La justicia francesa amenaza el futuro de los cienciólogos

Los peritos del tribunal califican sus terapias de «fantasiosas y risibles»

El juicio que se celebra en París contra la Iglesia de la Cienciología por presunta "estafa", "abuso de confianza" y "ejercicio ilegal de la farmacia" entró esta semana en su fase clave. Un experto judicial independiente calificó de "fantasiosas, ambiciosas y risibles" las supuestas terapias que la secta pone en marcha con sus adeptos tras las medidas supuestamente psicológicas efectuadas con un aparato-fetiche llamado electrómetro.

Los cienciólogos no han probado científicamente sus argumentos

Philippe Ripoche, uno de los ingenieros y expertos judiciales requeridos por la Fiscalía que ha instruido el caso, fue bastante taxativo hace varios días, cuando fue convocado ante el tribunal para explicar sus conclusiones sobre el electrómetro. Se trata del cachivache que los cienciólogos venden obligatoriamente a los adeptos que pretenden medrar en la jerarquía, al precio de unos 4.800 euros en Francia.

Según expresó el perito, el aparato efectivamente "mide algo", puesto que reacciona con una variación de resistencias eléctricas. Reconoció que se quedó "sorprendido" al ver que "con la evocación de recuerdos dolorosos, la resistencia eléctrica de las personas caía en proporciones importantes".

No obstante, a la pregunta del tribunal sobre si la literatura ciencióloga en torno a esas mediciones tenía algún fundamento científico, el experto la calificó de "fantasiosa, ambiciosa y risible". El aparato "quizá da una indicación del estrés dijo, pero no una certeza absoluta". "No parece que este aparato pueda ser utilizado como una asistencia de psicoterapia", concluyó Ripoche.

Dudosa eficacia

Con esos adjetivos y la duda fundada del experto independiente, la Fiscalía logró pegar duro y alimentar el motor de la acusación. A saber, que un aparato comercial en el que los adeptos colocan fe para luego confiarse a ciertas terapias sectarias, igualmente de pago, no tiene en sí ningún fundamento lógico. Así las cosas, los cargos de "abuso de confianza", "estafa en banda organizada" y "ejercicio ilegal de la medicina" ganan crédito.

A diferencia de la confesión con el sacerdote o la hostia en la religión católica que son dispensadas como terapias de fe, pero gratuitamente, el aparato es vendido a los fieles de la Cienciología por un precio que representaría, según los expertos, diez veces más que el coste de fabricación, generando así excedente comercial, a beneficio de las estructuras cienciólogas.

Sin base científica

Por su parte, los peritos convocados por la secta en su defensa afirmaron que el aparato tiene base científica, aunque no lograron presentar informes universitarios o una publicación científica reconocida o solvente que así lo corrobore.

De condenarse a la secta, podría ser disuelta en virtud de la normativa gala

El martes, había declarado en este juicio, que durará hasta el próximo día 17, uno de los más antiguos responsables de la secta en Francia, Alain Rosemberg, quien negó que la Cienciología sea una empresa comercial encubierta. A la pregunta del fiscal sobre la razón de la existencia de documentos precisos con una tarificación muy exacta y detallada prevista para los fieles en función de sus recursos, respondió: "Eso permite liberar el camino. Cuando el camino está libre, los cienciólogos florecen de verdad".

Seis responsables cienciólogos, a título personal, y dos entidades creadas por la secta en Francia figuran como acusados en el juicio. Si son declarados culpables, la Fiscalía podrá inmediatamente activar la ley de 2001 sobre movimientos sectarios y llevar el caso a un tribunal superior, que puede decretar la completa disolución de la secta en Francia. En tal caso, refundar la Cienciología y hacer proselitismo en este país pasaría a ser delito penal. Fundada en EEUU en 1954 por el escritor de ciencia-ficción L. Ron Hubbard, la iglesia fue reconocida oficialmente como una religión en territorio estadounidense casi 20 años más tarde.

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