La justicia francesa citó a Bergoglio en una causa de lesa humanidad

El Tribunal de Gran Instancia de París envió un exhorto a un juez de La Rioja para que autorice la declaración como testigo del arzobispo. Es la segunda vez que un tribunal requiere su testimonio por delitos durante los años de plomo.

El cardenal Jorge Bergoglio quedó a un paso de ser nuevamente citado como testigo en una causa por delitos de lesa humanidad. Esta vez es la justicia francesa la que requiere de la declaración de la máxima autoridad de la Iglesia argentina por el asesinato del sacerdote Gabriel Longueville, durante la última dictadura.
El exhorto fue enviado por la jueza Silvia Caillard, del Tribunal de Gran Instancia de París, y debe ser aceptado o rechazado por la justicia de La Rioja, donde el cura, de origen francés, fue secuestrado y asesinado en 1976.
Los sacerdotes tercermundistas Longueville y Carlos de Dios Murias fueron secuestrados juntos el 18 de julio de 1976 en la casa parroquial de Chamical, La Rioja. Fueron trasladados a la Base Aérea de Chamical, donde fueron brutalmente torturados. Dos días después, un grupo de obreros ferroviarios encontró sus cuerpos maniatados y acribillados en un predio ubicado a cinco kilómetros de la ciudad.
Si bien desde 2007 la justicia riojana investiga esos crímenes, la madre de Longueville, Marie Thérèse Abattú, radicó la denuncia en Francia, que ahora llegó a juicio en el Tribunal de Gran Instancia de París. El exhorto francés pide a la justicia federal de La Rioja que le tome declaración testimonial a Bergoglio por “una serie de consultas puntuales” sobre el crimen. 
Esta no es la primera vez que Bergoglio debe declarar ante la justicia en una causa por delitos de lesa humanidad. En noviembre del año pasado, el Tribunal Oral Federal Nº 5 se trasladó al Arzobispado de Buenos Aires para tomar su testimonio por el secuestro de los sacerdotes jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jalics, también durante la última dictadura militar.
Al momento del secuestro, Bergoglio se desempeñaba como principal responsable de la Compañía de Jesús en el país y, según una testigo, le había quitado su apoyo  a los religiosos “por cuestiones ideológicas”.
En la causa por el asesinato de Longueville y Dios Murias que se lleva adelante en La Rioja, el fiscal general Alberto Lozada adjudicó la autoría material del secuestro al ex alférez Miguel Ricardo Pessetta, al capitán Miguel Ángel Escudero y al policía Juan Carlos “Bruja” Romero. También identificó como quienes emitieron la orden de secuestrar a los religiosos a los vicecomodoros Lázaro Aguirre y Fernando Estrella, jefe y subjefe de la Base Aérea de Chamical, y al coronel Osvaldo Pérez Battaglia, jefe del Batallón de Ingenieros 141. Todos se encontraban bajo la órbita del comandante del Tercer Cuerpo de Ejército, Luciano Benjamín Menéndez.
La justicia de La Rioja también tiene en sus manos la investigación del crimen del obispo Enrique Angelelli.
En el marco de esa causa, el juez federal Daniel Herrera Piedrabuena ordenó hace diez días la detención del ex dictador Jorge Rafael Videla y de su ministro del Interior, Albano Harguindeguy, por el asesinato, en 1976, del cura. En esa investigación judicial también están imputados Estrella y Edilio Cristóbal Di Cesare, entonces jefe de Logística del Batallón de Ingenieros de Construcciones 141.
Los asesinatos de Angelelli y de Longueville y Murias –conocidos como los “Mártires de Chamical”– ocurrieron con apenas 17 días de diferencia. El 4 de agosto de 1976, Angelelli viajaba en su auto por la Ruta 38 de La Rioja, cuando su vehículo volcó en forma sospechosa luego de ser cruzado por otro automóvil.  El religioso había denunciado el secuestro y asesinato de Longueville y Murias apenas unos días antes.

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