician o mantienen medidas de soporte vital u otras intervenciones carentes de utilidad clínica, que únicamente prolongan su vida biológica", según el texto). Sin embargo, los asesores jurídicos de Salud alertaron de que si se ampliaba este concepto a los enfermos graves o con dolencias incurables, como pedía IU, se podría entender que era aplicable, por ejemplo, a pacientes en las primeras fases de alzhéimer o de enfermedades degenerativas, un supuesto que excede los límites del código penal.

Finalmente, PSOE e IU pactaron ayer una nueva definición de obstinación terapéutica que empieza así: "Situación en la que una persona, que se encuentra en situación terminal o de agonía y afecta por una enfermedad grave e irreversible…". Donde IU quería un "o", aceptó un "y", lo que en la práctica no añade nada nuevo al texto de la ley.

Por otra parte, la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, insistió ayer en que el Gobierno no cree necesario abrir un debate "tan complejo y conflictivo" como el de la eutanasia. En alusión a la propuesta de Esquerra Republicana presentada ayer para pedir este debate en las Cortes, la ministra explicó que la Estrategia de Cuidados Paliativos y el Registro de Instrucciones Previas (donde los enfermos hacen constar qué tratamientos médicos desean) ofrecen una solución a algunos de los planteamientos que realizan los sectores favorables al debate sobre la eutanasia.

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